Edwin Etienne Herrera*
Desde que se anunció el proyecto de desarrollo integral Tren Maya, en noviembre de 2018, unos días antes de que Andrés Manuel López Obrador tomara posesión, le dirigimos una respetuosa carta en la que expusimos las razones por las que la obra no debía llevarse a cabo, con argumentos y datos que provenían tanto de estudios científicos, como de la sabiduría de los pueblos que habitan la región.
Ahí le exponíamos también, que era indispensable:
No pasar por alto el principio de la ‘consulta previa, libre e informada de las comunidades indígenas locales afectadas’ a que obliga el convenio 169 sobre pueblos indígenas y tribales de la organización internacional del trabajo (OIT); ésta no puede sustituirse con ninguna consulta nacional, y tendría que realizarse de manera trasparente y bajo la observación de una comisión sin conflicto de interés.
Sin embargo, no fuimos escuchados
Y hoy, el llamado Tren Maya, impulsado por el gobierno de la 4T, se está construyendo por encima de la libre determinación de los pueblos y comunidades que ancestralmente habitan en ese territorio; sin su consentimiento explícito, y sin una consulta a los expertos en quienes, el pueblo de México, ha invertido cuantiosos recursos para generar un conocimiento sobre el patrimonio biocultural de la nación.
En la actualidad, las obras de construcción del Tren Maya ya afectan los modos de vida, la biodiversidad, la sustentabilidad, la calidad ambiental y los derechos humanos y existenciales de los pueblos y comunidades que habitan toda la región que dicho proyecto -asegura falsamente-, pretende beneficiar.
#Dato #16 El bienestar de la región depende del equilibrio biológico, el @TrenMayaMX lo pone en grave riesgo al pasar por cuevas y cavernas, donde vive una de las principales especies polinizadoras el murciélago.#YaEsTiempo
pic.twitter.com/WttF84o02w— 🎙️ ᗰᖇ. ᑕíᐯIᑕO ®🇲🇽₿ (@Mr_Civico) September 22, 2022
Muchos de los ciudadanos no conocen la información real sobre este proyecto
Y el futuro de las nuevas generaciones depende de nosotros, por lo que este ECOCIDIO debe detenerse pues, en el colmo, se gasta más del doble de lo cotizado en un principio.
Nosotros, como activistas, y todos los mexicanos, en general, tenemos el derecho de dialogar y de tener información fidedigna, así como los diagnósticos técnicos, científicos y operativos, en la construcción del Tren Maya, pues aquí, todo está fuera de la ley.
Mientras tanto, seguiremos alzando la voz, buscando proteger la selva maya. Las máquinas deben parar y así, con la unión de todos los ciudadanos, podremos rescatar esta belleza natural y arqueológica, a fin de seguir disfrutando y preservando la biodiversidad que nos distingue como país; la flora y fauna merecen tener un hogar digno. ¡LA UNIÓN HACE LA FUERZA!
*Articulista invitado

