En el recinto legislativo de San Lázaro, Verónica Liliana Bautista Hernández, originaria de Rincón Chamula San Pedro, Chiapas, exigió que las lenguas de este país dejen de ser tratadas como patrimonio folclórico y sean asumidas como lo que son: Lenguas vivas, con derechos, con presente y con futuro. Cada lengua, cada persona y cada pensamiento, tiene derecho a existir.
En el marco de Las lenguas toman la tribuna, sostuvo que hablar de las lenguas originarias en este recinto, no puede quedarse en un acto simbólico mientras siguen desapareciendo en silencio.
Vengo a hablar desde mi lengua, desde la voz que me dio la tierra, desde la memoria de quienes me enseñaron a nombrar el mundo. Vengo a ejercer un derecho que se nos ha negado por siglos: Hablar y pensar en nuestra propia lengua.
Sostuvo que a lo largo del tiempo se han implementado políticas públicas mal enfocadas que, bajo el nombre de alfabetización, han significado en realidad una imposición. Se nos ha enseñado que, para acceder a derechos, a la educación o a la justicia, primero debemos dejar de pensar y nombrar el mundo desde nuestras propias lenguas.
Eso no es inclusión, eso es violencia estructural; se se han privilegiado lenguas extranjeras que poco tienen que ver con sus formas de comprender el mundo y se nos ha relegado a los márgenes. Se nos folcloriza, se nos exhibe, se nos convierte en símbolo. Pero rechazan al indígena que piensa, que cuestiona, que defiende su tierra, su lengua y su dignidad.
Comentó que el ejercicio pleno de sus derechos es limitado para quienes hablan lenguas originarias:
No pueden acceder a servicios de salud en su propia lengua y se les exige pensar, escribir y comunicarse únicamente en español, lo que impide su derecho a generar conocimiento desde sus propias lenguas.
La educación y preservación lingüística vulneradas, cuando las escuelas castigan
Sea de manera explícita o encubierta, el uso de sus lenguas. También el acceso a la justicia se encuentra obstaculizado por la escasez de intérpretes capacitados y “la discriminación hacia quienes hablamos lenguas originarias persiste en hospitales, oficinas y otros espacios públicos”.
Enfatizó que las políticas públicas en materia lingüística han fallado porque no escuchan, porque diseñan desde escritorios lejanos lo que debería construirse desde los territorios, porque reducen nuestras lenguas a proyectos temporales, a indicadores que se cumplen en papel, pero no en la vida cotidiana de nuestros pueblos.
Indicó que no es casualidad que las lenguas estén en riesgo; es consecuencia directa de decisiones políticas, de omisiones sistemáticas y de un modelo que ha privilegiado la homogeneización sobre la diversidad.
No necesitamos más discursos que celebren la riqueza cultural mientras se ignoran las causas de su desaparición. Necesitamos políticas construidas con los pueblos, presupuestos suficientes, educación verdaderamente intercultural y un compromiso real que trascienda.
Verónica Liliana Bautista Hernández, originaria de Rincón Chamula San Pedro, Chiapas, es antropóloga social con enfoque en estudios con memoria histórica por la Universidad Autónoma de Chiapas; traductora, poeta y escritora tsotsil.
