Arturo Ruiz Ríos
Sandra Cuevas, alcaldesa en Cuauhtémoc, se deslindó de todo acto de extorsión en agravio de comerciantes en el primer cuadro de la Ciudad de México por miembros del grupo criminal autodenominado La Unión Tepito.
Se hacen pasar por Ministerios Públicos para amedrentar a comerciantes establecidos y en vía pública y extorsionarlos.
En mensaje urgente a medios, dejó en claro que los comerciantes no se amedrenten por ese grupo delictivo, los Ministerios Públicos, carecen de facultades para inspeccionar o sancionar comercios, más allá del formato en el que operen. mercaderes de toda la delegación viven abatidos.
Cuevas pretendió dar tranquilidad a los comerciantes durante su recorrido por avenida Eje Central, así como en las calles Díaz de León, Caridad, Florida, La Rinconada, Rivero y Tenochtitlan; la mayor parte de ellas ubicadas en el corazón del Barrio de Tepito.
Exhortó a los comerciantes a no dejarse extorsionar y les dejó en claro que ella no ha girado ninguna indicación de cobro de cuotas, pues no llegó al cargo para “robar” sino a respaldar a la gente, para demostrar que la Cuauhtémoc será de “vanguardia” en los próximos tres años. La duda razonable es que fracasará.
Admitió que las acciones en contra de la delincuencia organizada generan incomodidad entre el grupo delictivo; pues durante su recorrido, se detectaron personas presuntamente ligadas a La Unión Tepito, la siguieron observando puntualmente cada uno de sus movimientos y el de su personal que la acompañaba. Seguro los retrataron.
Mientras se realizan las labores de inteligencia para identificar a quienes se infiltraron en su recorrido, dijo que se han prendido señales de alerta ante posibles riesgos a su integridad. Parece reto temerario.

Es imprudente la comunicación de la alcaldesa
Dado que la peligrosa organización tepiteña no ha podido ser frenada por el gobierno de Claudia Sheinbaum, que ha preferido la comunión con el mismo, actúan con las extorsiones en las paredes del edificio frente al Zócalo. Los del Cártel, se han de carcajear de la joven alcaldesa.
Sandra Cuevas tiene el privilegio de haber arrebatado el coto ancestral que mantenía Dolores Padierna, pero no explica cuál es la estrategia que garantice frenar, al menos en Cuauhtémoc, al peligroso cártel que tiene de rodillas, con otros grupos similares en toda la CDMX.
Sus declaraciones no ayudan y francamente resultan sin impacto por el gran vacío que cubre a la alcaldía considerada la síntesis capitalina en la que se concentran alrededor de cinco millones de personas que acuden por diversas circunstancias, está copada por el delito y sus palabras queda huecas ante el malestar ciudadano. La alcaldesa deberá ser más precisa, pero sobre todo actuar.

