Muchos se preguntan la razón por la cual los precios del petróleo y del gas natural no están aumentando de manera significativa. Después de las sanciones impuestas a Rusia por su intervención militar en Ucrania, los precios se dispararon. No obstante, de manera rápida, se descubrió que el aumento de los precios del gas se debía a especulaciones bien orquestadas en el mercado virtual holandés.
Mario Lettieri y Paolo Raimondi, desde Roma
¿Por qué, ahora, no ocurre lo mismo con la crisis en Oriente Medio y con sanciones todavía más severas? Es evidente que la política de sanciones no funcionó y, generalmente no funciona. Es más, un acto de propaganda para los ciudadanos de los países que las imponen de lo que es hacia Rusia y otros países en guerra.
Además de China, cuyas relaciones comerciales y energéticas con Rusia son bien conocidas, India también aumentó sus importaciones energéticas de Rusia. La prioridad del gobierno del primer ministro Narendra Modi es garantizar la seguridad energética de su país. Vista desde India y del Sur del planeta, la cuestión de Ucrania es una de las muchas crisis desestabilizadoras del globo terráqueo. Por ende, incluir a India entre los enemigos de Occidente es del todo errado.
Antes de la guerra en Ucrania, India importaba poco petróleo de Rusia; actualmente, importa el 34% de sus necesidades. Consideremos que el ejercicio financiero de 2022-23 las importaciones de petróleo crudo de Rusia aumentaron casi 13 veces. Las importaciones de otros bienes importantes, fertilizantes y carbón, por ejemplo, aumentaron también cuatro y tres veces, respectivamente. Observemos que India es el segundo mayor productor mundial de alimentos en términos de contenido calórico y una exportadora líquida de alimentos. Por lo tanto, la disponibilidad de energía esencial.
Durante algún tiempo, India compró petróleo ruso a un precio inferior de 60 dólares por barril
Un precio impuesto por las sanciones. Igualmente, las reforzó al utilizar la llamada “flota naval sombra”, compuesta por buques petroleros operando bajo las más variadas banderas. Esto se comprobó en febrero pasado, cuando los Estados Unidos impusieron nuevas sanciones a Sovcomflot, la empresa estatal de navegación responsable del transporte de más del 15% de petróleo ruso hacia India, y las remesas por esta vía fueron interrumpidas. No obstante, en marzo la oferta había subido 6% en relación al mes anterior. ¡Obviamente, la “flota sombra” funciona muy bien! Después de China, India se convirtió en el segundo mayor importador de petróleo rusos.
Así, ha lubricado efectivamente el mercado, comprando un volumen de petróleo a precios bajos, no solamente para sí misma, sino también para otros países no directamente ligados a Rusia. Además de ello, gran parte de importaciones de India termina en Occidente bajo la forma de derivados de petróleo. De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (AIE), en 2023, los países europeos importaron cerca de 225 mil barriles diarios de gasolina y diésel indio, en comparación con un promedio de 120 mil barriles en los cinco años anteriores.
El primer destinatario europeo de productos petrolíferos indios es la “dura y pura” Holanda, tanto que el puerto de Rotterdam registró un aumento de 2.5 veces el volumen de productos petroleros provenientes de India.

¿Cuáles son, entonces, los efectos de las sanciones? ¿Quién realmente sufrió grandes daños?
No hay duda de que, para Rusia, las sanciones tuvieron un impacto negativo, pero nada devastador. Además de todo, las sanciones impuestas en 2014 por la anexión de Crimea ya habían generado pocos efectos, toda vez que Moscú apoyó la producción interna mediante diversas iniciativas en los sectores tecnológicos, industrial y alimenticio. Una política de apoyo alguna experimentada por la Unión Soviética en la era de pos-guerra.
China, India y otros países aumentaron notablemente sus vínculos económicos y comerciales con Rusia. Obsérvese, por tanto, que los Estados Unidos, además de realizar, entre otras cosas, acuerdos de importación de uranio ruso (¡!), aprovecharon el cierre de los gasoductos y oleoductos rusos para aumentar los precios de sus productos energéticos. Y los EUA todavía compran de Rusia cerca de una cuarta parte de uranio enriquecido necesario para mantener sus 93 reactores nucleares activos.
¡Es la Europa atlanticista la que paga la cuenta! La inflación de los precios del gas y el sabotaje del gasoducto Nord Stream pusieron los frenos a la locomotora económica alemana, llegando también al vagón italiano conectado a ella.
En 2015, la Unión Europea importó más de 100 mil millones de metros cúbicos de gas de Rusia; en 2023, el volumen cayó a a 30 mil millones y se sigue buscando otras fuentes en cualquier parte del globo. En este lapso, importó gas natural licuado (GNL) de EUA a un precio bien alto. ¡Ni hablar, querido amigo, es el mercado!

