Arturo Rios
Uno de los tres animales más importantes en Mesoamérica y también de mayor complejidad simbólica, fue la serpiente. Su relevancia data desde épocas muy remotas y es, durante el auge de Teotihuacan, que se torna un símbolo del poder político, como lo plantea Karl Andreas Taube, especializado en cultura maya.
Varios tipos de serpientes se representan en los códices, como las de cascabel y los coralillos. La primera aparece como parte de los atavíos de muchos dioses, la que más destaca la falda que porta Coatlicue, madre de Huitzilopochtli.
En el área maya
Este tipo de serpiente fue muy importante como evidencia la arquitectura de Chichén Itzá. Entre los mayas y en el Altiplano Central, la serpiente era un signo calendárico de buena fortuna. Hay carácter mítico. la xiuhcóatl, con ojos estelares y se identifica como el arma de Huitzilopochtli.
Quetzalcóatl, la serpiente emplumada
Es un ejemplo de cómo un símbolo evolucionó en Mesoamérica hasta convertirse en una de las nociones más sólidas y con diversas connotaciones.
Relacionada con la vegetación, el poder, el linaje, en el Altiplano Central y entre los mayas, fue Kukulcán, como queda justificado en la arquitectura y en el registro arqueológico de las grandes urbes prehispánicas.

