Arturo Ríos Ruiz
Durante más de tres décadas, Joaquín Hernández Galicia, La Quina, controló el Sindicato Petrolero, entones el gremio más rico en México. El dirigente dio apoyos a diversos organismos y políticos, defendió los derechos de los obreros y concentró un enorme poder.
Inició su liderazgo en la poderosa empresa gubernamental con Adolfo López Mates, como presidente, y terminó encarcelado con Carlos Salinas de Gortari.
Después de López Mateos cuentan historiadores del tema, que ante el candidato Gustavo Díaz Ordaz en campaña, en su casa de Ciudad Madero, Tamaulipas, La Quina le dijo:
Señor candidato, creo que ha llegado mi momento en el Sindicato, estoy cansado, le suplico me releve.
Díaz Ordaz le contentó:
Don Joaquín, no me diga eso, usted es un gran líder y México necesita varios dirigentes de sus características, de manera que desde este momento lo ratifico y cumpla con su deber ciudadano.
El líder gremial, contestaría:
¡Sí, señor, lo tomo como una orden de futuro presidente de mi país!

Esa escena se repitió uno por uno, hasta el turno de Miguel de la Madrid
Al repetir la frase que todos los candidatos fueron recibiendo; De la Madrid calló, se mantuvo estático y el sagaz Joaquín entendió que tenía planes de acabar con él.
De la Madrid nada pudo hacer contra La Quina, sólo un distanciamiento marcado desde el inicio de su gestión. Cuando el líder se enteró por sus fuentes presidenciales, que el próximo candidato sería Salinas de Gortari y que tenía la encomienda de su mentor de acabar con él.
La Quina se adelantó y contrató a José Luis González Meza, quien escribió un libelo, Un asesino no puede llegar a la Presidencia. En un Sanborns, el autor regaló cien ejemplares a periodistas y se hizo el escándalo.
Narró el percance de tres niños que accidentalmente mataron la hija de la sirvienta de su casa. Los hermanos Salinas de Gortari. Antes de los cien días del gobierno de Salinas, el 10 de enero de 1989, La Quina fue apresado.
Este pasaje obedece a lo leído ayer en los medios:
AMLO: Ya no puedo más, cierro mi ciclo y me retiro. En 2012 pensó en que nunca más sería candidato a ningún cargo de elección, pero decidió no hacerlo. Creemos que en esta ocasión tampoco hará nada, ya que son varias ocasiones en las que se desdice.
Parece una calca de los pasajes de La Quina ante los candidatos presidenciales y espera el ruego de sus seguidores por la Revocación de Mandato, que será en abril próximo. Podrían salir los apoyos de los legisladores y demás colaboradores con la respuesta dorada de México lo necesita.
El mandatario ha tenido en este mes que fenece, el más cruel de su gestión; el caso de su hijo abolló buena parte de su anunciada campaña Anticorrupción y Austeridad. El resultado lo sabremos con las encuestas serias que no tardan en darse a conocer.

