I. La formación universitaria: La UNAM y el descubrimiento de la cuestión social
El primer capítulo de esta trayectoria se encuentra en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde Méndez Lugo estudió Relaciones Internacionales. Su formación universitaria se desarrolló durante los años setenta, una época de fuertes transformaciones políticas e intelectuales en México y América Latina.
Su tesis profesional estuvo dedicada al desarrollo y la industrialización de México, tema que anticipaba dos preocupaciones que permanecerían durante décadas en su pensamiento: La relación entre desarrollo económico y estructura productiva, y la necesidad de conectar la educación con el mundo del trabajo.
El propio Méndez Lugo ha recordado como director de su tesis al profesor Jorge Basurto Romero, mientras que entre los sinodales menciona a Samuel del Villar, Juan Felipe Leal, Juan María Alponte y Roberto Gallaga.
Su acercamiento temprano al mundo laboral tampoco fue exclusivamente universitario. Entre 1971 y 1973 trabajó como auxiliar de investigación histórica laboral junto a Fernando Zertuche Muñoz, entonces funcionario de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social. Posteriormente participó en la fundación del Centro de Estudios Históricos del Movimiento Obrero Mexicano.
En ese periodo entró en contacto con figuras del derecho laboral y de las ciencias sociales, entre ellas Felipe Remolina, Leoncio Lara Sáenz, Mario de la Cueva, Alberto Ruiz Moncayo y Jorge Riva Palacio, entre otros personajes que Méndez Lugo recuerda como parte de aquel ambiente intelectual y profesional.
Esta primera etapa resulta importante porque permite comprender que su posterior interés por la migración, la educación, las pequeñas empresas y la política industrial no surgió de manera aislada. Desde joven comenzó a observar la relación entre instituciones educativas, trabajo, organización económica y políticas públicas.
II. La Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco: El académico fundador
En octubre de 1974 Méndez Lugo ingresó como docente a la recién creada Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco. La propia memoria de la institución lo identifica como uno de sus docentes fundadores.
Permanecería ligado a la UAM-X de octubre de 1974 a mayo de 1996, aunque con interrupciones ocasionadas por estudios de posgrado, actividades profesionales y responsabilidades diplomáticas; las fuentes ofrecen fechas ligeramente diferentes para el final formal de su relación, pero coinciden en situar el núcleo de su actividad académica entre 1974 y la década de 1990.
La importancia de esta etapa no radica solamente en su duración. La UAM-Xochimilco representó para él un laboratorio intelectual. Allí participó en el proyecto educativo asociado al llamado Documento Xochimilco, cuyo propósito era introducir una formación interdisciplinaria y una relación más estrecha entre conocimiento y problemas sociales.
Entre las figuras que aparecen vinculadas con aquella experiencia se encuentran Dr Ramón Villarreal, primer rector de la Unidad Xochimilco; Dr Raúl Livas Vera, director de la División de Ciencias Sociales durante los primeros años; y Dr Luis Felipe Bojalil Jaber, personaje fundamental en la construcción académica de la institución. Méndez Lugo ha dejado un testimonio particularmente afectuoso sobre Bojalil, a quien conoció desde sus primeros días como docente y a quien recuerda como un constructor de equipos y conciliador dentro de una universidad caracterizada entonces por intensos debates académicos y políticos.
También tuvo relación profesional con el Mtro @Gilberto Guevara Niebla, quien dirigió la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la UAM-X y fue uno de los académicos con los que Méndez Lugo colaboró en proyectos de educación, producción y formación profesional. Durante una estancia posterior en Michoacán, Guevara Niebla sería decisivo para facilitar su participación en proyectos relacionados con el desarrollo industrial y artesanal.
En el terreno de las ciencias sociales, Méndez Lugo se relacionó además con @Walter Beller, @Luis Berruecos, Néstor García Canclini y otros investigadores con quienes participó en publicaciones sobre positivismo, educación, cultura, derechos indígenas y los efectos del Tratado de Libre Comercio. Su producción académica se fue ampliando desde los problemas industriales y laborales hacia cuestiones educativas, culturales y jurídicas.
Una característica sobresaliente de este periodo fue su empeño por vincular la universidad con el sector productivo. Sus investigaciones y proyectos tuvieron relación con CANACINTRA, NAFINSA, SECOFI y el Gobierno de Michoacán, particularmente en materia de microindustria, capacitación y transición de la escuela al trabajo. Esa orientación terminaría siendo fundamental para su posterior actividad diplomática de promoción comercial.
III. Polonia: Planeación económica y una mirada internacional
En 1977, Méndez Lugo obtuvo una beca para realizar estudios de planeación económica en la Escuela Central de Planificación y Estadística de Varsovia, donde permaneció aproximadamente entre septiembre de 1977 y marzo de 1978. Su trabajo académico se concentró en la relación entre dependencia económica, política educativa y formación de recursos humanos.
El paso por Polonia tuvo un significado especial. En plena Guerra Fría, estudiar planeación económica en Europa oriental permitía conocer desde dentro una concepción del desarrollo muy distinta de la que predominaba en las economías occidentales. Para un joven investigador mexicano interesado en la industrialización, la formación profesional y las políticas públicas, aquel aprendizaje amplió el horizonte comparativo.
El viaje europeo también lo puso en contacto con otros centros y ambientes internacionales. En su relato autobiográfico recuerda que su recorrido hacia Varsovia incluyó París, Londres, Ginebra, Milán y Roma, y que durante una escala en Ginebra se encontró con Raúl Livas Vera, quien lo invitó a observar una conferencia internacional relacionada con la sequía y el desarrollo humano, donde participaba el Dr Julian Adem, director del Centro de Estudios de la Atmosfera de la UNAM. Muy destacado cientifico mexicano.
IV. Sussex: Desarrollo, trabajo y la consolidación del investigador
Entre 1979 y 1981 realizó estudios de posgrado en el Institute of Development Studies de la University of Sussex, en el Reino Unido, donde obtuvo el grado de Master of Philosophy en Estudios del Desarrollo. Su investigación se concentró en el Estado, el desarrollo económico y la organización laboral en México. (Academia UAM Xochimilco)
En Sussex encontró una escuela intelectual particularmente apropiada para sus intereses. La cuestión del desarrollo era abordada no sólo desde la economía, sino también desde la política, la estructura social y las instituciones. Sus supervisores aparecen registrados como Gordon White y Martin Godfrey, ambos vinculados con el campo de los estudios del desarrollo.
Entre sus contemporáneos y colegas de esa etapa menciona a Enrique Bautista Villegas, Mauricio de María y Campos, Kurt Unger, Francisco Giner de los Ríos, Álvaro Baillet, Fernando Castañeda y Pablo Schabes, varios de ellos mexicanos vinculados posteriormente con la administración pública, la economía o la academia.
La experiencia de Sussex fue decisiva porque consolidó, en Méndez Lugo, una visión que después reaparecería en su trabajo diplomático: El desarrollo económico no podía reducirse al crecimiento de las grandes empresas; debía considerar también la formación profesional, el empleo, las pequeñas unidades productivas y la movilidad de la población.
V. Nicaragua: El académico fuera de México
A comienzos de 1982, durante un periodo sabático, Méndez Lugo se trasladó a Nicaragua y participó en actividades académicas en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, en León, durante los primeros años del gobierno sandinista.
La experiencia fue particularmente significativa porque ocurrió en un país que atravesaba una profunda transformación política. Méndez Lugo convivió allí con académicos latinoamericanos y observó directamente la influencia cubana en distintos ámbitos de la vida institucional. Su labor incluyó la formación de profesores y el estudio de la pequeña y mediana empresa rural.
Años después, esta experiencia centroamericana sería fundamental para su futura labor diplomática. Nicaragua no sería simplemente un episodio académico: Se convertiría en una de las primeras experiencias que le permitieron conocer ,desde dentro, las complejidades políticas y sociales de Centroamérica.
Al regresar a México en septiembre de 1982, retomó sus actividades en la UAM-Xochimilco.
VI. Morelia y la política industrial: Cuauhtémoc Cárdenas y Mauricio de María y Campos
Entre 1986 y 1988 se produjo otra transformación importante. Invitado por Enrique Bautista Villegas, antiguo compañero de Sussex y entonces director general del Fondo Mixto para el Fomento Industrial de Michoacán, Méndez Lugo se trasladó a Morelia para estudiar las políticas de fomento industrial y artesanal del gobierno encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas.
En Michoacán trabajó sobre la microindustria y el desarrollo artesanal y tuvo también actividad docente en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación, donde colaboró con el Dr Antonio Alanís Huerta.
Este periodo permitió que sus ideas académicas se acercaran de manera directa a la política pública. El tema de la microempresa, que posteriormente tendría enorme importancia en su actividad con comunidades mexicanas en Estados Unidos, comenzó a adquirir una dimensión práctica.
Poco después, en 1987, Méndez Lugo pasó a colaborar con Mauricio de María y Campos, entonces subsecretario de Fomento Industrial de la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial. Su trabajo se concentró en políticas industriales, vinculación entre empresas y universidades y legislación relacionada con el fomento de la microindustria.
En este contexto participó en trabajos relacionados con la futura Ley Federal de Fomento a la Microindustria. También realizó actividades internacionales relacionadas con ONUDI y la Universidad de Lund, en Suecia. Según su propio testimonio, una de las misiones internacionales consistió en preparar terreno para la candidatura posterior de Mauricio de María y Campos a la dirección general de ONUDI.
Aquí aparece con claridad un elemento que posteriormente definiría su estilo diplomático: La capacidad de convertir una actividad académica o técnica, en una herramienta de política internacional.
VII. El ingreso al Servicio Exterior Mexicano
En 1990, Méndez Lugo ingresó mediante concurso al Servicio Exterior Mexicano. Este momento constituye el puente definitivo entre sus dos grandes mundos: La academia y la diplomacia.
Antes de salir al extranjero, ocupó funciones en la Secretaría de Relaciones Exteriores y desarrolló investigaciones relacionadas con energía y petróleo. También tuvo experiencia en temas de comunicación institucional.
Su formación académica le permitió ingresar a la diplomacia con un perfil poco convencional para un funcionario consular tradicional: conocía la investigación social, las universidades, los medios de comunicación, el sector productivo y las políticas públicas. Esa combinación resultaría especialmente útil en sus posteriores destinos.
VIII. Montreal: Prensa, academia y la negociación del TLC
En abril de 1992 fue destinado al Consulado General de México en Montreal, donde desempeñó funciones de prensa y asuntos académicos. La etapa coincidió con los años decisivos de la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
Montreal fue su primera experiencia consular y marcó el inicio de una especialización que se volvería recurrente: utilizar la diplomacia pública, las relaciones con medios de comunicación y los vínculos universitarios para proyectar una imagen de México más compleja que la estrictamente política.
El ámbito académico canadiense le permitió además acercarse a problemas de reconocimiento profesional, movilidad universitaria y relaciones México-Canadá. Estos temas terminarían formando parte de su producción intelectual sobre homologación, certificación y acreditación profesional en América del Norte.
IX. La Cancillería y el Programa para las Comunidades Mexicanas en el Exterior
Después de Montreal, Méndez Lugo regresó a la Secretaría de Relaciones Exteriores, donde entre 1993 y 1996 estuvo vinculado con el Programa para las Comunidades Mexicanas en el Extranjero, particularmente en funciones de prensa y difusión.
Este periodo constituye un punto de inflexión. Su objeto de estudio dejó de ser solamente el desarrollo económico o la educación y comenzó a incorporar con mayor fuerza la cuestión migratoria.
Desde la Cancillería difundió información sobre las comunidades mexicanas en Estados Unidos, políticas preventivas de protección y asuntos relacionados con la vida de los migrantes. Su trabajo como comunicador institucional le permitió conocer las dificultades concretas de una población que hasta entonces había sido vista muchas veces desde México solamente como fuente de remesas. La migración comenzó a ocupar así un lugar central en su pensamiento.
X. Atlanta: Universidades, medios y comunidades mexicanas
En junio de 1996 llegó al Consulado General de México en Atlanta, donde permaneció hasta 2001 como agregado de prensa y asuntos académicos.
Atlanta fue un destino particularmente importante porque combinaba una comunidad mexicana en expansión con un creciente número de instituciones educativas y empresas. Méndez Lugo desarrolló relaciones con universidades, medios de comunicación, cámaras empresariales y organizaciones comunitarias.
En este periodo, construyó una red de comunicación que, según su currículo, llegó a involucrar a más de cuarenta periódicos y estaciones de radio, además de medios digitales. También colaboró con CNN en español y con instituciones académicas de la región.
Entre los personajes con quienes se cruzó en Tucson y apoyó su trayectoria intelectual se encuentra Francisco Marmolejo, especialista mexicano en educación superior internacional, a quien posteriormente entrevistaría para la revista de la Asociación de Diplomáticos Escritores. La relación con Marmolejo ilustra la importancia que adquirieron para Méndez Lugo los temas de movilidad académica y educación superior norteamericana.
Atlanta también consolidó su interés por las comunidades de origen mexicano. Ya no se trataba solamente de informar sobre México: Se trataba de comprender cómo, los mexicanos, estaban reconstruyendo su identidad en Estados Unidos.
XI. San Francisco: Comercio, Silicon Valley y la diplomacia económica
En agosto de 2001 comenzó una de las etapas más dinámicas de su carrera: su incorporación al Consulado General de México en San Francisco. Allí desempeñó primero funciones de prensa y promoción comercial y posteriormente, desde 2004, como cónsul de comercio y promoción de pequeños negocios.
La elección de San Francisco fue especialmente apropiada para su perfil. La región reunía universidades de investigación, empresas tecnológicas, comunidades inmigrantes, cámaras empresariales y el emergente ecosistema de Silicon Valley.
Méndez Lugo trabajó con cámaras de comercio hispanas, empresas mexicanas y delegaciones de empresarios y funcionarios procedentes de distintos estados de México. Su interés por las pequeñas y medianas empresas encontró allí un nuevo espacio de aplicación.
También desarrolló relaciones con universidades y promovió acuerdos académicos binacionales. Su propia descripción de esta etapa destaca la colaboración con instituciones públicas, privadas y community colleges de California. Asimismo, participó en el entorno del proyecto mexicano de aceleración empresarial en Silicon Valley conocido como TechBA e impulsado por el entonces subsecretario de Pymes, Mtro Sergio Garcia de Alba Zepeda.
San Francisco significó, en consecuencia, una ampliación de la diplomacia tradicional: México no sólo debía relacionarse con gobiernos, sino también con universidades, empresarios, organizaciones civiles, medios y comunidades migrantes.
XII. Tucson: La frontera como espacio de comercio y migración
En octubre de 2006, Méndez Lugo asumió como Cónsul Adscrito o Cónsul Alterno en Tucson, Arizona, función que desempeñó hasta agosto de 2009.
Tucson significó un cambio de escenario. De la sofisticada economía tecnológica de California pasó a una región fronteriza en la que migración, comercio, seguridad y circulación de mercancías estaban estrechamente relacionados.
Entre sus responsabilidades estuvo la promoción comercial y el trabajo con cámaras empresariales. Su currículo señala una relación estrecha con abogados y agentes aduanales tanto de Nogales, Arizona, como de Nogales, Sonora.
El documento oficial de organización del Consulado de Tucson de 2009 registra a Juan Manuel Calderón Jaimés como cónsul titular y a Bernardo Méndez Lugo como cónsul adscrito. También aparecen en la estructura Alejandro Ramos Cardoso, responsable del área de protección y prensa, y eran funcionarios de la Cancillería Patricia Espinosa Cantellano, Julio Camarena Villaseñor y Luis M. Hermosillo Sosa. (Secretaría de Relaciones Exteriores)
La experiencia de Tucson reforzó una convicción que atravesaría su obra posterior: La frontera no podía comprenderse exclusivamente desde la seguridad. Era también un espacio de intercambio comercial, educativo, laboral y humano.
XIII. San Salvador: Centroamérica, comercio y diplomacia parlamentaria
En agosto de 2009 fue destinado a la Embajada de México en El Salvador, donde se desempeñó como consejero de asuntos económicos y prensa, además de participar en tareas relacionadas con la sección consular. Permaneció allí hasta agosto de 2012.
El Salvador le permitió recuperar la dimensión centroamericana que había conocido como académico en Nicaragua. Esta vez, sin embargo, la observaba desde la diplomacia.
Entre sus responsabilidades estuvieron la promoción de empresas mexicanas establecidas en El Salvador, la comunicación institucional, asuntos migratorios, derechos indígenas, educación superior y la problemática de la transmigración centroamericana a través de México.
En este periodo tuvo contacto con actores del Parlamento Centroamericano (PARLACEN) y desarrolló posteriormente una reflexión sobre la diplomacia parlamentaria. En sus escritos explica que participó como observador en reuniones del organismo durante sus funciones diplomáticas en El Salvador. (Diplomáticos Escritores)
Entre las figuras con las que se relacionó en el ámbito centroamericano destaca Salvador Stadthagen, diplomático nicaragüense a quien había conocido en San Francisco y reencontró posteriormente en El Salvador. También recuerda su relación con la doctora María Isabel Rodríguez, médica y académica salvadoreña vinculada desde los años setenta con la construcción intelectual del proyecto educativo de la UAM-Xochimilco.
La presencia de Rodríguez en su historia resulta especialmente simbólica: Una persona vinculada con la génesis intelectual de la UAM-X apareció nuevamente décadas después en su trayectoria diplomática centroamericana.
XIV. La Cancillería: Comunicación, análisis y nuevas tecnologías
Entre agosto de 2012 y abril de 2013 regresó a la Secretaría de Relaciones Exteriores, esta vez como consejero encargado de análisis de medios, monitoreo y publicaciones en línea dentro del área de comunicación social.
La transición es reveladora. Después de dos décadas de experiencia consular, Méndez Lugo pasó a una función relacionada con el análisis de información y la comunicación digital. Su trayectoria había evolucionado desde la prensa tradicional hacia el uso de redes y plataformas electrónicas como instrumentos de diplomacia pública. De abril à diciembre de 2013 estuvo adscrita como director de Educación a distancia en el Instituto Matias Romero de la SRE.
XV. Chicago: Documentación, cultura y servicio a la comunidad
Posteriormente fue destinado al Consulado General de México en Chicago, donde desempeñó responsabilidades de documentación, cultura y relaciones académicas. En 2014 aparece como Coordinador de documentación del Consulado, con responsabilidad sobre pasaportes, matrícula consular, poderes, registro civil y visas. (Loyola eCommons)
Chicago representó otra etapa significativa porque concentraba una de las comunidades mexicanas más importantes de Estados Unidos. Aquí la experiencia acumulada durante años de estudio sobre migración, adquirió una dimensión directamente consular.
Entre los personajes documentados en el entorno institucional de Chicago se encuentran Mark Bosco, S.J., entonces director del Hank Center for the Catholic Intellectual Heritage de Loyola University Chicago; John P. Pelissero, provost de la universidad; y Tom Regan, S.J., entonces decano interino del College of Arts and Sciences. Méndez Lugo participó con ellos en una sesión de apertura de una conferencia dedicada a inmigrantes católicos. (Loyola eCommons)
También trabajó con Feliciano Hernández González, comunicólogo egresado de la UAM-Xochimilco, quien posteriormente recordó públicamente sus años de colaboración con Méndez Lugo en el Consulado de Chicago. (LinkedIn)
La presencia de un antiguo egresado de la misma universidad en su equipo consular tiene un valor simbólico: La red académica construida décadas antes terminaba reproduciéndose en la actividad diplomática.
XVI. El escritor diplomático: Migración, identidad y política exterior
Paralelamente a sus cargos, Méndez Lugo desarrolló una extensa producción escrita. Sus ensayos sobre migración mexicana transnacional son particularmente reveladores porque no proceden exclusivamente de la teoría académica: están construidos desde la experiencia acumulada en la Cancillería, Atlanta, San Francisco y otras ciudades.
Su ensayo “Migración mexicana transnacional: nueva identidad, entre asimilación y resistencia cultural en Estados Unidos” fue publicado en tres partes y explícitamente se presenta como resultado de su experiencia en el Programa para las Comunidades Mexicanas en el Extranjero y posteriormente en Atlanta y San Francisco.
De esta manera, el diplomático se convierte nuevamente en investigador. La experiencia consular alimenta la investigación académica y la investigación académica, a su vez, permite interpretar mejor la experiencia consular.
Algo similar sucede con su ensayo “Política exterior de México y soberanía nacional”, donde reflexiona sobre la relación México-Estados Unidos, el multilateralismo, América Latina y la necesidad de diversificar las relaciones internacionales de México.
XVII. La etapa posterior al Servicio Exterior: América Sin Muros
Después de su retiro del Servicio Exterior Mexicano, Méndez Lugo no abandonó los temas que habían marcado su vida profesional. Desde marzo de 2017 asumió la dirección ejecutiva de la Fundación Promigrante América Sin Muros, dedicada a asuntos relacionados con migración y comunidades mexicanas. (Universidad de Sussex)
En esta nueva etapa su perfil cambió de diplomático institucional a promotor social y consultor. Sus actividades se han concentrado en migración internacional, reinserción laboral, movilidad académica, derechos humanos, formación profesional y vinculación entre universidades y comunidades migrantes.
La experiencia acumulada durante décadas resulta particularmente visible en este trabajo: el joven investigador interesado en el desarrollo económico, el profesor de la UAM-X, el especialista en pequeñas empresas, el funcionario de SECOFI, el agregado de prensa, el cónsul de comercio, el funcionario consular de documentación y el diplomático dedicado a las comunidades mexicanas confluyen en una sola agenda.
En años recientes, ha continuado participando en conferencias, publicaciones y proyectos sobre migración. En 2024, por ejemplo, describió las actividades de América Sin Muros y sus planes para continuar desarrollando alianzas académicas, gubernamentales y sociales. (Revista Unidad Parlamentaria). En agosto de 2026, continua siendo presentado como director ejecutivo de la organización y como especialista en migración y movilidad humana.
XVIII. Una red de personajes y lugares: La verdadera arquitectura de su trayectoria
Vista en conjunto, la carrera de Bernardo Méndez Lugo puede representarse como una red de lugares y personajes.
En la UNAM, aparecen Jorge Basurto Romero, Samuel del Villar, Juan Felipe Leal y Juan María Alponte, vinculados con su formación profesional.
En la UAM-Xochimilco, convive con Ramón Villarreal, Raúl Livas Vera, Luis Felipe Bojalil Jaber, Gilberto Guevara Niebla, Walter Beller, Luis Berruecos y Luis Porter, entre muchos otros académicos con quienes compartió la construcción de una universidad experimental e interdisciplinaria.
En Sussex, los nombres de Gordon White y Martin Godfrey representan la formación internacional en estudios del desarrollo, mientras que Enrique Bautista Villegas, Mauricio de María y Campos, Kurt Unger y Francisco Giner de los Ríos, entre otros, forman parte del círculo mexicano de colegas y contemporáneos que posteriormente aparecería en su vida profesional.
En Michoacán y SECOFI, la figura de Cuauhtémoc Cárdenas representa la dimensión regional y política del desarrollo industrial, mientras Mauricio de María y Campos simboliza el tránsito de la investigación universitaria hacia la política industrial.
En Montreal, Atlanta y San Francisco, la diplomacia se vuelve esencialmente pública: medios, universidades, cámaras empresariales, organizaciones comunitarias y líderes migrantes adquieren tanta importancia como los funcionarios gubernamentales.
En Tucson, personajes como Juan Manuel Calderón Jaimés aparecen en la estructura formal del consulado y la frontera se convierte en el escenario donde comercio y migración se entrelazan.
En El Salvador, figuras como Salvador Stadthagen y María Isabel Rodríguez representan la dimensión centroamericana y, en el caso de Rodríguez, el extraordinario puente entre la historia intelectual de la UAM-X y la diplomacia mexicana.
En Chicago, personajes como Mark Bosco, John Pelissero, Tom Regan y Feliciano Hernández González muestran nuevamente la convergencia entre diplomacia, universidad, migración y comunicación.
Finalmente, en América Sin Muros, su trabajo adquiere una dimensión civil: Ya no actúa primordialmente en nombre del Estado, sino desde una organización dedicada a tender puentes entre migrantes, instituciones académicas, gobiernos y sociedad civil.
Conclusión: Una vida profesional dedicada a construir puentes
La trayectoria de Bernardo Méndez Lugo posee una característica que permite comprenderla de manera unitaria: no existe una ruptura absoluta entre su vida académica y su vida diplomática.
El profesor de la UAM-Xochimilco que estudiaba la relación entre educación y producción terminó trabajando con empresas y gobiernos. El investigador de la industrialización se convirtió en funcionario de SECOFI. El estudioso de las comunidades laborales terminó especializándose en migración. El académico interesado en la educación superior pasó a ser enlace académico de consulados. El especialista en pequeñas empresas terminó promoviendo negocios mexicanos en Estados Unidos. El investigador de las relaciones México-Estados Unidos se convirtió en cónsul en ciudades donde esas relaciones se vivían cotidianamente.
Su diplomacia fue, por ello, una diplomacia de múltiples niveles. No se limitó a la relación entre cancillerías. Incluyó universidades, periodistas, empresarios, cámaras de comercio, organizaciones no gubernamentales, iglesias, asociaciones de migrantes, abogados, agentes aduanales, estudiantes y académicos.
Esa diversidad también explica la amplitud temática de su obra: Desarrollo económico, microindustria, educación superior, derechos indígenas, política exterior, migración mexicana, identidad transnacional, comercio, homologación profesional y relaciones México-Estados Unidos y México-Canadá. Su currículo registra más de doscientos artículos, ensayos y reseñas, además de participación como autor, coautor o coordinador en diversos libros. (Academia UAM Xochimilco)
Más que dos carreras paralelas —una académica y otra diplomática—, la vida profesional de Méndez Lugo puede entenderse como una sola trayectoria intelectual desplegada en escenarios diferentes. La universidad le enseñó a interpretar las estructuras; la administración pública le enseñó a intervenir sobre ellas; la diplomacia le permitió observarlas en dimensión internacional; y el trabajo con migrantes lo llevó finalmente a enfrentarse con las consecuencias humanas de esas mismas estructuras.
Desde Culiacán hasta la UNAM; de la UNAM a Xochimilco; de Xochimilco a Varsovia y Sussex; de la academia mexicana a Nicaragua y Michoacán; de la Cancillería a Montreal; de Montreal a Atlanta y San Francisco; de California a la frontera de Tucson; de Tucson a San Salvador; de Centroamérica a Chicago; y finalmente de la diplomacia institucional a la sociedad civil, existe una misma línea de continuidad: la voluntad de vincular conocimiento, desarrollo, movilidad humana e instituciones.
En ese sentido, la figura de Bernardo Méndez Lugo representa una modalidad particular de servidor público e intelectual mexicano: aquella en la que el académico no abandona sus preguntas cuando entra a la diplomacia, sino que las lleva consigo al consulado; y aquella en la que el diplomático, al regresar al ámbito civil, no deja atrás la experiencia adquirida en el servicio exterior, sino que la transforma nuevamente en investigación, divulgación y trabajo social.
Su legado, por tanto, no se encuentra únicamente en los cargos que ocupó. Está también en las redes de personas, universidades, instituciones y comunidades que fue articulando a lo largo de más de cinco décadas. La verdadera constante de su trayectoria parece ser precisamente esa: hacer de la educación, la diplomacia y el diálogo instrumentos para construir puentes allí donde las fronteras —geográficas, institucionales o sociales— tienden a levantar muros.