Elisabeth Hellenbroich, desde Wiesbaden* El 24 de junio, un motín que había sido iniciado por el director de las milicias privadas de Wagner PMC terminó en 24 horas sin derramamiento de sangre. Yevgeni Prigozhin había comenzado la insurrección ocupando la ciudad de Rostov en el Don en la noche del 23 de junio, anunciando que tenía la intención de marchar a Moscú con el objetivo de reemplazar al régimen de Putin y al liderazgo militar “corrupto”.
Durante casi 24 horas, el mundo entero fue testigo de una escalada dramática.
El presidente ruso se dirigió por la mañana a los ciudadanos rusos, a las Fuerzas Armadas, a las agencias policiales y a los servicios de seguridad, a los soldados y “comandantes que ahora están luchando en sus posiciones de combate, rechazando los ataques enemigos”.
También se dirigió a aquellos que a través de “engaños o amenazas” habían sido empujados “al camino de un crimen grave: un motín armado”.
Subrayó que toda la maquinaria militar, económica e informativa de Occidente está dirigida contra nosotros, estamos luchando por la vida y la seguridad de nuestro pueblo, por nuestra soberanía e independencia, por el derecho a ser y seguir siendo Rusia, un Estado con una historia milenaria.
El presidente hizo un llamamiento a la “unidad”
Sostuvo que “cualquier acción que divida a nuestra nación es esencialmente una traición a nuestro pueblo, a nuestros compañeros de armas que luchan en primera línea. Esta es un cuchillada en la espalda de nuestro país y nuestra gente”. Comparó la situación con Rusia en “1917 cuando el país estaba luchando en la Primera guerra mundial.
Pero la victoria le fue robada: intrigas, disputas y politiquería a espaldas del ejército y la nación se convirtieron en la mayor agitación, la destrucción del ejército y el colapso del Estado, y la pérdida de vastos territorios, que finalmente conduce a la tragedia de la guerra civil. (…)
Los rusos estaban matando rusos y los hermanos estaban matando hermanos, mientras que todo tipo de aventureros políticos y fuerzas extranjeras se beneficiaron de la situación destrozando el país para dividirlo. No permitiremos que esto vuelva a suceder. Protegeremos a nuestro pueblo y nuestra condición de Estado de cualquier amenaza, incluida la traición interna.
En la noche del 24 de junio
El motín terminó y el vocero del gobierno ruso, Peskov, declaró que Prigozhin, después de haber negociado todo el día con el presidente bielorruso Lukashenko (Putin estaba al tanto), había ordenado a sus tropas que regresaran ya que “no quería derramar sangre rusa. „No se llevarán a cabo acciones punitivas contra Prigozhin”, dijo Peskov y “se darán garantías a sus soldados” y Prigozhin iría a Bielorrusia.
Según CNN y varios otros medios de prensa, en referencia a un artículo en el Washington Post, el servicio secreto de Estados Unidos había sido informado sobre los planes de insurrección de Prigozhin desde mediados de junio, pero mantuvo la información en secreto.
Una de las razones dadas fue que Washington había estado preocupado por quién controlaría las armas nucleares de Rusia, así como por el peligro de una posible guerra civil. Sin embargo, lo que también fue sorprendente fue que el gobierno de Estados Unidos anunció que se abstendría de las sanciones que originalmente había querido imponer a Prigozhin, sin dar razones.
Independientemente del torrente de comentarios en la prensa occidental, que divulgan la versión de que el motín es una prueba más del “poder erosionador” de Putin, la situación sigue siendo bastante peligrosa, ya que nadie puede asegurar cuál será la evolución de los acontecimientos. La pregunta: ¿Quién se beneficiará de esta insurrección y quién está presionando activamente para un cambio de régimen? es, por lo tanto, más importante que regocijarse del calificado debilitamiento de Putin, que frecuentemente se vocea en los últimos días.
En medio del caos del fin de semana, el presidente turco Erdogan, aparte de los principales representantes de China, así como de los líderes de Asia Central y muchos otros, que habían discutido con Putin, reaccionaron con prudencia, en lugar de banalizar el debate ruso y el tema del uso de armas nucleares.
Cabe destacar que Jean Asselborn, canciller de Luxemburgo en la reunión de emergencia de Ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea en Bruselas el 27 de junio, advirtió que Rusia tiene el mayor arsenal nuclear y que sería peligroso tratar de dividirla.
Además, en la reunión en Copenhague del 24 y 25 de junio, convocada para discutir el plan de paz de Ucrania a la que asistieron la subsecretaria de Estado de EUA, Victoria Nuland y representantes del Sur Global, se ve que los países de la OTAN duplican maiobras para torcer el brazo de los países del Sur Global, a fin de quebrar su solidaridad con Rusia en el tema de las sanciones. Jeffrey Sachs atacando a una pequeña “camarilla” en el gobierno de EU Una voz crítica estadounidense que se pudo escuchar en las últimas dos semanas fue la del economista Jeffrey Sachs, quien en una discusión en Viena el 13 de junio, al analizar el conflicto de Ucrania, lanzó una crítica devastadora contra Washington; afirmó que aproximadamente 900 personas estan a cargo de la politica externa estadounidense ( recuerdese que el Prof. John Mearsheimer uso el termino burbuja para describir el „gobierno profundo“, incluyendo los think tanks , que influyen en la politica hacia Ucrania).
Las voces disidentes son silenciadas a ejemplo del rechazo del Washington Post y del New York Times a los articulos de Sachs por expresar comentarios antagonicos a la versión oficial sobre la guerra.
Sachs señalo que el presidente Biden ni una sola vez tuvo alguna conversación telefónica con el presidente Putin desde el 24 de febrero de 2022 (!).
Además, enfatizó que antes del conflicto se hizo de todo para “descarrilar” el acuerdo de Minsk que había sido aprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU; y que la propuesta del presidente Vladimir Putin para un acuerdo de seguridad entre Estados Unidos y Rusia presentado el 17 de diciembre de 2021, había sido tajantemente rechazado por el gobierno de Estados Unidos.
Según J. Sachs, Rusia no ha sido derrotada y creo que Rusia escalaría al nivel nuclear si hubiera amenazas existenciales para ella. Rusia tiene 1600 armas nucleares, incluidas las tácticas, dijo. Y si Rusia perdiera, estaría aterrorizado.
Se refirió al Washington Post, que informó que Biden ha decidido que puede ignorar todas las líneas rojas. Esto es apostar con el Armagedón, dijo Sachs. Además, enfatizó que fue Estados Unidos -tras el triunfo electoral de Biden- el que quería que Ucrania ingresara a la OTAN. Conocidos diplomáticos estadounidenses como William Perry o George Kennan habían advertido sobre la expansión de la OTAN afirmando que aquellos que presionan en ese sentido, están jugando con misiles nucleares.
*MSIA Informa

