julio 10, 2026

Lula da Silva arranca protestas del eje Washington-Bruselas, pero avanzan contra la soberanía de la cuenca amazónica

Lula da Silva arranca protestas del eje Washington-Bruselas, pero avanzan contra la soberanía de la cuenca amazónica

MSIA Informa

Las grandilocuentes declaraciones del presidente Luiz Inacio Lula da Silva en sus visitas de Estado a Pekín y a Abu Dhabi, con relación a la guerra Rusia-Ucrania, y la mesurada visita del canciller Ruso, Serguéi Lavrov, a Brasilia, provocaron protestas de Washington y Bruselas. La desaprobación tiene motivos. Todo fue debido a que Lula en Abu Dhabi se soltó equiparando la responsabilidad por el conflicto a Rusia, a Ucrania, a Estados Unidos y a la Unión Europea. Evidentemente, esto dio la impresión de un retroceso del alineamiento de la diplomacia brasileña contra Rusia, manifestado en varios momentos: en el comunicado conjunto de la reunión del presidente brasileño, con su homólogo, Joe Bien, realizada en Washington el 11 de febrero, en la última votación de la Asamblea General de Naciones Unidas y en la aceptación tácita de la demencial orden de aprensión dictada contra el presidente Vladimir Putin.

Un alineamiento, llanamente esperado por Washington como retribución por el fuerte apoyo estadounidense y europeo a la elección presidencial de Lula, y ahora reprochado.

Ante esto, el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Kary, afirmó furioso que Lula “estaba repitiendo como perico la propaganda rusa y china” (BBC News, 18/04/2023). Y el portavoz de la Unión Europea (UE), Peter Santo, recordó el voto de Brasil en las Naciones Unidas para condenar la agresión rusa y para exhortar a Moscú a retirarse de todo el territorio ucraniano. Un editorial del influyente periódico brasileño “O de São Paulo”, del 18 de abril, tradujo el malestar de los atlanticistas domésticos:

En el viaje a China, Lula se destacó por señalar el alineamiento de Brasil a un orden internacional basado en el autoritarismo y en la fuerza, en oposición a un orden basado en el derecho internacional y en la valorización de los derechos humanos, del pluralismo político y de las libertades civiles.

Foto: Instagram lulaoficial

Soberanía brasileña

Aunque, el presidente Lula da Silva, llegando a Brasil luego de su gira, rápidamente encogió la lengua y se desdijo de las afirmaciones en Abu Dabi, en otra vertiente, el eje angloamericano se ha mantenido desbordante por la aceptación incondicional de Lula al plan ambientalista indigenista, en perjuicio del ya restricto ejercicio de la soberanía brasileña sobre la vital región amazónica. Evidencia de esto es la reunión de la embajadora de Estados Unidos en Brasilia, Elisabeth Bagley, con representantes de la Coordinación de las Organizaciones Indígenas de la Amazonia Brasileña (COIAB), en la cual anunció el respaldo al trabajo “por los derechos y la autonomía (sic) de los pueblos indígenas de la región amazónica.” Para ratificar el apoyo la embajadora está ofreciendo 240 becas para un curso gratuito de inglés para “afrobrasileños e indígenas.”

Con esta misma vena aterrizó en Brasil el secretario de Territorio Ultramarinos, Comunidad Británica, Energía, Clima y Medio Ambiente del Reino Unido (el antiguo Ministerio de las Colonias), Zac Goldsmith, quien, en compañía de la embajadora británica en Brasilia, Stephanie Al-Qaq, se reunió con la dirección de la Fundación Nacional de los Pueblos Indígenas (Funai), para tratar el respaldo británico a las medidas dirigidas a los supuestos derechos indígenas que buscan reforzar las reservas indígenas y controvertidos proyectos de sustentabilidad.

Goldsmith es un alto representante del aparato ambientalista indigenista internacional, cuya acaudalada familia de financieros anglo franceses esta entroncada históricamente a la planeación y al financiamiento del plan verde-indígena, además de estar emparentado por su matrimonio a la notoria familia Rothschild, que actúa discreta, pero con firmeza en los bastidores de este plan.

Sin pasar por alto que la institución colonial que representa, en Brasil tiene un historial de apoyo a grupos radicales muy variados, a ejemplo del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), un incondicional del gobernante Partido dos Trabalhadores (PT).

Fotos: Pixabay/Instagram lulaoficial

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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