El cambio climático ha puesto en severo riesgo de extinción al pingüino emperador que habita la Antártida para las próximas tres décadas, ya que depende del mar congelado para completar su ciclo de vida.
Según el Instituto Antártico Argentino (IAA). el emperador, el más grande del planeta, es uno de los dos pingüinos endémicos de la Antártida junto al Adelia; aunque a diferencia de éste, no forma un nido sino que se reproduce sobre el hielo marino.
De suerte tal que si el mar congelado se forma más tarde y se desarma antes de tiempo por efecto del calentamiento global, no llega a cumplir su ciclo reproductivo, alerta Marcela Libertelli, bióloga y jefa del Departamento de Predadores Tope del IAA.
Al desestabilizarse esa plataforma de hielo, los pingüinos chiquitos pueden no estar emplumados, no estar preparados para ir al mar, sin poder completar su ciclo natural.

