Así como la cuesta de enero en México es el periodo de ajuste financiero que viven muchas personas al comenzar el año. También debe ser un punto de atención la parte mental, los síntomas de tristeza persistente, irritabilidad, alteraciones de sueño y del apetito y la desesperanza que viven muchos mexicanos.
Si bien la época decembrina representó un periodo de especial vulnerabilidad emocional para miles de personas en nuestro país, que experimentaron depresión, ansiedad y soledad; si en enero continúan esos síntomas, deben ser atendidos a la brevedad.
Síntomas que se viven en silencio
La psicóloga Mireya Nájera Villeda, especialista en salud mental, refiere que la época navideña está asociada a la celebración, convivencia y bienestar familiar, sin embargo, los festejos de fin de año también detonan emociones intensas, debido a la presión social por estar bien, donde los duelos no resueltos, pérdidas recientes, conflictos familiares y las dificultades económicas, son factores que se agudizan en este periodo y que muchas veces, se viven en silencio.
En charla, refiere que de manera regular, observamos un incremento de personas que, durante diciembre y enero, presentan tristeza persistente, sensación de vacío, irritabilidad, alteraciones del sueño y del apetito, así como pensamientos de culpa o desesperanza. Son síntomas que deben atenderse de manera profesional.
Según datos recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), “en México más del 15 por ciento de la población adulta y adulta mayor, ha presentado síntomas de depresión en algún momento de su vida, y durante los últimos años se ha observado un aumento sostenido en los problemas de salud mental, particularmente después de la confinación por la pandemia de Covid 19.
Estudios del sector salud indican que los meses de noviembre y diciembre registran un repunte en consultas psicológicas relacionadas con depresión y ansiedad.
Idealización de la familia unida
La maestra Mireya Nájera resaltó que en el caso mexicano, influyen factores culturales muy específicos, como la idealización de la familia unida, la obligación de convivir aun cuando existen conflictos, y la comparación social exacerbada por redes sociales, factores que abonan en profundizar sentimientos de fracaso, soledad o exclusión; que deben atenderse de manera inmediata para superarse de manera efectiva.
Muchas personas se sienten fuera de lugar porque no tienen con quién pasar las fiestas, han perdido a un ser querido o atraviesan problemas económicos. En México, donde la familia tiene un peso simbólico muy fuerte, estas ausencias o tensiones suelen vivirse con mayor carga emocional.
Por ende, se debe atender la depresión de manera integral y sin minimizar los síntomas. Destacó la importancia de validar las emociones, entender que no todas las personas viven las celebraciones de fin de año de la misma forma, y que no existe una obligación emocional de sentirse felices.
Entre las principales recomendaciones, la especialista en salud mental sugiere:
- Mantener rutinas básicas de autocuidado
- Horarios regulares de sueño
- Alimentación balanceada
- Actividad física moderada
- Limitar el consumo de alcohol, ya que actúa como depresor del sistema nervioso y puede intensificar síntomas depresivos, además de afectar el control emocional
Estos elementos ayudan a estabilizar el estado de ánimo de las personas, de manera particular las adultas mayores, apunta la experta.
Además, es necesario expresar lo que se siente, ya sea con personas de confianza o con un profesional de la salud mental.
Hablar de lo que duele, puede prevenir crisis emocionales más graves, así como establecer límites sanos en reuniones familiares, evitando la sobreexposición a entornos que generan conflicto o malestar, y priorizando el bienestar personal sin culpa.
Cuando los síntomas persisten más de dos semanas
O bien, interfieren con la vida diaria o se presentan pensamientos de autolesión o desesperanza extrema, Nájera Villeda subrayó que es indispensable buscar atención profesional inmediata.
En México existen líneas de apoyo gratuitas y servicios de atención en instituciones públicas que pueden marcar una diferencia, a través de Locatel al 911, por ejemplo.
Destaca la especialista que la salud mental también es salud. Así que atender la depresión es un acto de responsabilidad personal y social.
Normalizar la búsqueda de ayuda es clave para reducir el sufrimiento emocional de nuestros seres queridos; por lo que alertó a los familiares a mantenerse alerta y detectar disparos en las conductas de las personas que forman nuestro entorno social inmediato.
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