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“Las mujeres indígenas no somos folclor, somos gente pensante”: La contundente proclama otomí en recinto legislativo

Foto: MargaritaMorales

Exige igualdad sustantiva, respeto pleno y el fin del burocratismo institucional

Ivette Sosa

En el marco del programa para la preservación de las lenguas originarias en el Poder Legislativo, María del Consuelo Venancio, hablante de la lengua otomí y cocinera tradicional, ofreció un estremecedor y lucido mensaje ante el Pleno de la Comisión Permanente, donde reivindicó el valor intelectual y social de las comunidades originarias y rechazó el trato paternalista del Estado.

Las mujeres indígenas no somos folclor, sino gente pensante. No pido leyes exclusivas para nosotras; háganlas iguales a las de ustedes. Con eso se solucionaría todo, respétenlas, sentenció Venancio desde la tribuna del Congreso de la Unión, acompañada por el presidente municipal de Comonfort, Guanajuato, Gilberto Zárate Nieves.

Identidad frente a la burocracia y saberes ancestrales

Originaria de la comunidad de Delgado de Abajo, en Comonfort, la representante otomí visibilizó los obstáculos administrativos que aún persisten en el país, al denunciar que su localidad sigue sin ser reconocida formalmente como comunidad indígena “debido a la burocracia”, un impedimento institucional que, aseguró, no ha minado la identidad de su pueblo.

   Venancio compartió la vigencia de sus prácticas agrícolas y culturales, en las que combina el conocimiento milenario con la innovación contemporánea:

Cultivo mi milpa con técnicas ancestrales, sin pelearme con la ciencia, sino compaginando ambas, porque así da mejor resultado. Asimismo, evocó el estandarte culinario de su región, la tortilla ceremonial, que ha llevado como bandera a diversos foros nacionales e internacionales.

Resiliencia, literatura y desarrollo comunitario

Durante su intervención, la gestora cultural recordó cómo la discriminación marcó su infancia —obligándola a esconderse por hablar su lengua materna— y contrapuso esa realidad con su presente transformador. Madre de familia, cuentacuentos y ambientalista, detalló el impacto de la “Casita de Sueños”, un espacio comunitario fundado en su localidad donde imparte talleres de lectura, dibujo, música y gastronomía, además de impulsar un proyecto productivo de escultura en cerámica para dotar de oficios a la niñez y empleo a las mujeres.

Al rememorar la memoria de su abuela y madre, agradeció que el hábito de la lectura le permitiera expandir su universo desde temprana edad.

Gracias a El Principito, que me invitaba a soñar y reflexionar, pude ver la vida de otra manera. También disfruté las aventuras de El Quijote o el estado de ánimo de Franz Kafka con su Metamorfosis, concluyó, dejando un testimonio de fortaleza y erudición en la máxima tribuna del país.

Fotos: Pixabay
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