julio 25, 2026

Octaviano Obregón, el primer amor de Leona Vicario

Octaviano Obregón, el primer amor de Leona Vicario

Arturo Rios
Leona Vicario nació en la capital de la Nueva España, el 10 de abril de 1789; fue bautizada en la parroquia del Arcángel San Miguel, con el nombre de María de la Soledad Leona Vicario Fernández.
Sus padres fueron los acaudalados Gaspar Martín Vicario, español, y Camila Fernández de San Salvador y Montiel, de San José de Toluca.
Leona fue educada esmeradamente, lo que era inusual en aquella época.
La investigación de Marina Arrón, revela que de 1802 a 1803, de cada cien mujeres, 20 no sabían leer; de 1827 a 1827, en la misma proporción 17 eran analfabetas y de 1853 a 1855, 13 carecían de enseñanza. Entonces, la educación, sólo era para hombres.
Empero, Leona era una mujer singular; bella, preparada, valiente y muy rica, ¡un partidazo, para cualquier hombre!
Cultivó la Bellas Artes, literatura, dibujo y pintura; canto, historia, lectora de autores mexicanos, españoles, alemanes, ingleses y franceses que le dieron una sólida cultura.
Quedó huérfana muy joven
Su padre murió siendo niña ,y cuando tenía 17 años, perdió a su madre, por ello vivió protegida por su tío, Agustín Pomposo Fernández, hermano de su progenitora, quien administró muy bien su fortuna y cuidó de ella con amor.
Ella ayudaba con su dinero a la Iglesia, misas para sus padres y a los necesitados.
Su tío eligió al joven abogado Octaviano Obregón, de una de las familias españolas más ricas de Guanajuato, miembros del Real Colegio de Abogados; ella lo aceptó con agrado y anunciaron formalmente su compromiso matrimonial ante la Iglesia.
Pero en septiembre de 1808, se presentó la revuelta entre pudientes que buscaban la independencia de la Nueva España, encarcelaron al Virrey Iturrigaray y fue detenido el padre del pretendiente, don Ignacio Obregón.
El joven Octaviano tuvo que irse a España, pues como simpatizante del movimiento libertario, iba a ser detenido. Se frustró la boda.
Poco después, llegó al despacho del licenciado Agustín Pomposo, Andrés Quintana Roo; de quien Leona se enamoró perdidamente.
Del trabajo de Adriana Y. Flores Castillo

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Soy un hombre y periodista independiente, no tengo partido político. La crítica es mi posición. Me titulé a los 65 años y tengo 74. Mi vida es el Periodismo.

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