El 2 de octubre de 1968, ocurría la Masacre de Tlatelolco en Ciudad de México. El ejército mexicano masacró a estudiantes que realizaban un mitin en la Plaza de las Tres Culturas, en vísperas de los Juegos Olímpicos en México. Heridos, muertos y desaparecidos, el saldo.
Bolivar Hernandez*
Luis Echeverría Álvarez, presidente de México de 1970-76, murió a los 100 años, y en su cama.
En el año 1970, yo tenía 26 años cumplidos y acaba de terminar mis estudios de antropología en la ENAH, y ya trabajaba como profesor de tiempo completo en la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México, en el campus de Taxqueña.
En esa época
El presidente Echeverría dispuso que las esposas de todos los funcionarios de primer nivel tenían que estudiar antropología en la Ibero, la universidad de los jesuitas.
Entre este grupo nutrido de esposas de políticos y funcionarios federales, se encontraba la hija del presidente Echeverría, María Esther Echeverría Zuno, a quien tuve como alumna en las materias que impartía a los alumnos de nuevo ingreso.
Me hice amigo cercano de estas distinguidas damas, esposas de los maridos importantes de ese sexenio peculiar, y por supuesto, también de la hija del presidente.
A la hija del presidente
Le pedí que sus escoltas o guardaespaldas no entraran al aula donde María Esther tomaba clases conmigo. Ella aceptó mi petición.
El contacto académico con estas alumnas especiales, que no sabían qué diablos hacían estudiando antropología, me dio la oportunidad de conocer a la clase política de entonces.
María Esther comentaba en la mesa de su residencia en Los Pinos, la casa presidencial, que tenía un profesor muy interesante y que sabía muchas cosas.
Un día la madre de María Esther, la señora María Esther Zuno de Echeverría, le pidió a su hija que me llevara a Los Pinos, para escuchar mis opiniones sobre una gran colección de textiles mexicanos autóctonos, montados en cientos de pequeños maniquíes, y que corrobora su procedencia y grupo étnico-lingüístico.
Yo había trabajado en el Museo Nacional de Antropología, en el Bosque de Chapultepec, siendo estudiante de Antropología, en el departamento de Etnografía, clasificando toda clase de objetos culturales provenientes de toda la República mexicana.
Y con esas fichas descriptivas, montar exposiciones temporales y también organizar las salas de etnografía de todo el segundo piso del MNA.
Estuve varios años viajando por todo México en una labor de rescate etnográfico, que incluía objetos diversos y también idiomas autóctonos.
No era un experto en textiles indígenas
Pero tenía suficientes conocimientos de los grupos indígenas de Chiapas y Oaxaca, principalmente.
Como un antropólogo con experiencia sobre los indígenas de México, tuve el privilegio de acudir a Los Pinos para asesorar a la esposa del presidente en materia de textiles artesanales.
La Primera Dama estaba encantada con mi presencia constante en Los Pinos y conversando sobre el México profundo, un término acuñado por mi colega y maestro Guillermo Bonfil Batalla.
María Esther Echeverría convocaba a sus compañeras de la Ibero y a mí, para asistir a la residencia oficial, y disfrutar de la exhibición de las películas de estreno que nosotros deseábamos ver.
Los Pinos cuenta con una sala de cine pequeña como para 30 personas. Como cinéfilo que soy, sugerí ver cine europeo, de preferencia.
Posteriormente, tuve la oportunidad de trabajar como analista en la oficina de la presidencia de la República, como experto en asuntos indígenas y campesinos.
Ha sido Luis Echeverría el único presidente de México, con el que tuve un trato directo durante toda mi vida como funcionario público federal. Trabajé con siete presidentes, como funcionario de segundo nivel.
Muchos años después…
La antropóloga María Esther Echeverría fue directora de FONART, el organismo público encargado del fomento de las artesanías mexicanas , y tuve otra vez un acercamiento con la familia Echeverría y asistía a la casa privada del presidente en San Jerónimo, en plan social.
Tuve un conflicto moral durante él sexenio de Echeverría, porque trabajaba para ese mandatario, cuando todos sabíamos de su responsabilidad directa en dos matanzas de estudiantes: Tlatelolco y el Jueves de Corpus.
Este 8 de julio murió Luis Echeverría a los 100 años de edad, y en su cama.
¡La historia lo juzgará por sus crímenes!
*La vaca filósofa.

