mayo 27, 2026

Las 5 bodas del Charro Negro, conocido en el medio de la farándula como El Boli

Las 5 bodas del Charro Negro, conocido en el medio de la farándula como El Boli

 

Bolivar Hernandez*

En el asunto de bodas y matrimonios soy muy peculiar, extravagante, poco común, exótico y excéntrico. Pienso que el matrimonio es la causa principal de los divorcios. ¡Me consta en carne propia!, además, ¡soy ateo!

 

Me casé varias veces, muy enamorado, bueno,  con sus excepciones por supuesto. Todas las bodas fueron en la República Mexicana, por cosas del destino. Todas, fueron planeadas cuidadosamente por mi. Hagamos un recuento de ellas:

 

Boda # 1

La primera vez que me casé la novia quería salir de blanco y que además hubiera ceremonia católica, ya que en México no había manera de hacerla en la religión de su padre, el Shintoismo japonés.

 

Para tales efectos, le pedí el favor de casarnos en una biblioteca a mi amigo él arzobispo de Monterrey, Monseñor Adolfo Suárez, a quien conocí como cura de pueblo en Venustiano Carranza, Chiapas. Monseñor tuvo que pedir una dispensa a la Arquidiócesis de la Ciudad de México. La obtuvo y pudimos casarnos en una biblioteca.

Después de la misa vino un gran banquete en el Bunka, El Club Japonés, en la colonia Las Águilas de la Ciudad de México. Con la presencia mayoritariamente de la colonia japonesa avecindada en la nación azteca.

 

Boda # 2

Se efectuó en un bosque, dentro de una hacienda minera que perteneció a los ingleses durante el siglo XIX. Un bosque encantador. Esta hacienda productora de plata en la antigüedad, se sitúa en el Estado de Hidalgo, y pertenece al municipio de Omitlán.

 

Sobra decir que ese bosque maravilloso pertenece a la familia de la novia. El banquete consistió en antojitos mexicanos preparados al instante en anafre, y con cocineras de la región.

Un centenar de invitados solamente, porque era una boda íntima. A esa boda invité especialmente a mi hija Gabriela. El matrimonio fue civil, y nos casó el juez civil de Omitlán.

 

Boda # 3

Fue a la usanza de los antiguos mexicanos prehispánicos, con cantos y danzas de la cultura náhuatl. Ocurrió en una cueva situada en la cumbre del Cerro de la Estrella, en Iztapalapa.

Un rito antiguo larguísimo, con mucho humo de copal y cientos de flores en el piso de la cueva la boda la ofició un chamán indígena en el idioma náhuatl.

 

Estuve muchas horas hincado dentro de la cueva, junto a la bella novia vestida de blanco, de manta, y una cinta roja en la cabeza. Con huaraches, sandalias, todos, menos yo.

 

Pocos invitados aceptaron participar en esa boda como testigos, y de mis amigos no fue nadie. Sola la numerosa familia de ella y sus amigas del coro y de la danza.

El banquete fue en una pizzería lejana porque el lugar sugerido para comer y brindar ya no existía para entonces.

 

Boda # 4

Esta boda tuvo como escenario natural la Tercera Sección del Bosque de Chapultepec de la Ciudad de México. Ella de blanco con una diadema de flores y un bouquet de flores.

Acompañantes, dos amigas de ella y ya. La ceremonia la dirigí yo con un discurso adecuado a la ocasión. La novia y las amigas lloraron juntas.

 

Luego los invitados y familiares de la novia nos esperaban ansiosos en El Restaurante El Lago, muy cerca del sitio de la boda.

 

Boda # 5

Esta boda, la última seguramente, ocurrió en el sitio arqueológico Templo Mayor, lugar sagrado de los antiguos habitantes de México-Tenochtitlán.

 

Gracias a las gestiones de mi amigo el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, director del proyecto del Templo Mayor, la boda se pudo realizar  en ese bello sitio histórico.

También oficié yo la ceremonia con un escrito sobre la importancia histórica de los pueblos indígenas prehispánicos.

 

La novia ataviada con ropa típica del Estado de Puebla, atuendos con motivos indígenas de Teziutlán. La única testigo de esta peculiar ceremonia fue la bella Carmina, hija de la novia.

 

El banquete se efectuó en el restaurante del Hotel de La Ciudad de México, frente al Zócalo capitalino. Los Invitados solo tres personas: ella, su hija y yo.

Esta es la historia del Charro Negro, más conocido en el medio de la farándula como EL Boli.

*La Vaca Filósofa

Foto: nihan güzel daştan/ixabay 

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