abril 19, 2026

Hungría: Viktor Orbán revive un “conservadurismo racional” contra el cautiverio de Bruselas

Hungría: Viktor Orbán revive un “conservadurismo racional” contra el cautiverio de Bruselas

MSIA Informa

El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, ha diseñado una acción política para hacer de su nación un modelo de convivencia, separándola de los parámetros trazados por una Europa presa en visión liberal de los burócratas de la Comunidad Europea en Bruselas, que niegan el trazado civilizador de sus raíces cristianas.

Desde el centro de Europa, Orbán se presenta en guerra contra el globalismo y la apostasía, invoca la defensa del Estado nacional soberano nacido del pensamiento cristiano tratando de recuperar el vigor del continente, que no es posible apelando a ideologías estériles basadas en un secularismo radical. Su propuesta, nos dice “se puede tomar libremente, sólo se necesita una pequeña adaptación local y funcionará en cualquier lugar: en climas cálidos o fríos, en el Norte o en el Sur”.

En este contexto, se encaja lo que el presidente de Rusia, Vladímir Putin, denominó de un “conservadurismo racional” en la conferencia del club Valdai, celebrada en la ciudad rusa de Soch en octubre de 2021.

A continuación, publicamos fragmentos del discurro pronunciado por Orbán en la inauguración de la Conferencia de Acción Política Conservadora CPAC Hungría, celebrado el 4 de mayo en Budapest:

… Siempre serán bien recibidos en Budapest. ¡Vuelvan el año que viene! Mientras me preparaba para el acto de hoy, pensé en cómo hemos llegado hasta aquí: en por qué CPAC viene a Budapest. Hay CPAC en Estados Unidos, México, Brasil, Israel y Japón. Y hay CPAC en Hungría. No es mala compañía. Pero ¿cómo han conseguido los húngaros entrar en un club tan prestigioso? No somos grandes, no somos temibles, no somos ricos. No tenemos un gran ejército, ni un PIB enorme, ni una población especialmente numerosa. ¿A quién le interesa? ¿A quién le interesamos? Sin embargo, aquí estamos todos hoy. Creo que sólo hay una razón por la que estamos en este club de élite. Hay una cosa que hace de nuestro país un lugar importante: el hecho de que Hungría sea realmente una incubadora, donde se experimenta con la política conservadora del futuro. Hungría es el lugar donde no sólo hablamos de derrotar a los liberales progresistas y dar un giro político conservador y cristiano, sino el lugar donde realmente lo hemos hecho.

Amigos míos, es difícil imaginar un país en peor situación que Hungría en 2010, cuando volvimos al gobierno tras ocho años en la oposición. Recuerdo que la cuestión entonces era si las políticas conservadoras podrían restaurar un país en bancarrota por culpa del liberalismo desenfrenado. Pensamos entonces que, si ello se podía lograr aquí, también se podría lograr en cualquier parte. Después de Nueva York, también era cierto para Budapest: “Si se puede hacer allí, se puede hacer en todas partes”. El experimento ha tenido éxito, y somos la prueba de que solo las políticas conservadoras pueden ayudar en aquellos lugares donde los liberales, los izquierdistas han destrozado un país. Y la historia de éxito húngara ha continuado desde entonces: pleno empleo, niveles récord de inversión, impuestos planos, un 40% menos de abortos, la mejor seguridad pública de Europa, la inmigración bajo control y una fuerte identidad nacional.

… Sin embargo, también es cierto que, aunque el éxito húngaro brilló con luz propia en 2010, como lo demuestra nuestra reelección con una mayoría de dos tercios en 2014, ello no interesó a nadie en el mundo hasta 2015. Quizá me entiendan cuando digo que, a veces, añoro los días en que no éramos el centro de atención. Pero no se puede hacer nada al respecto: el hombre propone, Dios dispone. De hecho, el experimento húngaro debe su fama mundial a George Soros. En efecto, los caminos de Dios son inescrutables. Si George Soros no hubiera atacado a Hungría, si no hubiera anunciado su programa para reasentar a millones de inmigrantes ilegales en Europa con la ayuda de sus ONGs mercenarias, nunca habríamos figurado en los titulares de la prensa de todo el mundo. Pero el tío Georgie anunció su programa de reasentamiento, movilizó a su ejército de ONGs y se puso a ejecutar su “gran plan”. Inundaron los Balcanes de inmigrantes ilegales y construyeron una ruta de contrabando de personas hasta el corazón de Europa. Pero entonces se toparon con Hungría.

Dimos la orden de alto, asumimos el reto y nos defendimos: construimos una valla y defendimos nuestro país. Al cabo de un tiempo, me di cuenta de que no bastaba con defender nuestras fronteras, no bastaba con luchar en defensa propia física, sino que sólo podríamos defender nuestro país si también emprendíamos batallas intelectuales e ideológicas. Pues nos encontrábamos en medio de un campo de batalla intelectual e ideológico, porque la migración es una parte importante de la filosofía de los progresistas liberales. No tuvimos más remedio que denunciar la ideología de la sociedad abierta y, con ella, todo el imperio de George Soros. Y esto es lo que ocurrió, queridos amigos. Algunas personas darían media vida por ser mundialmente famosas, pero no lo consiguen. Nosotros no queríamos ser famosos y, sin embargo, lo somos. Desafiamos el canon liberal y fuimos llevados a la fama mundial. No sé si nos sorprendió más a nosotros o a los liberales, pero quizá eso no importe.

… Cada pueblo tiene derecho a vivir según su propia voluntad y naturaleza. Sí, no atacamos, nos defendemos. Nos defendemos porque la élite progresista globalista quiere imponernos su voluntad, quiere decirnos qué pensar y cómo vivir. Nuestra lucha por la libertad se ha vuelto importante para el mundo occidental porque ha resultado que no sólo Hungría está siendo atacada, sino también todas las naciones del mundo libre. El año pasado, por estas fechas, me dirigí a ustedes como anfitrión. El verano pasado, en Texas, fui el hombre que viene de lejos y bromea con facilidad. Hoy mi papel es otro. Hoy, como responsable de un programa de incubación, les informó de que todos estamos siendo atacados, tanto en Europa como en Estados Unidos. También debo informarles de que el ataque no es de naturaleza económica: se trata de un arma biológica. Han lanzado un ataque vírico contra nosotros. El virus fue desarrollado en laboratorios liberales progresistasEste virus ataca el punto más vulnerable del mundo occidental: la nación. Es un virus devorador de naciones llamado a atomizar y pulverizar nuestras naciones.

…La nación es el gran invento de Occidente, es el corazón del mundo libre. Pero también es el talón de Aquiles del mundo occidental. Si las naciones se evaporan, se desintegran o se corroen, se pierde la posibilidad de la vida libre y Occidente caerá. Los pueblos sin patria nunca pueden ser libres: sólo pueden ser errantes, para ser trasplantados aquí o allá, juguetes de la élite globalLa tradición judeocristiana nos enseña que Dios dividió el mundo en naciones, e incluso designó un ángel de la guarda para cada nación. Y, hablando de ángeles de la guarda, Su Santidad el Papa Francisco estuvo aquí recientemente. Fue nuestro invitado durante tres días. Y pudimos rezar con él por la paz en el mundo y en Hungría. Fue un viaje apostólico fantástico. El pueblo húngaro está muy agradecido al Santo Padre. Hace un año, el Papa Francisco y CPAC estuvieron aquí, pero separados por unos seis meses. Este año la diferencia ha sido de sólo una semana. Quién sabe, si las cosas siguen así ¡el año que viene quizás el Santo Padre nos visite en este evento! Pero permítanme que vuelva a mi mensaje. Amigos míos, la idea de nación es nuestra particular herencia occidental. Por eso los húngaros también reconocieron este hecho, por eso hicieron un juramento de sangre, por eso se organizaron en una nación, por eso nos unimos al mundo occidental y por eso no desaparecimos en las brumas de la historia, como les ocurrió a los demás pueblos asiáticos que llegaron a Occidente. A medida que la organización política basada en la nación se extendía en Occidente, nosotros ascendíamos y, en la competición entre civilizaciones, Occidente superó a sus competidores. La nación demostró ser el mejor marco. Es el mejor marco para liberar las fuerzas latentes en los ciudadanos de un país y servir a los intereses de toda la comunidad. Si alguien conoce, acepta y abraza una lengua, una historia y una cultura comunes, esa persona es miembro de pleno derecho de la nación y, por tanto, libre. Esa fue la enorme ventaja de la civilización occidental, la razón por la que íbamos siglos por delante de otros continentes. Esta es la ventaja competitiva de la civilización, queridos amigos, la que está siendo atacada hoy día. Y lamento decir que el ataque está teniendo éxito.

Nuestro progreso se ha ralentizado, e incluso se ha estancado

Otras civilizaciones se han fortalecido, se han acelerado y, en muchas áreas, simplemente nos han superado. Nos han alcanzado económicamente. Hace treinta años, el mundo occidental representaba más del 60% de la producción mundial. Hoy esta cifra ronda el 40%. Nos hemos quedado rezagados en cuanto a recursos naturales. Estados Unidos quizá menos, pero Europa está a merced de otros, dependiente de la importación de portadores energéticos. El 80% de las materias primas vitales para una economía moderna se encuentran fuera de Occidente. Y también estamos mal demográficamente: la población mundial crece, pero la de Occidente disminuye. Los reasentamientos y las migraciones enmascaran el problema, pero no lo remedian. En lo único en que seguimos en primer lugar es en la fuerza militar. A primera vista, esto último en una buena noticia. Pero en una segunda vista, resulta obvio que, si hemos perdido todas nuestras demás ventajas y sólo nuestra fuerza militar sigue siendo competitiva, esto empujará los acontecimientos en la dirección de los conflictos militares. Esto es lo que está ocurriendo hoy. Así que no nos va bien, a Occidente no le va bien en la competición entre civilizaciones. Y lo peor de todo es que sólo podemos culparnos a nosotros mismos. Ninguno de nuestros competidores podría haber causado tales estragos. Cuando la izquierda desató su virus en el mundo, muchos conservadores bienintencionados dijeron que este virus antinacional no era más que una fuga accidental de laboratorio. Seguramente, dijeron, la izquierda no quiere –o no puede– soltar a sus radicales en el mundo; ellos mismos los frenarán. Pero no ha sido así. No seamos ingenuos. Hoy podemos ver que este virus no se ha escapado simplemente: se ha criado, se está propagando y extendiendo por todo el mundo. Migración, género, woke: todo esto no son más que variantes del mismo virus.

Esto mismo es el objetivo del movimiento woke y de la propaganda de género. Obviamente, ustedes como extranjeros no saben que los húngaros no tenemos palabras separadas para el sexo social y el sexo biológico. De hecho, les diré algo aún más asombroso: nuestro idioma utiliza el mismo pronombre personal para todos, así que en Hungría no hay nada que discutir al respecto. Por tanto, vemos –quizá con más claridad que la gente de otras partes del mundo– que el movimiento woke y la ideología de género son exactamente lo que eran el comunismo y el marxismo: dividen artificialmente a la nación en minorías con el fin de fomentar la discordia entre grupos. Esta es su base de poder. También dividen a la nación en clases y proclaman que la clase es más importante que la nación, primando sobre la pertenencia a la nación y sobre la identidad nacional.

…La tercera variante viral que amenaza hoy a las naciones occidentales es la política exterior progresista. La política exterior progresista siempre nos lleva a la guerra. Subvierte países en nombre de la exportación de la democracia y, luego, se va o se queda empantanada, atascada en el desorden que ha creado.  He visto muchas de esas “revoluciones de colores”. Comienzan con el lema de la libertad, continúan con la reeducación liberal-progresista y la mejora humana, y terminan en caos, desorden y la desgracia de países abandonados a su suerte.

…En los últimos años, los progresistas han vuelto a dividir el mundo en buenos, malos, nazis, no nazis, democracias y autocracias. Los progresistas siempre persiguen una política imperialista. Lo que están haciendo es imperialismo de manual. En primer lugar, presionan diplomáticamente a las naciones, esperando que se comprometan, que declaren si apoyan o no la migración, la propaganda de género, la relativización de las familias y la sexualización de los niños. Los que se niegan a hacerlo son el enemigo y sobre ellos se pronuncia una fatwa liberal. Si dices que el género y los movimientos LGBTQ tienen que ver con la sexualización de los niños, serás acusado de traicionar los valores occidentales. Si dices que las universidades no deben servir para educar ideológicamente, sino para buscar la verdad, estarás atacando la libertad académica. Si dices que la guerra no interesa al mundo occidental, te tachan de ser simpatizante de Putin. Aquí, en Budapest, estamos un poco cansados de todo esto, pero no podemos simplemente desentendernos. El último objetivo imperial de política exterior de los progresistas es privar a los Estados miembros de la Unión Europea del derecho a dirigir su propia política exterior. Hay que detenerlos. Esta será la mayor batalla en Bruselas en los próximos meses.

Por último, este virus está adormeciendo los cerebros de las naciones, embotando sus corazones y paralizando sus miembros. Está convirtiendo naciones vivas en comunidades sin vida. Lo que celebramos aquí es que haya incubadoras como la de Hungría, cuya finalidad es la defensa. Pero no olvidemos que también hay laboratorios de investigación progresista donde desarrollan cada vez más el virus que ataca a Occidente. Aquí, en Europa, uno de esos laboratorios es Bruselas y la élite progresista que lo dirige. Imagino que también existen laboratorios de este tipo en Estados Unidos. Algunos de ellos están en manos privadas, en las ONGs de multimillonarios adinerados, mientras que otros se encuentran en el mundo de las fundaciones de los partidos progresistas y de los think tanks.

…La buena noticia para todos es que no necesitamos buscar más un antídoto para el virus progresista: está aquí, en Hungría. Está disponible para todos. Se puede tomar libremente, sólo se necesita una pequeña adaptación local y funcionará en cualquier lugar: en climas cálidos o fríos, en el Norte o en el Sur. Protege contra todas las variantes de las fuerzas progresistas y no tiene efectos secundarios.

Foto: JStolp

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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