Dr. Scott Robinson y Mtro. Bernardo Méndez Lugo*
Es un buen momento para que el Estado mexicano devuelva a su diáspora que contribuye tanto a la estabilidad económica y social del país, una propuesta de interés para las organizaciones de migrantes al interior de los Estados Unidos, que no cuentan con un seguro médico.
Coincidió también, con un cambio de administración “al otro lado”, donde el flamante Secretario de la Salud y Servicios Humanos (HHS – Health and Human Services), Xavier Becerra, de origen mexicano, conduce el Plan Biden de Salud, en particular el tema de ampliar seguros médicos, bajar primas de los mismos y duplicar la inversión en centros de salud comunitarias, que pueden beneficiar a los migrantes mexicanos y sus familias.
Estos centros de salud comunitarios brindan atención primaria, prenatal y otros servicios importantes a las poblaciones marginadas.
Salud Migrante
Nació en 2008 con un apoyo de la oficina de la Fundación Ford en la Ciudad de México. Siendo coordinador el Dr. Scott Robinson del proyecto, invitó a un funcionario, con un cargo ejecutivo en aquel momento en el Instituto Nacional de Salud Pública, de administrarlo conmigo. Él se encargó de preparar un documento público sobre la iniciativa Salud Migrante.
En pocas palabras, fracasamos en lograr el diseño de un piloto viable y de catalizar acciones para llevarlo a cabo; la administración federal del momento (años 2008-2009) no tuvo interés, simplemente, en promoverlo entre consulados y organizaciones de migrantes.
Empero, autoridades sanitarias y el liderazgo de algunas organizaciones de migrantes en tres estados (Carolina del Norte, Iowa y Washington), sí se interesaron.
Al inicio del sexenio de EPN, en 2013
Se presentó la propuesta al entrante Director del Instituto de los Mexicanos en el Exterior/SRE, quien lo calificó como “viable”.
Pero al ser nombrado como embajador en Colombia, no hubo quien diera seguimiento al interior de la SRE. El actual programa de Ventanillas de Salud, en toda la red de 52 consulados en EU hasta la fecha no ha operado con la protección y cobertura que propone Salud Migrante.
Salud Migrante 2024
Es el tercer intento de lanzar una propuesta nada costosa, que merece recibir una evaluación crítica por parte de instancias federales responsables del tema. Consideramos que puede servir a miles de migrantes mexicanos no asegurados, con y sin papeles, al interior de los Estados Unidos.
Sus viacrucis en casos de emergencias médicas que pueden vaciar los recursos de una familia, es el telón de fondo de esta iniciativa, y la voluntad de sus organizaciones es capaz de eliminarlo.
Se apuesta a la probabilidad de poder contratar una póliza de un seguro médico para eventos catastróficos para proteger a los miembros de las diversas organizaciones de migrantes mexicanos quienes tendrán que acudir a la Sala de Urgencias de un hospital cercano a su residencia en los EU.
Se parte del supuesto, que hay un número de organizaciones comunitarias, federaciones y clubes por estados de origen, con su membresía formalizada, lo cual permitiría realizar un análisis actuarial de la misma por parte de un despacho certificado y por el interés específico de alguna empresa aseguradora de la salud en los estados de la Unión Americana (donde las aseguradoras son reguladas a nivel estatal).
Es importante señalar que, en México, un alto ejecutivo de GNP Seguros ha mostrado interés en extender sus servicios de seguros médicos hacia las familias radicadas en México de los migrantes mexicanos en EU. De hecho ya cuenta con clientes migrantes mexicanos en la Unión Americana, que han asegurado con GNP a sus familiares en México.
En su experiencia reciente, ya ha logrado extender la cobertura de seguro médico a los familiares en México con costos no muy elevados y un 25 o 30% más alto que el seguro IMSS, que han contratado migrantes mexicanos en EU para sus familiares en México.
Calcula este experto de GNP seguros que, incrementando el número de personas aseguradas en México por GNP a través del pago que realizan sus familiares en EU, se puede bajar significativamente el costo de la póliza familiar.
La ventaja de GNP Seguros es que consiste en una cobertura médica de alta calidad con redes de hospitales privados en cualquier punto del país y atención en todos los niveles hospitalarios. Mientras que la calidad y cobertura del IMSS es de calidad limitada en todos los aspectos sanitarios, con escasos médicos especialistas disponibles, largas esperas para consultas e intervenciones quirúrgicas y falta de medicamentos.
Situación que, con la pandemia Covid19, se tornó más grave y que muy probablemente no logrará normalizarse en el presente año y que para 2024 no hay señales alentadoras por la austeridad presupuestaria y las secuelas médicas y de nuevas comorbilidades en la población ya asegurada del IMSS.
Así como de las necesidades de atención de núcleos de población que antes fueron cubiertas por el Seguro Popular y que deberá atender el INSABI.

En otras palabras…
El IMSS no es la mejor opción para asegurar a los familiares en México de trabajadores mexicanos migrantes en EU. Puede ser que el gobierno mexicano insista en promover la afiliación voluntaria al IMSS desde el extranjero.
De acuerdo con esta información del IMSS, actualmente la afiliación de familiares en México considerando dos adultos mayores, una esposa entre 35 y 45 años y 3 hijos menores de 20 años tendría un costo anual de más de 20 mil pesos. Dependiendo de edades y número de familia afiliada, puede ser un costo anual entre 16 y 25 mil pesos, de acuerdo con la tabla por edades publicada por el IMSS.
En realidad se deberá realizar un fuerte proceso de negociación para proponer el seguro médico privado partiendo de que es poco viable que en los próximos años el IMSS pueda tener una cobertura médica y sanitaria adecuada de las familias de los migrantes mexicanos en territorio nacional.
En lo referente a la cobertura médica a los trabajadores mexicanos y sus familias en EU, se puede confiar en que las madres de familia que integren una organización de migrantes mexicanos tendrán interés en asegurar que su membresía mantiene al día sus vacunas y distintos checkups en sus respectivas clínicas comunitarias, tipo FQHC (Federally Qualified Health Center).
Estas clínicas cuentan con una amplia distribución en todos los estados de la unión americana: https://www.nachc.org/state-level-data-maps/ Acuden a las clínicas (donde no piden documentos migratorios) a menudo las familias e individuos, y pagan cuotas modestas para servicios de medicina familiar.
Que la membresía de una organización de migrantes esté sana ,puede justificar un descuento en el costo de la respectiva póliza general de carácter catastrófico es la apuesta de Salud Migrante.
Se entiende catastrófico como una póliza con la respectiva organización con dos aspectos:
- Para cubrir una buena parte de los gastos al entrar a una sala de urgencias hospitalarias.
- Para gastos de la medicina especializada que requiere la hospitalización del paciente, fuera de Urgencias.
Son temas distintos, pero partes integrales de un seguro médico adecuado para la población de migrantes mexicanos, hoy sin seguro.
Cada estado registra una red de alianzas ínter-institucionales para sostener la salud pública propias, no reproducibles en otro estado. Los Consulados, en contextos distintos, suelen tener preferencias entre las organizaciones de los migrantes.
Las aseguradoras poseen normas que varían entre los estados, y a la vez, cada red estatal de clínicas comunitarias poseen diversas formas de financiamiento de sus operaciones. Todas, con vínculos heterogéneos con la Secretaría de Salud del respectivo estado, más el Departamento de Salud de los condados.
Un modelo genérico flexible
Puede adaptarse a las circunstancias y voluntades de las organizaciones de migrantes mexicanos con interés en negociar un contrato de una póliza colectiva de carácter catastrófico para su membresía con distintas aseguradoras.
Requiere avales de los Consulados de México y, en cada estado, de los funcionarios de la Salud Pública, y de autoridades de las Clínicas Comunitarias, cuerpos médicos y hospitales participantes.
La coalición de actores institucionales en un programa de Salud Migrante tendrá formas distintas en cada estado donde se instale.
Estados con organizaciones de migrantes con posible interés por el peso demográfico de la diáspora mexicana (y centroamericana y caribeña): Nueva York, Carolina del Norte, Georgia, Florida, Michigan, Illinois, Texas, Colorado, Nevada, California, Oregon y Washington. Puede haber más.
Un proyecto piloto podría arrancar con cinco casos, por ejemplo, cuya evaluación positiva puede catalizar una ampliación de casos. Para lograr afianzar cualquier proyecto piloto implica mucha acción diplomática y, posiblemente, un cambio en la dinámica de las relaciones con el variopinto conjunto de federaciones de migrantes mexicanos repartidos en casi todo los Estados Unidos.
La administración de esta iniciativa tendrá su base en la SRE, en coordinación con la Secretaría de Salud, siempre y cuando el gobierno federal mexicano se comprometa a aportar una parte del financiamiento del seguro médico.
Esta propuesta deberá contar con el apoyo de la red de los 52 Consulados de México en los procesos de EE.UU., con vínculos al liderazgo de las federaciones, autoridades de la red de clínicas, y funcionarios estatales de la Salud Pública y de los condados.
Se supone que las organizaciones de los migrantes tienen hoy la capacidad de pago de una póliza ajustada a sus necesidades y al estado de salud de su membresía, de manera que el apoyo financiero de ambos gobiernos no sea excesivo al proyecto de seguro médico, sino más bien logístico y de coordinación de actores.
Lo innovador sería que la póliza del seguro médico incluyera la cobertura en EU para trabajadores migrantes y sus familias, así como la cobertura en México a través de seguros privados a la parte de la familia que ha permanecido en México. Entre mas personas logren tener cobertura médica privada en ambos países, más bajo será el costo de la póliza.
El costo de promover una serie de proyectos pilotos no tiene que exceder el presupuesto operativo de los servicios consulares existentes, pero el panorama presupuestario de la red consular es cada vez más preocupante por recortes y limitaciones.
Embonar las piezas de un rompecabezas entre actores con intereses en común
Salud Migrante posee dos retos mayores: El costo de la póliza catastrófica para la membresía de las organizaciones de migrantes y la voluntad de las mismas organizaciones para lograr un cuidado intensivo de la salud de sus integrantes mediante un uso intensivo de la medicina familiar ofrecida en las clínicas comunitarias.
Como reflexión final se debe reconocer que existen esfuerzos que avanzan como Nuestra Salud USA, una iniciativa privada desde México que busca tener cobertura para familias mexicanas en ambos lados de la frontera norte, desarrollos de telemedicina en algunos servicios de salud a nivel regional de EU y las nuevas iniciativas de cobertura médica del gobierno federal encabezado por el presidente Biden.
La opción que se vislumbra en el contexto actual es la posibilidad de una propuesta de asociación pública-privada con participación de los gobiernos federales de EU y México, así como gobiernos estatales de ambos países y la asociación de empresas privadas de ambas naciones y organizaciones civiles pro-salud en ambos lados de las fronteras.
La realidad es que el sector público de ambos países, sin apoyo privado, no podrá lograr la cobertura y cubrir los costos de la cobertura médica de una población noche asegurada de por lo menos 20 millones de personas en ambos países.
Ahora, es una excelente oportunidad para consolidar un modelo de cooperación público-privado para beneficiar a una población vulnerable y necesitada de cobertura médica.
*Scott Robinson, académico de la UAM-Iztapalapa; Bernardo Méndez Lugo, diplomático mexicano en retiro con amplia experiencia en labores consulares en EU y vinculado a temas de salud comunitaria.
Fotos: sasint/@imss

