Bolivar Hernandez*
Este día madrugué mucho para poder cumplir con la invitación a desayunar que me hicieron mis amigos del alma, Héctor López y Yadira Mendoza, en El Casino Español, emblemático restaurante de abolengo de la colonia española en México.
Es el segundo día que desayuno en ese sitio, muy rico todo el menú, por suerte. Ayer que era mi cumpleaños, ni siquiera me tocaron Las Mañanitas ni me dieron un pastel con una vela encendida por mis 78 años.
Hoy, exigí al Capitán del restaurante que me tocaran Las Mañanitas, lo hizo y me emocioné muchísimo. Me negué aceptar el pastel con una vela, tanta cursilería tampoco. Charlamos amenamente con mis amigos y con sus niños. Luego me fui a descansar a casa por tantas desveladas acumuladas.
Por la tarde, me cité con mi amigo Andrés Mendoza, artista plástico, en el café Regina. Conversaciones interesantes sobre arte en general, y también sobre los problemas existenciales de los artistas cuya crisis es perdurable.
Más tarde, en el mismo café Regina
Me di cita con mi amigo el joven economista Octavio Uribe, recién graduado del CIDE, con una estancia de estudios en Berlín, Alemania. A Octavio lo conozco hace muchos años, por ser hijo de Crescencio Uribe, un hombre de izquierda originario de Huichapan, Hidalgo, mi amigo entrañable; y también por ser el hermano menor de mi amiga, Lorena Uribe, quien administra El Paraíso, un hotel con piscinas con aguas termales en la entidad hidalguense.
Un lugar paradisiaco, valga la redundancia, a donde he acudido con frecuencia a disfrutar de las cálidas aguas medicinales que ahí nacen.
Octavio es un chico brillante
De mente aguda y muy bien preparando. Él estudió en el Colegio Suizo y habla varios idiomas, entre ellos el alemán, perfectamente. Se acaba de graduar como economista, en la Ciudad de México.
Con Octavio conversamos ampliamente hasta que los meseros del café Regina nos pidieron, amablemente, que nos retiráramos porque ya iban a cerrar.
Los temas económicos son de mi incumbencia por mi quehacer profesional y académico, y Octavio me instruyó en lo último de las teorías y en la bibliografía del tema que me ocupa, que es la pobreza.
Fue un día largo y productivo. Mañana será un día en calma para mí, supongo, pues ya que no puedo asegurar nada.
*La Vaca Filósofa

