Todas las guerras son santas, os desafío a que encontréis un beligerante que no crea tener el cielo de su parte: Jean Anouilh (Escritor y dramaturgo francés).
Mary Sandoval*
Siempre que hay conflictos, más cuando hay varias naciones con arsenal nuclear, lo primordial es que se dialogue, que se anteponga la diplomacia para llegar a acuerdos. Cuando no es así, se recurre al belicismo para “arreglar” las cosas. En el peor de los casos, se llega a invadir a otros países para imponer sus condiciones.
Actualmente, se libra una añeja guerra: Israel-Palestina, que afecta, de diversas maneras, al mundo entero y no sólo a la región en conflicto.
El pasado 7 de octubre, se reanudó el ambiente hostil entre ambos Estados, bajo el estruendo de bombas, cohetes, secuestros, sangre, dolor y olor a muerte entre judíos y palestinos, con el grupo militar Hamás al frente. Y, por el otro lado, Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia y Reino Unido que, en conjunto, anunciaron su respaldo a Israel.
Hamás bombardea a Israel de manera sorpresiva
En varios medios, se está manejando una cifra preliminar de mil muertos y varios heridos, así como el secuestro de personas de varias nacionalidades, entre ellos dos mexicanos. Israel respondió con feroces ataques contra ciudades de la Franja de Gaza, que está bloqueada, destruyendo decenas de edificaciones; mientras Hamás sigue lanzando cohetes contra Israel.
Human Rights Watch (HRW) ha denunciado que el Ejército de Israel utiliza fósforo blanco en sus operaciones militares tanto en la franja de Gaza, controlada por Hamas, como en el Líbano, y alerta del riesgo de su uso para la población.
¿Y Naciones Unidas?
Pide un cese al fuego en la guerra entre Israel y Hamas, para permitir la entrada de ayuda humanitaria.
Se habla de más de 2750 palestinos han muerto por los bombardeos del ejército israelí en Gaza.
El antecedente de este conflicto comienza en 1912
Año en el que el gobierno de Gran Bretaña apoyó el establecimiento de un estado judío de manera permanente en el territorio de Palestina, y lo expresaron por medio de la carta de la Declaración de Balfour.
En dicha misiva, reconocen que los judíos tenían derecho, en ese entonces, a la reconstrucción de su patria en Palestina.
Después vienen los acontecimientos sucedidos en 1922, 1936-1939, 1947-1948, 1967; la guerra de Yom Kipur, que sucedió hace medio siglo, el 6 de octubre de 1973. Día que es considerado como sagrado y también se le conoce como Día de la Expiación, de acuerdo al calendario judío, en donde Israel es tomada por Egipto y Siria.

¿Por qué se dio esta guerra actual?
De acuerdo al artículo “8 preguntas para entender porque pelean israelíes y palestinos” del portal de BBC Londres, publicado el pasado 7 de octubre, se comenta lo siguiente:
- Jerusalén: Israel reclama soberanía sobre la ciudad (sagrada para los judíos, musulmanes y
cristianos), y asegura que es su capital tras tomar Jerusalén Oriental en 1967. Eso no es reconocido internacionalmente. Los palestinos quieren que Jerusalén Oriental sea su capital. - Fronteras y terrenos: los palestinos demandan que su futuro Estado se conforme de acuerdo a los
límites previos al 04 de junio de 1967, antes del comienzo de la Guerra de los seis días, algo que
Israel rechaza. - Asentamientos: son viviendas, ilegales de acuerdo al derecho internacional, construidas por el
gobierno israelí en los territorios ocupados por Israel tras la guerra de 1967. En Cisjordania y
Jerusalén Oriental, hay más de medio millón de colonos judíos. - Refugiados palestinos: cuantos refugiados son depende de quien este contando. La OLP dice que
son 10,6 millones, de los cuales, casi la mitad están registrados ante la ONU. Los palestinos sostienen que los refugiados tienen el derecho de regreso a lo que hoy es Israel, pero para Israel, abrir la puerta, destruiría su identidad cono estado judío.
En una plática con amigos, uno de ellos dijo algo que es muy cierto:
Insisto, en este brutal conflicto, ambos lados tienen sus crueldades atrás; lo que hizo Hamás es imperdonable, y lo que sigue haciendo, utilizando a la población civil palestina como escudo, es aún más perverso.
La postura de México
Sabemos que, históricamente en el México moderno, nuestro gobierno siempre había mantenido una postura basada en la Doctrina Estrada, la cual asevera que México no debe juzgar, ni para bien ni para mal, los gobiernos ni los cambios en el gobierno de otras naciones, porque implicaría una intromisión en su soberanía. Fundamental, los principios de No Intervención y Autodeterminación de los Pueblos.
Por tradición diplomática, México siempre ha enarbolado la bandera de la paz: No a la guerra, no al terrorismo, que se dialogue para lograr los consensos y la anhelada paz.
Empero, con la llegada del gobierno de López Obrador, las relaciones diplomáticas no han sido cordiales con varias naciones; y la postura de México, cuando había un conflicto o guerra en el planeta, era la diplomacia.
En el circo mañanero del pasado 9 de octubre, el mandatario dijo lo siguiente al respecto de la guerra
entre Israel y Palestina:
La guerra produce mucho sufrimiento. (…) Ya se definió nuestra postura: Nosotros estamos a favor de la paz, no consideramos que deba utilizarse la violencia. Es muy claro el mandato de nuestra Constitución en cuanto a política exterior: no intervención, autodeterminación de los pueblos, solución pacífica de las controversias. Esa es nuestra postura, no queremos la confrontación, no queremos la violencia. Sostenemos que es lo más irracional que puede haber: La confrontación, el uso de la guerra que produce mucho sufrimiento. No queremos víctimas por las guerras, lamentamos mucho lo que está pasando con palestinos e israelitas.
Para muchos analistas políticos, fue cantinflesca y con falta de empatía hacia el pueblo judío, la respuesta del mandatario mexicano, al no condenar los actos terroristas de Hamás.

La respuesta de la Embajada de Israel en México no se hizo esperar
En un comunicado de fecha 9 de octubre, aseveró:
Valoraríamos que el gobierno de México pudiera considerar una posición que condene de manera contundente los actos barbáricos perpetrados por la organización terrorista Hamás. Creemos firmemente en la importancia de condenar aquellos actos que ponen en peligro la vida de los civiles, así como rechazar cualquier manifestación de terrorismo que amenace la estabilidad regional e internacional.
Guardando las debidas proporciones en cuanto a tiempo y lugar, con respecto a lo que sucede en el
Oriente Medio, puedo decir con certeza que en México existe el narcoterrorismo, donde la violencia por parte del crimen organizado hacia la población es cada vez más agresiva. Ya no hay respeto por nada ni por nadie.
El presidente de la República, con su falaz y perversa política de abrazos, no ha querido -eso nos queda claro-, aplicar el monopolio legitimo de la violencia para combatir a estas organizaciones criminales que, por ende, han logrado que el número de muertos crezca exponencialmente. En esta siniestra danza de números, algunos hablan de por lo menos 170 mil, y aún no termina el gobierno de López.
Sin lugar a dudas, la situación en el mundo está cada vez más critica. Las guerras son el pan nuestro
de cada día, las masacres y destrucción de ciudades que nos acecha. La forma de responder a los ataques de los contrarios es utilizando su costoso arsenal bélico para, así, demostrar su “hegemonía”.
Si esta guerra entre Israel y Palestina es cruel, cualquier parecido con la realidad mexicana, es pura coincidencia.


