Adiós a la maquila tradicional: Experto propone usar IA e ingeniería avanzada para densificar la industria nacional
Ivette Sosa
Para dejar de depender de los vaivenes políticos de Washington y blindar las finanzas nacionales ante las crisis internacionales, México necesita transitar con urgencia hacia una política económica transversal enfocada en la creación de economías de escala.
Así lo propuso el doctor Raúl Vázquez López, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien advirtió que expandir los volúmenes de manufactura local permitirá reducir los costos por unidad, elevar la eficiencia operativa, disminuir los precios al consumidor e incrementar de forma sustancial el margen de beneficio del país.
El especialista recordó que el esquema comercial mexicano padece de una hiperconcentración riesgosa, debido a que casi el 80 por ciento de las exportaciones se dirigen exclusivamente a los Estados Unidos.
Esto le da a nuestra nación una condición vulnerable; lo deseable sería una política más diversificada hacia otros destinos de América Latina, Europa y Asia, apuntó el economista, tras señalar que el gran desafío de las potencias intermedias es diseñar estrategias competitivas para no ser aplastadas por las corporaciones transnacionales.
El peligro de apostarle todo al sector automotriz
Históricamente, el modelo mexicano concentró sus esfuerzos en la especialización de ensamble automotriz y electrónico. Vázquez López alertó que esta centralización sectorial coloca al aparato productivo en un escenario de fragilidad extrema, pues cualquier arancel, huelga o caída de consumo en el mercado estadounidense pone de inmediato en jaque a toda la economía mexicana.
La propuesta del experto de la UNAM exige romper con esa inercia mediante la adopción de la Industria 4.0, un paradigma caracterizado por fundir las herramientas digitales con procesos biológicos mediante la conectividad inteligente y la automatización avanzada.

En lugar de replicar tareas repetitivas de baja cualificación, el investigador plantea el desarrollo de capacidades humanas en torno a tecnologías genéricas transversales (como la computación cuántica, el manejo de inteligencia artificial y la ingeniería civil o eléctrica), las cuales tienen la flexibilidad de instalarse y robustecer simultáneamente a múltiples ramas de la producción.
Sueldos altos y clústeres de alta sofisticación
La segmentación de los mercados globales permite que países en desarrollo alberguen clústeres de alta tecnología, tal como ocurre con la manufactura aeroespacial en Querétaro. Sin embargo, para que este fenómeno derrame riqueza real hacia la población, el Estado debe apostar por la formación de personal altamente calificado en programación y diseño de software.
Este modelo educativo y laboral —inspirado en los sistemas de educación técnica superior de naciones como Suiza, Alemania, Holanda y China— representaría una ventana de oportunidad crucial para los trabajadores mexicanos migrantes.
Al capacitarse en carreras técnicas de corta duración enfocadas en la ingeniería aplicada, los connacionales podrían abandonar las actividades de servicios básicos en el extranjero, para insertarse en puestos industriales de alta manufactura, blindando su patrimonio y aportando resiliencia a la estructura productiva nacional.

