abril 16, 2026

La necesidad de un genuino nuevo Bretton Woods

La necesidad de un genuino nuevo Bretton Woods

La guerra en Ucrania, con su dramatismo, desinformación y los elementos preponderantes de guerra psicológica, tiende a encubrir la verdadera y profunda confrontación geopolítica y geoeconómica global que se viene conformando desde hace años.

¿Quién tendrá el papel hegemónico en la economía, la moneda, las finanzas y no solamente la seguridad, en el ámbito global? Los Estados Unidos afirman ser la única potencia capaz de, por si sola, determinar los procesos económicos y estratégicos y de administrar objetivamente las relaciones internacionales ante las nuevas realidades emergentes.

La cuestión más inquietante es: ¿la nueva hegemonía será establecida por el vencedor de una guerra global, como en el pasado, o habrá una solución racional y constructiva entre todos los actores que habitan nuestro planeta?

En este sentido, es importante notar que, hace algún tiempo, también en los EUA han estado reflexionando sobre la oportunidad de organizar un nuevo acuerdo de Bretton Woods, inspirado en el establecido en esta ciudad estadounidense en 1944, para la creación de un nuevo sistema monetario internacional centrado en el dólar, para dar estabilidad a las relaciones económicas internacionales y ayudar al desarrollo y reconstrucción de la pos-guerra.

El acuerdo de Bretton Woods, sin embargo, fue hecho por los vencedores de la guerra, sin la Unión Soviética, dejando fuera grandes países que después sería llamado Tercer Mundo, especialmente, India y China.

En un discurso reciente en el Atlantic Council

Janet Yellen, secretaria del Tesoro de EUA y ex-presidente del Sistema de Reserva Federal, delineó un nuevo orden comercial, pero siempre encabezado por su país, en el cual los países nos podrán “usar sus posiciones de mercado en materias primas, tecnología o productos cruciales, para tener el poder de sacudir nuestra economía o ejercitar un apalancamiento geopolítico indeseable”. Evidentemente, la preocupación es con China y Rusia. El nuevo orden se concentrará en la seguridad al acceso a commodities estratégicas, como petróleo, gas, metales, tierras raras y alimentos.

La garantía de suministros seguros será más importante de lo que es su precio de compra. Para garantizar las reservas de commodities los países industrializados, incluyendo la Unión Europea, tendrán, en consecuencia, problemas de escasez de capital y, por tanto, de mayores deudas. Este es un escenario más geopolítico que económico.

Aunque siga siendo la principal moneda de la economía mundial, desde hace mucho, el dólar viene perdiendo su papel y su credibilidad de confianza, garantía y certidumbre.

Según la “fed”, el dólar todavía es usado en varios sectores en cerca del 70%, el euro un 27% y el yuan chino apenas 3% por los actores financieros. Sin embargo, este índice no toma en consideración el creciente uso del intercambio y de monedas nacionales en las operaciones comerciales y financieras de los países del BRICS y otras economías emergentes. Por ejemplo, antes del conflicto actual, el uso del dólar para pagos de exportaciones rusas hacia otros países del BRICS había caído del 95% en 2013 hasta menos del 10% en 2020.

El downsizing (redimensionamiento hacia abajo –n.e,) internacional del dólar es bastante evidente en la composición de las reservas monetarias mundiales, tanto que, en los últimos 20 años, cayó del 79% al 59%. En las reservas monetarias de varios bancos centrales, el valor del oro ya supera al del dólar. Por ende, no sorprende que esta reversión ya haya ocurrido en Rusia, en 2020.

Se debe tener en mente que las grandes sanciones económicas contra Rusia por la intervención de Ucrania, incluyendo el congelamiento de sus reservas cambiarias y su suspensión del sistema SWIFT de pagos internacionales, tornaron efectivamente al dólar en una “arma militar”. Las consecuencias globales se hicieron cada vez más visibles a lo largo del tiempo.

Por lo tanto, un nuevo Bretton Woods no puede ser una réplica del anterior, un acuerdo solamente entre los “amigos” de EUA; tendrá que involucrar a China, India, los países emergentes del Sur global e incluso a Rusia. En semejante acuerdo la Unión Europea debería tener un papel central de mediación y propuestas, que ya debería haber desempeñado naturalmente en esta delicada fase de la guerra en Ucrania, si fuese una entidad política, autónoma y verdaderamente independiente.

Sin jactancia, recordamos que en el año 2004, con una moción específica en la Cámara de Diputados italiana, votada casi por unanimidad, pedimos al gobierno que actuase en las instancias internacionales competentes para tomar las iniciativas necesarias para convocar una conferencia, en el ámbito de jefes de Estado y de gobierno, semejante a la de Bretton Woods, para definir globalmente un sistema monetario y financiero nuevo y más justo.

Hoy, en verdad, debería tratarse de un nuevo orden mundial que parta del sistema monetario y financiero y se extienda hacia la reducción controlada de las armas nucleares, al comercio más equitativo, la lucha contra las grandes pandemias, la protección del empleo, del clima y del ambiente. Por lo tanto, no solamente dinero, no solamente armas, considerando que “se tiene todo” para garantizar la paz y la habitabilidad en varias partes del planeta.

Foto: Pixabay

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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