La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) aprobó un aumento de 0,75 puntos porcentuales por tercera vez consecutiva, en su feroz batalla por poner freno a la inflación desatada que golpea la economía, mientras afecta a los consumidores y asfixia al gobierno de Joe Biden.
El considerable incremento, lleva la tasa de interés de referencia del banco central a un nuevo rango objetivo de 3%- 3,25%. Es la tasa de fondos federales más alta desde la crisis financiera mundial en 2008.
La decisión de la Fed representa la política más dura del banco central en su lucha contra la inflación desde la década de 1980.
Sin duda, esta decisión provocará problemas económicos a millones de empresas y hogares estadounidenses al aumentar el costo de los préstamos para viviendas, automóviles y otros créditos.
El producto interno bruto de EU, la principal medida de la producción económica, se revisó a la baja en un 0,2% para junio tras la cifra inicial de 1,7%.
Se proyecta que los gastos de consumo personal básicos, alcancen el 4,5% este año y el 3,1% en 2023; cifras superiores a las proyecciones de junio del 4,3% y 2,7%, respectivamente.
Recesión a la vista
En general, las nuevas proyecciones muestran el creciente riesgo de una política monetaria que se endurezca hasta el punto de desencadenar una recesión.
Según Moody’s Analytics, los precios más altos significan que los consumidores ahora están gastando alrededor de US$ 460 adicionales (más de 9 mil pesos) en comestibles cada mes, en comparación con la misma época el año pasado.
El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, acepta el dolor económico que puede causar este régimen de ajuste rápido.

