Elisabeth Hellenbroich, desde Wiesbaden*
Una notablemente sobria evaluación estratégica sobre la guerra en curso entre Rusia y Ucrania fue ofrecida por el general retirado Harald Kujat, exinspector general del Ejército Federal Alemán y expresidente de la Comisión Militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en una entrevista concedida al periodista Roger Koeppel, publicada en el número del 31 de agosto de la revista Weltwoche.
La entrevista refleja una profunda comprensión de los principios esenciales de la doctrina militar de Karl von Klausewitz. Partiendo de que “la verdad es el todo,” Kujat apela a la necesidad de abrirse a la discusión de un “cese al fuego y a negociaciones de paz con la mediación directa del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, así como la necesidad de una nueva arquitectura de seguridad europea” semejante a la CSCE (Comisión para la Seguridad y Cooperación de Europa) y la Carta de la Conferencia de París, donde tanto Rusia como Ucrania tengan un lugar.
Kujat explica un principio fundamental de Clausewitz, para quien la capacidad de pensar lo que el otro lado –“la contraparte”- estaría pensando siempre se le debe tener en cuenta junto con una “evaluación saludable sobre las fuerzas y debilidades propias.” Para él, los principales círculos pensantes de hoy día padecen de una “déficit y falta de capacidad de pensamiento estratégico” acompañada de una “cierta incompetencia en la política exterior y de seguridad.”
La guerra Rusia-Ucrania es calificada por Kujat como un conflicto que ocurre en tres órdenes:
El “conflicto militar,” una “guerra económica” y una “guerra de información,” siendo esta última reflejada en una difusión periodística totalmente unilateral, que alimenta falsas “opiniones de especialistas.” Para él, “esa guerra no puede ser ganada, ni por Rusia, ni por Estados Unidos o por Ucrania. En términos económicos, Occidente ya perdió esa guerra y viviremos con esa experiencia durante años y décadas.”
En el aspecto militar vemos que Rusia escogió una defensa estratégica, habiendo usado los últimos meses en el frente para construir tres líneas escalonadas de defensa en profundidad. Desde el inicio de la contraofensiva ucraniana, el 4 de junio, vemos una guerra asimétrica, en la cual sólo Ucrania ataca, pues quiere conquistar territorio paso a paso y cada metro cuadrado que conquista es visto como un éxito. Pero esto significa mucha sangre y bajas, como admitió el jefe del Estado Mayor ucraniano, el general Valery Zaluynyi.

Para Kujat, Rusia quiere diezmar las Fuerzas Armadas ucranianas y tomar al enemigo indefenso. Observa críticamente que, dado que Ucrania sufre pérdidas enormes, Occidente todavía cree que podrá compensarlas con más entregas de armas. Con una descripción detallada del campo de batalla donde ocurren los principales enfrentamientos, observa que cuando escuchamos hablar de los éxitos ucranianos, se trata de combates librados en zonas específicas, donde, hasta ahora, no se vislumbra ningún avance real ucraniano. Por otro lado, Rusia tiene dos ventajas. Una son sus modernos misiles de largo alcance, contra los cuales Ucrania trata de defenderse con ayuda de los sistemas de defensa antiaérea occidentales. La otra es Crimea, usada como centro de apoyo logístico para las Fuerzas Armadas Rusas. Por los tanto, el objetivo ucraniano es bloquear Crimea y concentrarse allí. Sin embargo, Kujat resalta que, luego de tres meses de la contraofensiva ucraniana, resulta evidente que “no conseguirán un avance verdadero.”
Kujat deja claro que las nuevas “entregas de armas” no cambiarán de hecho la situación estratégica y no representarán un “divorcio de aguas.” Los rusos tienen superioridad aérea y los ataques de drones ucranianos a Rusia no tienen ningún significado estratégico. Afirma que serían más peligrosos los ataques con proyectiles crucero alemanes Taurus, cuyo alcance del orden de los 500 kilómetros le permitirían alcanzar los centros de mando rusos (pero cuya entrega todavía no está decidida por Berlín -n.e.). Y si juntamos a esto la declaración del presidente ucraniano, Volodomyr Zelensky, que están llegando a dónde se originó la guerra, afirma el general, esto significa que estamos alcanzando un “punto crítico.” Y recuerda que, a finales del año pasado, los ucranianos desataron un ataque contra la base aérea rusa de Engels, cerca de Saratov, donde están estacionados los bombarderos estratégicos con capacidad nuclear, lo que podría haber tenido consecuencias muy peligrosas.
Otro dilema
Hasta ahora, los rusos conquistaron Kupiansk, Liman, Donetsk Jerson, Lugansk y Zaporoyie; supongamos que haya más entregas de armas: “
Occidente permitiría una derrota militar? ¿O diría que tenemos que enviar más soldados al terreno? Definitivamente debemos evitar un “punto sin retorno,” es decir, evitar tener que enviar tropas.
Kujat observa que, hasta ahora, la estrategia de Occidente ha sido “un fracaso militar y económico.” Para él es evidente que “perdemos la guerra económica, que no tuvo ningún efecto real sobre Rusia, toda vez que el (crecimiento del) PIB ruso es positivo, mientras que el nuestro es negativo.”
*MSIA Informa

