Luego del colosal alarido occidental que siguió a los insultos personales del presidente estadounidense, Joe Biden, al presidente ruso, Vladímir Putin, por haber ordenado la intervención militar en Ucrania, es particularmente relevante observar los grandes esfuerzos de paz iniciados por el Papa Francisco y el Patriarca de Moscú, Cirilo I. En una conferencia por video realizada el 16 de marzo (su primera reunión personal desde la histórica reunión de Cuba en 2016), los dos líderes religiosos analizaron el conflicto y la importancia de la paz.
De acuerdo con el boletín de prensa del Vaticano, la conversación se centró en la guerra de Ucrania y en el papel de los cristianos y de sus pastores para hacer todo lo posible para que la paz prevalezca… En la Santísima trinidad, en la Santa Madre de Dios; para ello, debemos unirnos en el esfuerzo de ayudar a la paz, ayudar a los que sufren, buscar caminos de paz, apagar el incendio.
Un boletín de la Iglesia Ortodoxa Rusa describe que las dos partes sostuvieron una conversación detallada “sobre la situación de Ucrania. Esa atención particular fue dada al aspecto humanitario de la crisis actual y al accionar de la Iglesia Ortodoxa Rusa y de la Iglesia Católica Romana para vencer sus consecuencias”. Se informó que ambas partes destacaron la excepcional importancia de la negociación en marcha, y expresaron su esperanza en la conquista más rápida de una paz justa.
A su vez, una nota de la agencia católica CNA señaló que Cirilo I había recalcado que entre él y Francisco “existe un alto grado de acuerdo y de entendimiento” sobre la “guerra de Rusia contra Ucrania”. El 17 de marzo, el Metropolitano Hilarión, secretario de Relaciones Exteriores de la Iglesia Ortodoxa Rusa, quien también participó de la conferencia por video, envió una carta a la Conferencia Episcopal Europea (COMECES), para pedirle que las respectivas iglesias realicen esfuerzos conjuntos de paz y que se procure ayuda humanitaria a los refugiados.
Coronel Jacques Baud: el telón de fondo de la guerra
Una evaluación penetrante sobre los antecedentes del enfrentamiento Rusia-Ucrania fue la de Jacques Baud, coronel de reserva del Ejército Suizo y ex oficial de los Servicios de información, economista y estratega, además autor de varios libros, entrevistado por el sitio de internet suizo Zeitgeschehen im Fokus (ZiF –Actualidades en Foco).
En la entrevista, aparecida el 15 de marzo, describe algunos aspectos claves que son necesarios para entender el contexto histórico, político y económico que condujo a la guerra de Ucrania, país que conoce bien, por su participación en un equipo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para combatir la proliferación de armas pequeñas, además de tener “proyectos patrocinados en Ucrania después de 2014”. Habla ruso y afirma tener “acceso a documentos que tan sólo unas cuantas personas en Occidente conocen”. Al preguntársele cómo percibía la situación de Ucrania, respondió que “hay una verdadera histeria. Lo que me incomoda es que nadie quiere saber por qué los rusos invadieron… Como ex director de política y doctrina de paz del departamento de Naciones Unidas para operaciones de paz en Nueva York, durante dos años… siempre me pregunto: ¿Cómo se llega a ese punto en el que se traba una guerra?
Al contrario de los principales medios de comunicación occidentales, Baud afirmó que Putin “ni está loco ni ha perdido la noción de la realidad. Es un hombre muy metódico, sistemático, es decir, muy ruso, que está consciente de las consecuencias de sus actos en Ucrania”. Sin embargo, señaló algunas paradojas de la situación actual, a saber:
Rusia todavía proporciona gas a Ucrania, no lo interrumpió. No bloquearon internet. No destruyeron el abastecimiento de electricidad, ni los servicios públicos o el abastecimiento de agua. Es claro que existen ciertas regiones en las que hay combates. Es una forma diferente a la que los estadounidenses tuvieron, por ejemplo, en la antigua Yugoslavia, en Irak o en Libia. Cuando los países occidentales los atacaron, primero destruyeron el abastecimiento de electricidad y de agua y toda la infraestructura, en espera de que, entonces, el pueblo se rebelaría contra el gobierno.
Para describir la dinámica que condujo a la guerra, Baud afirmó que las cosas comenzaron a cambiar cuando, el 24 de marzo de 2021, el presidente ucraniano, Volodomir Zelensky, aprobó un decreto sobre la intención de reconquistar Crimea.
En ese entonces, comenzó a mover el Ejército ucraniano hacia el Sur y el Sudeste, en dirección de Donbass. Desde hace un año, hubo una acumulación permanente del Ejército en la frontera Sur de Ucrania. Esto explica por qué, a finales de febrero, no había tropas ucranianas a lo largo de la frontera ruso-ucraniana. Zelensky siempre afirmó que los rusos no atacarían a Ucrania. El ministro de la Defensa de Ucrania confirmó también eso repetidamente, así como el presidente del Consejo de Seguridad de Ucrania dijo en diciembre y en enero que no había señales de un ataque ruso contra Ucrania.
Según Baud, lo que cambió toda la dinámica fue, sobre todo:
… La presión de Estados Unidos. Estados Unidos tienen un interés muy grande en Ucrania. En aquella época, querían aumentar la presión sobre Alemania para apartarla del (gasoducto) Nord Stream 2. Querían que Ucrania provocase a Rusia y que, si Rusia respondía, el Nord Stream 2 se congelaría. Este escenario también fue discutido durante la visita de Scholz a Washington (6-7 de febrero) y Scholz no quiso seguir el juego. Esa no es tan sólo mi opinión, pues también hay estadounidenses que piensan así: el objetivo es el Nord Strem 2. No se debe olvidar que el Nord Strem 2 se construyó por pedido alemán. Es principalmente un proyecto alemán, ya que Alemania necesita de más gas para alcanzar sus objetivos de energía y clima.
Sobre el fondo histórico
Baud explicó que, desde la Segunda guerra mundial, el objetivo de Estados Unidos fue impedir que Alemania y Rusia (y la URSS) trabajasen más juntas. Esto, a pesar de que Alemania ha tenido un miedo histórico a los rusos. Son las dos mayores potencias de Europa. Siempre, históricamente, hubo relaciones económicas entre Alemania y Rusia. Estados Unidos siempre quiso obstaculizar eso. Nunca se debe olvidar que en una guerra nuclear Europa sería el campo de batalla. Esto significa que, en ese caso, los intereses de Europa y de Estados Unidos no serían necesariamente los mismos… Una relación más profunda entre Alemania y Rusia haría inútil la estrategia nuclear estadounidense.
Para Estados Unidos, que siempre critican la dependencia energética de Alemania con Rusia, irónicamente, es Rusia el segundo abastecedor más grande de petróleo de Estados Unidos, observó. Estados Unidos compran petróleo principalmente de Canadá, Rusia, México y Arabia Saudita. Es decir, Estados Unidos depende de Rusia. Esto también es válido para los motores de los cohetes (RD-180, usados en los cohetes Atlas estadounidenses). Eso no perturba a Estados, lo que le incomoda es que los europeos dependan de Rusia.
Baud calificó el problema de Rusia en Ucrania de “estratégico-militar”. Por ejemplo, mencionó la disposición de los sistemas de defensa contra misiles Mk-41 estadounidenses en Polonia y en Rumania, que Estados Unidos alegan que son estrictamente defensivos.
Se pueden disparar proyectiles defensivos desde esas plataformas de lanzamiento, pero con el mismo sistema se pueden disparar misiles nucleares. Esas plataformas de lanzamiento están a algunos minutos de vuelo de Moscú. Si en una situación de mayor peligro algo sucede en Europa y los rusos, por fotografías de satélites, ven que hay actividad en las plataformas de lanzamiento y que algo se está preparando, ¿esperarían hasta que se disparase un proyectil nuclear en dirección de Moscú? Claro que no. Probablemente habría de inmediato un ataque preventivo.
Para Baud, el proceso se aceleró después de que Estados Unidos abandonaran el Tratado ABM (de limitación de misiles contra proyectiles balísticos), según el cual, Washington no podría haber estacionado dichos sistemas en Europa.
Para explicar los antecedentes por lo que Putin colocó las fuerzas nucleares rusas en alerta nivel I el 27 de febrero, Baud se refirió a la Conferencia de Seguridad de Múnich, ocurrida los días 11 y 12 de febrero, cuando Zelensky pronunció un discurso que fue ovacionado de pie. Para él, desde el punto de vista del Kremlin, lo Zelensky dijo en dicha ocasión fue una “señal de alarma” para los rusos, cuando declaró: “Estoy iniciando consultas en el ámbito del Memorando de Budapest. Si… los resultados no garantizan la seguridad de nuestro país, Ucrania tendrá todo el derecho de creer que el Memorando de Bucarest no está funcionando y todas las decisiones del acuerdo de 1994 están en duda”.
Baud comentó que la declaración de Zelinsky fue interpretada como una potencial amenaza para el Kremlin. Y para entender eso “es necesario recordar el acuerdo de Budapest de 1994, que trataba de la eliminación de los proyectiles nucleares de las ex repúblicas soviéticas y del mantenimiento de Rusia como potencia nuclear. Ucrania también transfirió sus proyectiles nucleares a Rusia y, a cambio, Rusia garantizó la inviolabilidad de las fronteras ucranianas. Cuando Crimea volvió a Rusia en 2014, Ucrania declaró que no respetaría ya el acuerdo de 1994”.
En esencia, la evaluación de Baud, luego de la decisión de Zelenky en marzo de 2021, los rusos se pusieron en alerta. Al mismo tiempo, en abril, la OTAN realizó una enorme maniobra entre el Báltico y el mar Negro, lo que contribuyó a alarmarlos todavía más. Entonces, en septiembre, Rusia realizó su ejercicio Zapad 21, en Bielorrusia. Al final de las maniobras, algunos contingentes de tropas permanecieron en Bielorrusia, al lado del material para las nuevas maniobras planeadas para inicios de este año.
¿Qué pasó en febrero de 2020?
De acuerdo con Baud, un cambio cualitativo ocurrió a finales de enero de este año, cuando la situación pareció cambiar.
… Parece que Estados Unidos conversaron con Zelensky, porque, entonces, ocurrió un cambio. Desde principios de febrero, Estados Unidos dijeron en repetidas ocasiones que los rusos estaban listos para atacar. Ellos esparcirían escenarios antes del ataque. (El secretario de Estado) Antony Blinken habló al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y elaboró tanto sucedería tal ataque. Dijo que sabía eso por los servicios secretos. Esta fue la situación de 2002-2003 antes del ataque a Irak. También aquí supuestamente fincaron sus declaraciones en análisis de sus servicios de espionaje. En esa época, no era verdad, porque la CIA no estaba convencida de la existencia de armas de destrucción de masa en Irak. (El secretario de la Defensa, Donald) Rumsfeld no obtuvo su información de la CIA, sino de un grupo confidencial dentro del Pentágono que se había creado para ello, a fin de darle la vuelta a la CIA.
Blinken hizo lo mismo…
Todo lo que Blinken dijo provino de un grupo que él creo dentro de su propio departamento, el Equipo Tigre y los escenarios presentados no vinieron de información de los servicios de información. Los dizques especialistas inventaron un cierto escenario con un plan político. Así, nació el rumor de que Rusia atacaría el día 16 de febrero. Cuando se le preguntó de dónde había recibido la información, mencionó un buen servicio de información (que no era la CIA ni a la Agencia de Seguridad Nacional).
El 16 de febrero, dice Baud, hubo violaciones de la tregua a lo largo de la línea de contacto de Donbass. Antes ya había habido explosiones, en especial en la zona de Donesk y Lugansk, detectadas por el equipo de observadores de la OSCE que estaba en la región. Con el fuego de artillería cada vez más intenso, los gobiernos de las dos repúblicas insurgentes comenzaron a trasladar la población civil y llevarla a Rusia. En una entrevista, el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, habló de 100 mil refugiados. Esos hechos fueron interpretados en Rusia como los preparativos para una ofensiva a gran escala.
La intervención de los militares ucranianos desencadenó todo. Quedó claro para Putin que Ucrania quería realizar una operación contra las dos repúblicas. El 15 de febrero, la Duma (Cámara baja del Parlamente ruso) aprobó una resolución que pedía el reconocimiento de la independencia de las dos repúblicas. Putin no reaccionó a eso, pero cuando los ataques se hicieron más intensos, el día 21, decidió darles el reconocimiento.
Pero no sólo ayudó a las dos repúblicas, terminó por atacar a toda Ucrania, con la opción de la acción máxima, la desmilitarización y la desnazificación del país.
La desnazificación
Baud firma que la referencia a la desnazificación no es una mera invención rusa:
Además de que el Ejército ucraniano se volvió poco confiable, existen desde 2014 fuertes fuerzas paramilitares, entre ellos, por ejemplo, el Regimiento Azov. Pero hay muchos grupos que están bajo el comando ucraniano y ni siquiera son todos ucranianos. El regimiento Azov está compuesto por integrantes de 19 nacionalidades, entre ellos franceses y hasta suizos. Es una Legión Extranjera. El origen de esos grupos se remonta a la década de 1930. En la Segunda guerra mundial, los alemanes trabajaron con extremistas de derecha como OUN (Organización de Nacionalistas Ucranianos) de Stepan Bandera, el ejército rebelde ucraniano y otros más, para organizarlos como guerrilleros contra los soviéticos. El centro geográfico de esa resistencia estaba en Lviv, es decir, en Galicia. Luego de la Segunda guerra mundial, Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña percibieron que la OUN sería útil y los apoyaron en su lucha contra la Unión Soviética.
Sabotaje de los acuerdos de Minsk I y II
Otro aspecto importante que condujo al deterioro de la situación de Ucrania, según Baud, fue el sabotaje de los acuerdos de Minsk y la ayuda de algunas potencias occidentales en todo ello. En septiembre de 2014, el Ejército ucraniano no había salido bien librado de la ofensiva contra las provincias insurgentes, ni con la asesoría de la OTAN, recordó Baud. Tuvieron que aceptar el primer acuerdo de Minsk, en septiembre de 2014, entre el gobierno de Kiev y las autoproclamadas repúblicas de Donestk y Lugansk, con la garantía de Rusia, Alemania y Francia.
Baud recuerda que, cuando el presidente democráticamente electo Viktor Yanukovich fue derrocado, una de las primeras medidas del nuevo gobierno provisional, proveniente de la derecha nacionalista, fue promover el cambio legal para restringir el uso de la lengua rusa, lo que provocó una fuerte reacción en las regiones en las que ella es predominante. En todas las ciudades del Sur, en Odesa, Mariupol, Donesk, Lugansk y Crimea, se realizaron grandes manifestaciones contra la ley, contra las que Kiev reaccionó de forma masiva y brutal, con la movilización del Ejército. Acto seguido, Donetsk y Lugansk se declararon repúblicas autónomas y pidieron el reconocimiento de su independencia por Rusia, lo que, en ese entonces, el gobierno ruso rechazó.
*MSIa Informa

