Arturo Ríos Ruiz
Julio Scherer calcula muy bien sus dardos con veneno, recordemos que su renuncia al cargo de Consejero Jurídico de la Presidencia lo dio a conocer en la víspera del informe de Gobierno del presidente en 2021 y sacudió el ambiente festivo que se esperaba.
A esa información, la acompañó el oso del vocero, Jesús Ramírez Cuevas, al declarar que la versión de la renuncia la Consejería Jurídica de la Presidencia era un rumor atribuible a la prensa. El informador, desinformado.
Y en vísperas de que AMLO se preparaba para inaugurar el Aeropuerto internacional Felipe Ángeles (AIFA), este lunes 21 de marzo, desde Proceso, Scherer presenta un escrito punzante de agua helada:
Acusa una confabulación entre Olga Sánchez Cordero y Alejandro Gertz Manero para perseguirlo en modus operandi extorsivo, semejante en los casos Juan Collado, Cruz Azul, Viaducto Bicentenario, Gómez Mont y Álvarez Puga. Otra flor con espinas a las alforjas del fiscal. Julio, también tiene su modus operandi.
Es hora de hablar, dice Julio en la portada de la revista que fundó su padre. Coincido. Dejemos que los órganos de impartición y procuración de justicia hablen, aseguró.
En el escrito
Scherer Ibarra recuerda que desde el inicio del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, se dieron diferencias con la extitular de Gobernación. Con ello confirmó lo que trascendió en aquellos soplos y que se mantuvo en secreto a voces, por ser revelador de las estrías en el seno del equipo presidencial de primera línea.
El presidente instruyó a su apagafuegos, Adán Augusto López, titular de Gobernación para reunir a Gertz y Scherer que estaban candentes, pero fracasó: La reunión terminó a gritos entre ambos…
El cuete reventó desde el sábado en Proceso, que prendió la mecha y hoy empaña el bombo y platillo preparado para la fiesta del mandatario, en la que pondrá en marcha una de las obras faraónicas que intentan lucirlo ante la ciudadanía.
Todo lo anterior explica que en el seno de la 4T hay un desorden descomunal, las reyertas internas los llevan a una lucha intestina del poder por el poder, donde tal parece no hay réferi que los controle. Un fracaso pues.
Mientras el presidente se entretiene en pleitos por todos lados con la prensa nacional e internacional, el INE, el Parlamento Europeo, España, Panamá y todo cuando se atraviese. Sus floreros públicos; pero hienas en la oscuridad, se deshacen por la ambición de poder y control gubernamental.
La percepción generalizada en los razonamientos es que el barco de la 4T hace agua y está entre remolinos internos que podrían zozobrar y abandonar en quimeras las intenciones de un cambio revestido en graves contradicciones en el actuar.

