Mario Lettieri y Paolo Raimondi, desde Roma*
La próxima cumbre del grupo BRICS puede marcar un decisivo cambio para un proceso multipolar más acentuado en la política y en la economía mundial. Tendrá lugar el 22-24 de agosto en Johannesburgo, África del Sur, y contará también con un gran grupo de naciones del Sur Global. Trece de las cuales fueron invitadas oficialmente para formar parte y otras seis manifestaron interés en participar.
Uno de los puntos centrales del programa de trabajo es la creación de una nueva moneda para estimular el comercio y las inversiones dentro del grupo y con otros países emergentes, sin la necesidad de usar el dólar estadounidense. Y, por ende, sin someterse al control y la influencia de una potencia externa y sin tener que pagar una tasa por el “servicio”.
No se trata de crear una moneda circulante como el euro.
Los miembros del BRICS saben que hay un largo camino a recorrer para lograr tal objetivo. En su lugar, están analizando los pasos necesarios para la creación de una moneda de cuenta, como lo fue la European Currency Unit (ECU) europea en los años antecedentes a la adopción del euro.
Para la preparación de la cumbre
Se acaba de realizar en Ciudad del Cabo, una reunión de ministros de Relaciones Exteriores del BRICS, con la participación de representantes de otros 15 países. En la ocasión, la canciller sud-africana Naledi Pandor reiteró la intención del grupo de seguir trabajando para viabilizar una moneda común.
En mensaje a la reunión, el presidente sud-africano Cyril Ramaphosa respondió a las presiones ejercidas por los EUA y la Gran Bretaña, reiterando que “deseamos aprovechar la oportunidad de promover los intereses de nuestro continente, que ha sido saqueado, devastado y explotado por otras naciones y, por eso, hoy, queremos construir una solidaridad junto con los BRICS”.
Es un paso muy importante, si se toma en cuenta la creación del área de Libre Comercio del Continente Africano (AFCFTA), donde se discute la posibilidad de crear una nueva unidad monetaria de cuenta para incentivar el comercio interno continental.
Para superar la sumisión al dólar y a la dependencia de la red de pagos internaciones SWIFT, dominada por los EUA, el BRICS se encuentra estudiando su propio sistema global de pagos. No se trata de sustituir por completo la moneda estadounidense, sino de agregar una alternativa para escapar, si es necesario, de las condicionantes y los efectos de las sanciones.
Según el Fondo Monetario Internacional (FMI)
En 2022, el BRICS en conjunto superó el PIB del G-7 en un 4%, en términos de paridad del poder de compra (PPP), es decir, tomando en consideración el costo de la vida e inflación. En el mismo año, el superávit comercial fue de 387 mil millones de dólares, lo cual también favoreció el aumento de sus reservas de oro.
Es decir, que el aumento de las tasas de interés por parte del Sistema de Reserva Federal de los EUA aumenta el valor del dólar en los mercados cambiarios, pero desvaloriza las monedas de los países del Sur y, por esto, aumenta su deuda.
La diversificación de las reservas monetarias es, además, otro tema de la agenda de los BRICS. Esta es una política igualmente favorecida por los bancos centrales del llamado Sur Global, qué está por aumentar la proporción de oro en sus reservas, en detrimento del dólar. La demanda general y las compras de oro por los bancos centrales crecieron enormemente. Esto lleva a un aumento en la producción del oro y es una posible revaluación del valor de las reservas del metal.
Por su parte, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, en ocasión de la conferencia de la Unión de Naciones de América del Sur (UNASUR), dijo que “sueña que los BRICS tengan su propia moneda, como la Unión Europea tiene el euro”.
Refiriéndose a otros países latinoamericanos, afirmó que debemos profundizar nuestra identidad sudamericana, también en la esfera monetaria, mediante mecanismos de compensación más eficientes y de la creación de una unidad común de cambio, reduciendo la dependencia de monedas extra-regionales.
Por su lado, Dilma Rousseff, la recientemente nominada presidente del Nuevo Banco de Desarrollo, el banco de los BRICS, destacó la importancia de los recientes negocios de petróleo en renminbis entre China y Arabia Saudita.
En conclusión, se debe reconocer que un mundo unipolar con una única moneda dominante choca con una economía multipolar real.
*MSIA Informa

