Duggan Flanakin*
Las elecciones para constituir al nuevo Parlamento Europeo tendrán verificativo en junio y grandes cambios surgen en el horizonte; los partidos Verdes triunfadores en 2019, presionaron a la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen a introducir una ambiciosa agenda climática, que ahora está en declive.
Encabezados por agricultores descontentos (y dirigidos), se espera que los electores de por lo menos 18 de los 27 países miembros de la Unión Europea (UE) expresen en las urnas una desaprobación hacia las políticas de Bruselas.
Quizá, la menor de las protestas sea dirigida al Partido Popular Europeo (PPE). Hace solamente 19 meses, los autodenominados salvadores del planeta aplaudían la votación del Parlamento Europeo que prohibió la venta de vehículos con motores de combustión interna hacia 2035. Hoy, después de Alemania, otras naciones han comenzado a cuestionar la sensatez de ceder el futuro automovilístico del mundo a los inescrutables chinos, el PPE llamó a finalizar el gobierno por decreto.
No obstante, el PPE solamente quiere que la UE utilice zanahorias en lugar de palos, para imponer su agenda climática. En vez de forzar a los europeos a usar vehículos eléctricos indeseables, el PPE comenzó a pedir que se confiase en “conceptos innovadores e instrumentos basados en el mercado para la protección del clima, comerciando emisiones, una expansión de las energías renovables y una economía circular”.
De misma forma, el PPE se comprometió a “desarrollar todavía más” el paquete del “Pacto Verde” de von der Leyen de leyes climáticas que sofocan la economía. Ellos insisten en que la meta “Net Zero “(cero emisiones líquidas de carbono) para 2050 puede alcanzarse mediante la persuasión y mejores políticas –y no de mandatos. Tampoco osaron cuestionar la “ciencia” que sigue al mantra de Al Gore de que la descarbonización debe ser el “principio organizador central de la civilización.
¡Vaya disparate!
La débil propuesta alemana fue permitir motores de combustión interna en vehículos que utilicen solamente combustibles sintéticos “verdes”- los cuales hoy son bastante caros. Italia, Polonia y la República Checa concordaron y, poco después, el zar del clima de la UE, Franz Timmermans, anunció “un acuerdo con Alemania sobre el futuro de los combustibles ecológicos (e-fuels) en los automóviles”.
Es algo como reorganizar los tubos conductores del (trasatlántico) Titanic. El ajuste iniciado por Alemania en la estrategia “Net Zero” de la UE representó un incentivo a los fabricantes de automóviles, que reconocieron la imposibilidad de competir en precio o cantidad con los chinos. Pero Alemania encabezó el cambio en la desindustrialización de Europa, con su escandalosa eliminación progresiva de plantas nucleares no contaminantes y confiables.
Hoy, el resultado de éstas y de otras políticas energéticas equivocadas, aumento el costo de la electricidad en todo el continente –tres veces superior a los niveles prepandemia.
Los empleos desaparecerán en breve, a menos que Europa abandone su vanagloriosa batalla contra un enemigo que no existe –un enemigo que China, India y las naciones africanas emergentes, ciertamente, lo ven benigno.
Aunque la propuesta del PPE intente establecer el marco, muchos europeos parecen estar percibiendo que están siendo engañados. En Francia, Polonia, Holanda y hasta en Alemania, los agricultores encabezan la lucha contra los mandatos de la UE que matan empleos y medios de subsistencia. Los agricultores franceses bloquearon las principales carreteras con enormes convoyes conducidos por tractores, para mostrar su descontento con las regulaciones excesivas de la UE.
Los agricultores llegaron a realizar una protesta en Bruselas, Bélgica, sede de la UE. El sindicato de agricultores franceses, Coordinación Rural, convocó a una manifestación contra las “restricciones cada vez mayores de las regulaciones europeas y los ingresos cada vez más bajos”.
La presidente de Coordinación Rural, Veronique le Floc’h dijo:
Hoy cuando vemos que todos los agricultores en Francia están reunidos cerca de cruces bloqueando carreteras…Esto muestra que están hartos. Es una revuelta.

Las primeras encuestas electorales
Indican que los partidos políticos anti-UE, probablemente, obtendrán significativas victorias en nueve países-miembros y quedarán en segundo o tercer lugar en otros nueve. Se espera que los partidos euroescépticos sean más fuertes en Austria, Bélgica, Holanda, República Checa, Francia, Hungría, Italia, Polonia y Eslovaquia. Y las reacciones anti-tecnocráticas están al alza en Bulgaria, Estonia, Finlandia, Alemania, Letonia, Portugal, Rumania, España y Suecia, de acuerdo con un nuevo informe del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR, siglas en inglés).
Las protestas evidencian una creciente brecha entre la UE “tecnocrática” y la clase trabajadora europea. El líder sindical de los agricultores franceses, Arnaud Rousseau, afirma que hay una “creciente falta de comprensión entre una estructura tecnocrática encerrada en sus escritorios en Bruselas y la realidad cotidiana que vivimos en nuestras propiedades”.
Y por buenas razones
Esas acciones incluyen retirar los motores de combustión interna de las carreteras y autopistas europeas, prohibir el uso de gas natural para la calefacción y forzar a las personas a comprar bombas de calor caras e ineficaces, e incluso la matanza de bovinos, ovinos y otros animales de cría –todo esto con garantía de la reducción de los niveles de vida para la mayoría de los europeos.
Pero, incluso, con una mayoría en el Parlamento de la UE, los partidos populares podrían ver la victoria fuera de su alcance. La última sesión plenaria antes de las elecciones de junio tendrá lugar hacia finales de abril, y los activistas climáticos están trabajando horas extras para adoptar nuevas políticas energéticas y climáticas que serían vinculantes, a menos que fueran anuladas –una tarea más difícil de lo que apenas impediría su implementación.
Entre los asuntos “inconclusos” para los legisladores está la adopción final de la bastante controvertida Ley de Restauración de la Naturaleza (Nature Restoration Law), una regulación para reducir las emisiones de metano y establecer normas de dióxido de carbono para vehículos pesados. Por lo menos en teoría, la votación en pleno debería ser un sello –a menos que algunos miembros decidan que su reelección dependería de retrasar la votación.
La primera tarea del nuevo Parlamento sería elegir un presidente designado para la Comisión Europea – y esta elección podría determinar hasta donde los populistas podrían ir en la remodelación de la agenda climática de largo plazo de la UE.
La próxima tarea es definir la “Agenda Estratégica para la UE”, comenzando con la definición de “directrices políticas” la cual proporciona al público (y a los periodistas) información en torno a la probable dirección de la UE para los siguientes cinco años. Solamente entonces –y esto podría ocurrir incluso en septiembre-, el presidente será formalmente electo.
El grupo Identidad y Democracia, el cual incluye a Reagrupamiento Nacional (RN) de Francia y Alternativa para Alemania (AfD) y a la Liga Italiana, probablemente ganen más de 30 curules nuevas, pudiendo convertirse en la tercera mayor alianza en el Parlamento Europeo. Esto daría a los opositores a las agendas globalistas más influencia en la toma de decisiones de la UE desde que el Parlamento se elige directamente desde 1979.
Si esta coalición llega a un acuerdo con el PPE, la marcha de la muerte rumbo al Net Zero podría ralentizarse, si es que no detenida por completo. Esto, claro, haría que se estremecieran los radicales climáticos, autodenominados la “corriente principal”.
Y, si como plantea el profesor Simon Hix, autor del informe del ECFR, ¿ese telón de fondo del populismo agitado se alimentaría por el regreso de Donald Trump a la presidencia de los EUA en noviembre? Los partidos de la principal corriente política necesitan despertar y hacer un claro balance de las demandas de los electores, precisó.
Hix amplió: “Ellos deberían dejar claro, en cuestiones claves relacionadas con la democracia y el Estado de derecho, que son ellos y no aquellos que se encuentran en los márgenes políticos, los que están en mejor posición para proteger los derechos fundamentales europeos”.
*Duggan Flanakin es director de Investigaciones Políticas del “Comitte for a Construtive Tomorrow”. Este artículo fue originalmente publicado en el sitio TownHall.com
Fotos: Ironight/Mojpe

