Hoy comenzaron formalmente las pláticas bilaterales entre México y Estados Unidos, en Washington D.C. Esta reunión entre el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y el representante comercial de EE. UU., Jamieson Greer, marca el inicio del proceso previo a la revisión oficial del T-MEC, programada para julio.
Ivette Sosa
Ebrard llega con la consigna de cabeza fría y firmeza. El objetivo no es solo renegociar, sino asegurar la certidumbre. Si no hay acuerdo para julio, el tratado caería en un ciclo de revisiones anuales que espantaría la inversión (el famoso nearshoring).
Los puntos clave de la agenda incluyen:
- Reglas de origen: Fortalecer la fabricación regional.
- Reducir la dependencia de insumos provenientes de fuera de la región.
- Aranceles: México busca eliminar los impuestos al acero y mantener la estabilidad comercial.
Canadá no participa en esta ronda inicial, pues se integrará a las conversaciones trilaterales en mayo.
El sector automotriz y las reglas de origen son el “corazón” de la negociación
Las reglas de origen determinan qué porcentaje de un producto debe ser fabricado en Norteamérica para no pagar impuestos (aranceles).
- Bajo el T-MEC actual: Los vehículos deben tener un 75% de contenido regional para ser considerados norteamericanos. Esto es mucho más alto que el 62.5% que pedía el antiguo TLCAN.
- Contenido de Acero y Aluminio: Este año entró en vigor la regla de “fundido y colado”, que exige que el 70% del acero y aluminio utilizado provenga de la región.
México está presionando para que EE. UU. elimine los aranceles de la “Sección 232”, que encarecen estos insumos, mientras se nos exige usarlos.

Estados Unidos (especialmente bajo la administración actual de Donald Trump) busca endurecer estas reglas para quitar productos chinos, de la cadena de suministro. Quieren evitar que componentes asiáticos entren a México, se ensamblen mínimamente y luego crucen la frontera como si fueran nacionales.
El Sector Automotriz representa cerca del 4% del PIB de México y más del 20% de las manufacturas, por lo que cualquier cambio, es vital para la propia economía, pues son el motor que la sostiene.
Son generador de empleo: No solo son las plantas de ensamblaje (OEMs), sino los miles de proveedores de autopartes (Tier 1, 2 y 3) que forman una cadena de empleo formal masiva. Es la principal fuente de exportaciones manufactureras hacia Estados Unidos, superando, incluso, los ingresos por remesas o petróleo en términos de balanza comercial neta.
Por si ello no fuera suficiente, el sector automotriz tiene un efecto multiplicador. Es decir, por cada empleo directo en una planta automotriz, se estima que se generan entre 5 y 7 empleos indirectos en servicios, logística y comercio local.

La negociación original no profundizó en la transición eléctrica
México busca que se incluyan incentivos y reglas claras para que las plantas de Vehículos Eléctricos en territorio azteca, reciban los mismos beneficios fiscales que las de Estados Unidos.
Washington vigila de cerca que una parte del auto sea fabricada por trabajadores que ganen al menos $16 USD por hora. México ha avanzado en reformas laborales, pero éste sigue siendo un punto de fricción y auditorías constantes.
Un dato preocupante que llega a la mesa
Es que la producción de tractocamiones en México, cayó un 50.5% en el primer bimestre de 2026, lo que pone urgencia a las pláticas, para reactivar la exportación.
Concluyendo, México es hoy el principal socio comercial de Estados Unidos, lo cual es nuestra carta más fuerte sobre la mesa, para evitar que las reglas de origen se vuelvan imposibles de cumplir para nuestras PYMES.

