La Sociedad Atlántica de Frankfurt promovió recientemente una conferencia del analista político Dr. Josef Braml, renombrado especialista en asuntos estadounidenses, director europeo de la Comisión Trilateral y autor de varios libros, entre ellos La ilusión transatlántica y Sonámbulos: Cómo Estados Unidos y China entran en una nueva guerra, éste en coautoría con el exanalista de la CIA Matthew Burrows (ambos escribieron también Un mundo por venir -el retorno de Trump y el fin del viejo orden) Su intervención es una visión útil del actual pensamiento de las élites alemanas, profundamente enraizado en axiomas y antinomias kantianas e incapaces de liberarse de presupuestos fijos y de elaborar nuevas ideas.
Elisabeth Hellenbroich, desde Wiesbaden (Alemania)*
En la presentación, Ava Noripour-Welteke, de la Sociedad Atlántica, observó que, desde el fin de la Segunda guerra mundial, Occidente no veía tanto pesimismo e inseguridad en relación con el futuro del mundo como ahora. Citando al filósofo italiano Antonio Gramsci, quien proclamó al final de la Primera guerra mundial “Ahora es la hora de los monstruos”, afirmó: “Presenciando el ascenso del fascismo italiano, Gramsci reconoció los peligros potenciales inherentes a los periodos de transición. Hoy el mundo enfrenta de nuevo un momento de no retorno semejante: Con la victoria de (el presidente estadounidense Donald) Trump, el orden liberal occidental establecido por Estados Unidos al final de la Segunda guerra mundial llegó a su fin.”
Mencionó varios aspectos característicos del actual periodo de transición: “cambios climáticos, crecimiento de la inteligencia artificial, debilitamiento mundial de la economía y migración ilegal endémica -que se refuerzan mutuamente y llevan al aumento de la inestabilidad. Extremistas de derecha y movimientos populistas en Europa y en Estados Unidos lucran con esa vulnerabilidad.”
El doctor Braml habló sobre la pérdida de poder de Estados Unidos y sus consecuencias globales -cómo podría ser el mundo después de la Pax Americana.
La buena noticia, dijo, es que hay vida después de Trump y un nuevo orden mundial está surgiendo. Sin embargo, vivimos en un peligroso periodo de transición. Varios estudios documentarán que Estados Unidos, como ‘Hegémon mundial,’ está frenando siendo asolado por problemas sociales, con el problema inherente de la radicalización y el de un dólar bastante inestable.”
Braml recordó que, luego del derrumbe de la Unión Soviética, hubo un momento “unipolar” en Estados Unidos. Después de la reciente reunión cumbre del G-7, que tuvo lugar en junio pasado en Canadá, de la que Trump salió antes de tiempo alegando que tenía tareas urgentes que hacer, el “Viejo orden mundial fue enterrado.” Para él, el ataque estadounidense contra las instalaciones nucleares de Irán fue “una estupidez estratégica.”
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Pero Estados Unidos, con su gigantesca deuda de más de 36 billones de dólares, tiene que pagar cada año un billón de dólares tan sólo de intereses. A pesar de esto, Trump declaró la “guerra” contra todo el mundo con su política de aranceles, una actitud bastante “estúpida,” que casi “condujo al colapso peligroso e histórico de los mercados de títulos mundiales.”
En el mismo tema, afirmó que seguimos financiando nuestros armamentos con préstamos de Estados Unidos, para comprar armas de Estados Unidos. El conflicto de Ucrania, sin embargo, pasó al tercer lugar de la lista de tareas de EEUU.
Observó que el líder taiwanés Lai Ching-te se encuentra en una tournê de conferencias por la isla y está clamando por la independencia, que, dijo Braml, “es una locura.” Existe una “laguna de Tucídides” entre Estados Unidos y China, y Estados Unidos está cometiendo errores igual a los que cometió el Reino Unido en el pasado y quieren esconderse detrás del flanco de las tarifas. Trump no está ansioso de una guerra, pero su política económica es preocupante:
Ese narcisista estadounidense no soporta ser el número 2. Está destruyendo la cadena de abastecimiento económico, lo que hace más probable una guerra con China. Braml ridiculizó también la forma en que ocurren los debates políticos en Alemania, por ejemplo, las mesas redondas de la televisión con los supuestos especialistas en la guerra de Ucrania, entre otros ejemplos, que calificó de insoportables y la ayuda de la televisión dirigida, hábito que al parecer los alemanes han aceptado.
La única opción que Braml ve en el declive del liderato mundial de EU
Es fortalecer a Europa y hacerla grande de nuevo. En lo económico, adoptando una “política y mercado de eurobonos” común, acompañada de una política y estrategia militar soberana. En los debates, Braml resaltó que Europa sólo podrá escapar de ese dilema si vuelve a ser grande -un continente de paz, lo que, obviamente, implica el diálogo con Rusia, a la que considera un “socio júnior” de Estados Unidos, que actualmente negocia con Rusia “cara a cara.”
Sobre la reciente reunión cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en la Haya, aunque poco se sabe, según Braml, fue claro que Estados Unidos se “está apartando de Europa” y que Europa tiene que “pagar la cuenta.”
El primer párrafo del comunicado final de la reunión “reafirma el compromiso inalterable con la defensa colectiva, conforme a lo consagrado en el artículo quinto del Tratado de Washington.” El segundo párrafo establece que “dada la amenaza a largo plazo representada por Rusia a la seguridad euroatlántica y la amenaza persistente del terrorismo, los aliados se comprometen a invertir anualmente 5 por ciento del PIB (Producto interno bruto) en requisitos primarios de defensa, así como en gastos relacionado a la defensa y la seguridad actual y hasta 2035.”
En el tercer párrafo se lee que los aliados reafirman sus compromisos soberanos duraderos de apoyar a Ucrania, cuya seguridad contribuye a la nuestra, y para ese fin, incluirán contribuciones directas a la defensa de Ucrania. No obstante, Braml dejó de lado ciertos aspectos concernientes a la propuesta de hacer grande a Europa de nuevo, lo que en si es una idea noble. Pero él es demasiado optimista en su evaluación.
Es un hecho que, del lado de Rusia, ha habido críticas cada vez más persistentes a la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y a la “canciller” Kaja Kallas, por su visión rusófoba de la Unión Europea (UE) completamente hostil a Rusia y con pretensiones de “otanizarla.”
Este aspecto fue manifestado por el viceministro de Relaciones Exteriores ruso, Alexander Gruchkov, exrepresentante ruso en la OTAN, para quien “una UE que se transforma en una OTAN no es ya un proyecto pacífico, sino un proyecto de guerra creciente”.

OTAN: “Teatro político”
Una visión de la situación actual de la OTAN y de la UE fue abordada por el especialista en Rusia, Gilbert Doctorow, en una entrevista concedida el 26 de junio al canal del juez Andrew Napolitano. Para el profesor Doctorow, la reunión cumbre de La Haya fue un ejercicio de “teatro político.”
Según él: “El teatro estaba ahí para divertirnos a costa del secretario general (Mark Rutte). El teatro estaba allí para hacer negocios y los hicieron. Consiguió un compromiso de esos países, todos los estados miembros de la OTAN (con excepción de España), con algo que, como yo dije, la mayoría de ellos no logra alcanzar… Pero este no es el último resultado.
El resultado final es que el Sr. Trump creo una rampa de salida para Estados Unidos de la OTAN… Si todos esos países estuvieran comprometidos y firmasen por escrito que aumentarán sus contribuciones en varios billones de dólares la década entrante, Estados Unidos podría, consecuentemente, reducir su compromiso y su gasto en la OTAN (Estados Unidos carga ahora con dos tercios de los gastos) durante ese periodo. No veo que a nadie le importe ese hecho.
En otra entrevista, con el Prof. Glenn Diesen, Doctorow fue particularmente crítico con respecto a los “psicólogos legos” que siguen analizando a Trump. Para él, esos legos simplemente ignoran que su supuesta destrucción de las instalaciones nucleares iraníes por los bombardeos estadounidenses de finales de junio, se justificaron para “salvar el Estado de Israel del desastre de la guerra de agresión desencadenada por Benjamín Netanyahu, es decir, la destrucción total de gran parte de la estructura de defensa de israelí”.
Doctorow afirmó además que, al insistir en que Irán pudo haber transferido las centrífugas y su uranio enriquecido de los locales antes del ataque, esos analistas de la gran prensa y de la prensa independiente “están, diseminando sedición y listos a defender nuevos ataques a Irán y una guerra sin fin.”
En su evaluación, el aumento de los gastos en defensa de la OTAN a 5 por ciento del PIB no implica, necesariamente, una retirada de Estados Unidos de la Alianza, pero puede ser una aproximación bastante buena, dependiendo del presupuesto de Trump para los años restantes de su mandato.
Esto, a su vez coloca a la OTAN en una vía rápida al colapso, toda vez que las contribuciones europeas, de hecho, no aumentarán mucho o casi nada, pues los estados miembros simplemente no logran aumentar los impuestos o contraer empréstitos suficientes para cumplir las nuevas obligaciones militares y no consiguen encontrar fondos cortando otras categorías presupuestarias, específicamente, beneficios sociales, porque eso representa un suicidio político.
Doctorow lo ejemplificó con el debate censurado que estalló dentro del SPD alemán, cuando se publicó un manifiesto firmado por más de 100 miembros del partido, entre ellos Peter Brandt, hijo del canciller Willy Brandt, quien dio inicio a la Ostpolitik (Política para el Este) de los años 1970. El manifiesto contra el rearmamento alemán ya sobrepasó las 15 mil firmas y se coloca contra la orientación del excanciller Olaf Scholz, que rechazó un acuerdo con Rusia y le atribuyó la condición de “enemiga.”
*MSIA Informa

