Elisabeth Hellenbroich, desde Wiesbaden, Alemania*
Un artículo publicado el 11 de enero en sito del neoconservador Instituto Quincy para Estadismo Responsable (“La ventaja de Rusia pone a Estados Unidos en una encrucijada”) evidencia lo que varios “realistas” de los grupos de poder estadounidenses califican de “impase estratégico” para Estados Unidos. Así, el autor, Anatol Lieven, director del Programa Euroasiático del Instituto Quincy, se une a otros dos destacados representantes, John Mearsheimer y Jeffry Sachs, quienes afirman que la estrategia para debilitar y derrotar a Rusia no funcionó según lo planeado, de manera que llegó la hora de encontrar alguna salida.
Lieven afirma: “Dado que Rusia tiene ahora la ventaja en el campo de batalla y siente que el tiempo está de su lado para conseguir que (el presidente ruso Vladímir) Putin ponga fin a la guerra y a su ambición de subyugar a Ucrania, o capturar más territorio, Washington tendrá que ofrecer algunos incentivos responsables. Estos, deberán demostrar que Estados Unidos está preparado para responder a las inquietudes rusas sobre la amenaza de Estados Unidos y de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) a la seguridad de Rusia”.
Se gestionaría un tratado de neutralidad que garantice la seguridad de Ucrania, lo cual permitirá que este país tenga el mismo estatus de Finlandia y de Austria durante la Guerra fría y se desenvuelva en los moldes de una democracia de libre mercado. Las sanciones occidentales contra Rusia tendrían que suspenderse o por lo menos aliviarse, con el compromiso vinculante de que serían retomadas automáticamente si Rusia iniciase una nueva agresión. En cuanto a los territorios ocupados actualmente por Rusia, la única forma posible de avanzar es posponer la cuestión para futuras conversaciones bajo los auspicios de Naciones Unidas, estableciendo el máximo posible de medidas de seguridad para evitar el reinicio de la guerra -lo que llevaría a una derrota ucraniana mucho peor.
El comentario de Lieven probablemente es un enfoque proveniente del lado ruso, ya manifestado por el influyente especialista ruso en seguridad estratégica Serguéi Karaganov en una entrevista publicada el 27 de diciembre al periódico Rossiskaya Gazeta y en dos artículos publicados en el número de enero de la revista Russia in Global Affairs. En términos muy duros y en ocasiones hasta provocadores, Karaganov destaca el “fracaso histórico” de las élites occidentales, particularmente de la alemana, y subraya que los “fundamentos de la supremacía económica, política y cultural occidental se están destruyendo.”\nAunque sostiene que se está levantando una “nueva cortina de acero,” recalcó que, a la luz de los “cambios tectónicos que han ocurrido en todo el mundo,” que conducirán a múltiples crisis en un futuro cercano, “Rusia está mucho mejor preparada para este periodo que hace algunos años.” Para él, además de revitalizar la economía rusa y de construir una capacidad militar,” estamos trabajando en reavivar el espíritu de Rusia,” que encara el futuro “con confianza.”
No abrigar ilusiones sobre relaciones normales entra Rusia y Occidente
“Será necesario por lo menos una generación y media -es decir, cerca de 20 años, para que eso suceda… Tenemos que percibir que ya no necesitamos a Occidente, indica Lieven. Aprovechamos todo lo que fue útil del maravilloso viaje europeo que Pedro el Grande inició en el pasado. Ahora tenemos que regresar a nosotros mismos, a los orígenes de la grandeza de Rusia. Esto trae consigo, naturalmente, el desarrollo de Siberia, su nuevo desarrollo, lo que significa alcanzar nuevos horizontes. Debemos recordar que no somos tanto un país europeo, sino un país euroasiático. Al regresar a Siberia, a los Urales, al construir nuevas carreteras y una nueva industria, volveremos a nosotros mismo… No debemos negar nuestras raíces europeas; debemos tratarlas con cuidado -Rusia necesita avanzar. Y avanzar no significa ir a Occidente, sino al Este y al Sur. Es ahí donde vive el futuro de la humanidad.
En resumen, describe lo que ve como el destino manifiesto de Rusia, es decir, entender quiénes somos. Somos una gran potencia euroasiática, el Norte de Eurasia, una libertadora de pueblos, un garante de paz y del núcleo militar de la Mayoría mundial… Cada vez somos más conscientes de que nuestros bienes más importantes son el espíritu ruso y la cultura rusa.
Así como ha hecho el canciller Serguéi Lavrov, Karaganov discurre largamente sobre los nuevos desafíos de Rusia, en términos de ser un núcleo del grupo BRICS, del cual asume la presidencia en este mes de enero (el grupo ya tiene un producto interno bruto (PIB) superior al del G-7). Esto quiere decir que Rusia contempla su papel futuro en el marco de lo que él llama la “mayoría mundial.”
*MSIA Informa

