abril 21, 2026

Internacionalización de la cuenca del Amazonas

Internacionalización de la cuenca del Amazonas

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Rubens Barbosa* Artículo publicado en el periódico O Estado de S. Paulo el 11 de octubre del 2022 El Presidente de Colombia, Gustavo Petro, en entrevista reciente, dio información sobre los entendimientos sostenidos con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), y con Estados Unidos para, “en vista de la importancia de la crisis climática, conseguir ayuda en la región del Bosque Amazónico.”

Dijo que, había alcanzado importantes objetivos con EU y la OTAN. Con Estados Unidos, lo que estoy tratando es llevar el diálogo a otros campos, además del combate de las drogas, que fracasó. Se creó la primera unidad militar, con 12 helicópteros Black Hawk, más policía que ejército, para ayudar a combatir los incendios de la Amazonía. Será un cambio completo en lo que ha sido la ayuda militar hasta ahora. Es una gran conquista. Ya hay tres helicópteros en actividad. Seguiré en esta línea porque me parece que en este camino podemos construir un diálogo mucho más positivo con Estados Unidos.

Por otra parte, Petro mencionó que el objetivo de las conversaciones con la OTAN, de la que somos parte, es traer a la Organización del Tratado del Atlántico Norte a cuidar el Bosque Amazónico, para prestar colaboración tecnológica.

Colombia mantiene desde 2015 un acuerdo de cooperación con la OTAN en lo tocante a la seguridad electrónica, marítima, a la delincuencia organizada y al terrorismo. Colombia es el único socio latinoamericano de la OTAN y el primer país sudamericano que concluyó un acuerdo de cooperación con la organización.

La aproximación con la OTAN en aquella época, por influencia de Estados Unidos, se puede atribuir a la presencia de Rusia y de China en Venezuela y a las tensiones ideológicas y políticas con el vecino, cuya relación está hoy normalizada.

Por otro lado, Joe Biden, el 21 de septiembre pasado, al lado de la presidente de la Cámara de diputados, Nancy Pelosi, formalizó la designación de Colombia como aliado estratégico fuera de la OTAN. En un comunicado divulgado por la Casa Blanca, Biden afirma que esa designación es “un reconocimiento de la importancia de la relación entre Estados Unidos y Colombia y de las contribuciones cruciales de Colombia para la seguridad regional e internacional.”

Colombia es la piedra angular de nuestros esfuerzos compartidos para construir un hemisferio próspero, seguro y democrático. La condición de aliado importante no perteneciente a la OTAN es concedido por Estados Unidos -inclusive por Donald Trump– a 18 países, con beneficios en materia militar y comercial, entre los que destacan Argentina, desde 1998, y Brasil, desde 2019, hasta ahora los únicos latinoamericanos.

La iniciativa colombiana de llamar a la OTAN y a Estados para tener presencia en la cuenca del Amazonas se debe ver con cautela, pero, desde el punto de vista de Brasil, de confirmarse, es de gravedad extrema por sus posibles consecuencias estratégicas, ambientales, política y de defensa. El nuevo concepto estratégico de la Alianza Atlántica definido en 2010 amplió el espectro y el radio de actuación de la alanza -ya no restringido al teatro europeo, como ocurre hoy en el conflicto de Ucrania y en el Indo-Pacífico, una interpretación literal de ese concepto indica que la OTAN podría intervenir en cualquier parte del mundo, inclusive en el Atlántico sur, para defender los intereses de los países miembros en materia de agresiones al ambiente, de combate del terrorismo, ambientales, políticas, de defensa y amenazas de a la democracia, entre otras. El gobierno brasileño, en aquel momento, por medio del entonces ministro de la Defensa, Nelson Jobim, expresó reservas “a las iniciativas que busquen, de alguna forma, asociar el ‘Norte del Atlántico’ al ‘Sur del Atlántico,’ zona geoestratégica de interés vital para Brasil.” Las cuestiones de seguridad relacionada a las dos mitades de ese océano son distintas.”

 Más de diez años después, las consideraciones de Jobim, que reflejaban el pensamiento prevaleciente entre los militares y la diplomacia nacional, son todavía más relevantes, en el contexto de la adhesión colombina a la estructura de la OTAN y de la anunciada intención de Estados Unidos de retomar su influencia en el Hemisferio Occidental, ante la presencia creciente de China y de Rusia en América del Sur, en una especie de resurrección de la Doctrina Monroe.

Además de esas consideraciones estratégicas, hay dos preocupaciones permanentes del gobierno brasileño, en particular de las Fuerzas Armadas y de Itamaraty (ministerio de Relaciones Exteriores (n.d.e): la internacionalización de la cuenca del Amazonas y la creación de bases militares de países de fuera de la región en países vecinos -ambas posibilidades presentes en la evolución futura de la posición de Colombia. Sin hablar de la perspectiva del aumento de las tensiones en nuestra frontera, por la presencia de China y de Rusia en Venezuela. El vacío de soberanía existente en partes de la Amazonía y la ausencia de una política exterior proactiva en América del Sur, incluso por la necesidad, en este caso, de la invocación del Tratado de Cooperación Amazónica, abren el camino para que iniciativas como la anunciada por el presidente colombiano llenen el vacío dejado por la omisión voluntaria de la mayor nación del subcontinente.

Como parte de la inserción soberana en el escenario mundial, es urgente reestablecer la prioridad para el entorno geográfico, con una nueva actitud en relación con la cuenca del Amazonas. Sin ello, crecen los peligros de que Brasil tenga que lidiar con acontecimiento estratégicos imprevisibles en su entorno, determinados por actores extranjeros y potencialmente contrarios a los intereses nacionales.

*Fue diplomático de Brasil y actualmente Presidente del Instituto de Relaciones Internacionales y Comercio Exterior (IRICE).

Foto: Pixabay

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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