octubre 28, 2026

Murió Dolores Huerta a los 96 años: La voz incansable que cambió la historia del campo en EEUU

Murió Dolores Huerta a los 96 años: La voz incansable que cambió la historia del campo en EEUU

Cofundadora de la UFW, creadora del inmortal Sí, se puede, y defensora radical de los derechos laborales de los jornaleros, deja un legado indivisible entre el activismo, la dignidad humana y la memoria personal.

Bernardo Méndez Lugo*

Desde las memorias del Consulado en San Francisco hasta sus últimos días: Ésta es una semblanza de la legendaria activista que enseñó que las instituciones pertenecen al pueblo y no a los gobiernos.

Dolores Huerta murió este 28 de octubre, a los 96 años en su casa de Bakersfield, California, víctima de cáncer. Lo confirmó su portavoz Erik Olvera a su familia. La noticia me alcanzó en Coyoacán, entre ofrendas de cempasúchil, y me llevó de golpe a San Francisco, a los años en que tuve el privilegio de tratarla.

Conocí a Dolores durante mi labor como Cónsul de Prensa y Asuntos Comunitarios en el Consulado General de México en San Francisco, entre agosto de 2001 y octubre de 2006.

En esos años convulsos — post 11 de septiembre, debates sobre migración, redadas en los campos del Valle Central — Dolores era ya una leyenda viva, pero nunca una figura distante. Llegaba a las reuniones comunitarias con su rebozo, su voz firme y su agenda anotada a mano. No pedía foto. Pedía baños en los campos, agua potable, protección contra pesticidas.

Foto: Ironight

Dolores Clara Fernández nació el 10 de abril de 1930

En Dawson, Nuevo México, criada por su madre Alicia, empresaria y activista comunitaria en Stockton, California. Esa herencia materna — trabajo, independencia, servicio — la marcó. En 1962, junto a César Chávez, fundó la Asociación Nacional de Trabajadores Agrícolas, germen de lo que sería United Farm Workers (UFW). Yo la conocí cuatro décadas después, pero su energía era la misma de Delano, en 1965.

Lo que Dolores negoció para los jornaleros nunca había existido en Estados Unidos: Seguridad laboral, asistencia sanitaria, planes de jubilación, cooperativa de crédito, descansos garantizados, sanitarios y agua potable en los surcos, protección frente a pesticidas.

Fue ella, como jefa negociadora, lobista y organizadora de huelgas y boicots en los 60 y 70, quien puso a los productores de uva de mesa de California a firmar contratos. La bandera del águila azteca negra no era folclor: era contrato colectivo.

En Phoenix, en 1972, durante una huelga, acuñó la frase que se volvería patrimonio universal: ¡Sí, se puede!, luego popularizada por Barack Obama en 2008. Obama, quien en 2012 le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad, entendió lo que Dolores siempre supo: Un lema no es consigna, es método.

La recuerdo en 2003, cuando con sus tres hijas creó la Fundación Dolores Huerta en el Valle Central, para organizar desde abajo contra la pobreza, el racismo, por los derechos de las mujeres y la comunidad LGBTQ+.

DOLORES HUERTA

Hasta bien entrados los 90 años, seguía en el circuito universitario, registrando votantes y denunciando políticas antiinmigrantes.

Su última etapa nos obliga también a mirarla con complejidad y verdad

En marzo de 2026, rompió seis décadas de silencio para denunciar haber sufrido agresiones sexuales por parte de César Chávez, de las que — dijo — nacieron dos de sus hijos, y que no había hecho público por miedo a perjudicar al movimiento.

Esa valentía tardía no disminuye su obra: La agranda. Nos enseña que los movimientos sociales también deben rendir cuentas y que las mujeres han sostenido, muchas veces en silencio, la historia que otros firman.

En Consulmex San Francisco aprendí de ella algo que no está en los libros de diplomacia: Que un consulado no es solo pasaportes. Es estar en los campos a las cinco de la mañana con agua, con folletos sobre derechos laborales en español, con el teléfono del abogado.

Dolores nos llamaba, nos regañaba, nos exigía. Nos decía:

¡El consulado es del pueblo, no del gobierno! ¡Y tenía razón!

Hoy, cuando el Valle Central vuelve a ser campo de batalla por la reforma migratoria, por el calor extremo que mata jornaleros y por el derecho a sindicalizarse, su ausencia pesa. Pero su método queda: Organizar, negociar, boicotear, votar.

Descansa en poder, Dolores. Gracias por enseñarnos que la dignidad también se cosecha.

*Academico fundador de UAM-Xochimilco CDMX.
*Diplomático de carrera en retiro.    
*MPhil IDS, University of Sussex 
*Actualmente, director de fundación promigrante America sin Muros en CDMX.
* Imágenes: Redes/Pixabay

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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