Luis Bueno Rodríguez*
Muchas universidades han modificado diversos reglamentos para el tratamiento de la violencia de género. Pero el problema estructural organizacional del conjunto de las universidades permanece intocado.
Necesitamos construir una democracia armoniosa, con el enfoque de género en todos los niveles de la vida universitaria, pasando por la participación al menos proporcional de las colegas profesoras-investigadoras y de las estudiantes en cualquiera de las instancias de participación colegiada y unipersonal.
El enfoque de género debe hacerse presente en el ingreso de las estudiantes, en el acceso, promoción y permanencia de las colegas profesoras, en los contenidos de los planes de estudio y los de las investigaciones, particularmente en las convenidas con empresas con comportamientos machistas.
Urge organizar los actos necesarios para aterrizar propuestas de modificación de los reglamentos universitarios, iniciativas de Reforma de sus Leyes Orgánicas y de la Ley General de Educación Superior, que los máximos órganos de gobierno tendrían que asumir.
Urge ayudar a combatir las causas de la violencia de género y con esto contribuir a un cambio en la composición feudal/machista de la propia Anuies.

