Arturo Ríos Ruiz
El presidente atacado por segunda vez por el Covid, dejó las mañaneras al frente de su entrañable amigo Adán Augusto López Hernández, titular de Gobernación y con ello lo elevó, ante la opinión pública, como otro presidenciable y ha opacado a los alfiles Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard. Monreal queda rezagado.
Luego de morir la primera esposa de López Obrador, Rocío Beltrán en 2003, Adánaguato adán Augusto López fue el encargado, a través de su notaría, de hacer el recuento de propiedades intestadas e iniciar un juicio sucesorio testamentario.
Muy al estilo del periodismo mexicano, se comenzó a señalar que Adán, antes notario en Tabasco, hizo grandes favores al hoy presidente, como el manejo de las propiedades de su esposa fallecida, en beneficio de AMLO y sus hijos. Un departamento en Copilco y una propiedad en el sureste. Lo suplió en las Mañaneras y se alborotaron los medios.
Ante el despliegue informativo sobre su futuro político
Adán Augusto López rechazó ser presidenciable: “no sudo calenturas ajenas”, una frase muy al estilo priista de los 70s. Fue una respuesta calculada que, quienes saben de política, ni de chiste se lo creen.
No hay político de ese nivel, que no quiera el envidiable ascenso.
Empero, Adán Augusto López se descartó para contender por la Presidencia de la República en 2024. Dijo tiene un compromiso con López Obrador, en espera de que le llegara el dedo divino para la consagración. AMLO, aún con SARS-COV2, siguió presente a través de videos, recomendando remedios caseros para el temible bicho.
Los días de Adán Augusto al frente de las mañaneras, fueron incoloros en el escenario presidencial, En tanto, Claudia, la consentida y Marcelo, que puenteaban casi codo con codo, con ligera ventaja del canciller, no dejaron de hacer apariciones ante la prensa.
Durante la conferencia matutina
El titular de Gobernación fue cuestionado sobre si le gustaría aparecer en la boleta electoral de 2024, cuando se elegirá a un nuevo presidente o presidenta de México, y respondió con la vieja frase utilizada por AMLO, el 13 de febrero de 2019.
El presidente, aquel miércoles, aseguró que, en casos de corrupción, el Gobierno no protegerá a nadie y que en su caso “no sudará calenturas ajenas por el problema”. Adán Augusto repitió, muy al estilo de todos los allegados del mandamás, que calcan lo más que pueden de su alto jefe.
Ni el Photoshop del que abusa la señora Sheinbaum para borrar sus “patas de gallo” y demás arrugas producto de sus 59 años, le han servido para competir con el nuevo filtrado por los medios en la contienda interna.
En tanto, la Cancillería informaba que había tomado la decisión de no enviar a ningún representante mexicano a Nicaragua, luego que diversos órganos internacionales criticaron el respaldo de México a la cuestionada reelección de Daniel Ortega. No obstante, AMLO le enmendó la plana ordenando todo lo contrario, dejando sin equilibrio político a Ebrard, inclinando la testa. ¡Júrelo, Adán Augusto, va!

