julio 16, 2026

Si hay vida después del dólar

Si hay vida después del dólar

MSIA Informa

Si las brutales sanciones económicas contra Rusia fueron planeadas para someterla a la voluntad de la hegemósfera occidental, preocupada en mantener su superioridad, el resultado, después de 4 meses de guerra en Ucrania, ha sido exactamente lo contrario.

Por eso, a este proceso lo podemos denominar la bumeranguenización de las sanciones.

Decomisar 300 mil millones de dólares de las reservas rusas en favor de los bancos de Estados Unidos, Europa, Japón y Canadá, sirvió para mostrar que, a pesar del daño económico directo inmediato, el dólar, el euro y el yen perdieron su calidad de monedas de reserva.

Ello aceleró la aplicación de medidas para el uso de monedas nacionales en los flujos comerciales, especialmente entre Rusia, China y la India. Tal intercambio crecerá, exponencialmente, en la medida en que el movimiento comercial ruso se dirija a los mercados eurasiáticos, el petróleo, el gas, minerales estratégicos, fertilizantes y alimentos, en un momento en que el mundo vive una carencia de ellos.

En cambio, toda Europa es golpeada por una inflación histórica

Que no se veía desde hace 40 años, debido, principalmente, al aumento de los precios de los energéticos y de los alimentos; así le ha tocado pagar la cuenta de las emisiones descontroladas que los mercados financieros han realizado desde la crisis de 2008, aceleradas con la pandemia del COVID-19.

Claro está que, tanto los EUA como el Reino Unido, están tratando de capitalizar la división de Europa con Rusia, ante todo el distanciamiento con Alemania, que fue durante todo el siglo XX el propósito de la geopolítica británica.
 
El resultado es que tenemos, globalmente, una fractura entre el viejo sistema financiero mundial, defendido por el grupo de las nominalmente 7 mayores economías (G-7), embarcadas en aumentar las sanciones económicas contra Rusia para mantener su hegemonía, y un mundo nuevo que surge virtualmente en el resto del planeta.

El núcleo emergente está agrupado en el grupo BRICS, centrado en el triángulo estratégico India-Rusia-China, que concentra el 40 por ciento de la población mundial y un porcentaje relevante del PIB global. Este núcleo ejerce una fuerza de atracción mundial y ya varios países están solicitando formalmente su ingreso, entre ellos Irán y Argentina.
Estamos ante una revolución mundial que camina hacia el establecimiento de un mundo multipolar con un sistema financiero nuevo basado, inicialmente, en una canasta de monedas y materias primas vitales, mientras se configura una nueva medida de valor que tome en cuenta la realidad y el potencial de la economía física de cada nación.

Para el bien del orbe sería deseable que las naciones del G-7 osaran entender que el mundo de la hegemonía quedo para la historia y que es más razonable unirse a ese nuevo mundo.

La humildad puede evitar la extensión de una tercera guerra mundial hacia un conflicto nuclear.

Foto: Pixabay

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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