La Comisión de Atención a Grupos Vulnerables realizó el “Primer Foro Nacional sobre el Día Internacional de Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad TDAH”, que se conmemora cada 13 de julio, para sensibilizar y reflexionar en torno a la realidad que enfrenta esta población y sus familiares, cuyo eje principal es el interés superior de la niñez.
En el foro, en modalidad semipresencial, se dio lectura a un mensaje de la presidenta de la Comisión, diputada Gabriela Sodi (PRD), donde indica que la primera dificultad es reconocer los trastornos de Déficit de Atención e Hiperactividad.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el TDAH se caracteriza por un patrón persistente en la falta de atención e hiperactividad impulsiva que tienen un impacto negativo directo en el funcionamiento académico, ocupacional y social, clasificándose en los trastornos del neurodesarrollo.
Además, la Asociación Psiquiátrica Mexicana (APA) señala que el TDAH impide la capacidad de seguir tareas, así como actividades excesivas, movimientos nerviosos, incapacidad de permanecer sentado, intromisión de las actividades de otras personas e incapacidad para esperar.
En la infancia, relata, suele confundirse con el trastorno negativista desafiante y el trastorno conductual; en la edad adulta se asocia con menores rendimientos y logros laborales, mayor abstencionismo, más probabilidad de desempleo y elevado número de conflictos interpersonales.
El mensaje de la diputada Gabriela Sodi precisa que los adultos que sobrevivieron a una infancia con TDAH, hayan sido o no diagnosticados, enfrentan una sociedad que no sabe ser empática con las diferencias. Por ello, se debe considerar a este grupo etario como un sector social que ya no tiene las facilidades que se dan a la niñez, pero requieren del respeto de la sociedad para su participación plena.
Necesario, visibilizar el TDAH
Mónica Herrera Villavicencio (Morena) consideró fundamental reconocer el TDAH como una discapacidad no visible, porque es un trastorno de neurodesarrollo vinculado a los factores genéticos que afectan al desarrollo emocional, cognitivo, conductual y social de niños y jóvenes, y que siguen en la vida adulta.
Se busca visibilizar este trastorno que se disparó después de la pandemia y las y los pacientes puedan recibir atención adecuada a sus necesidades, acotó.
María Clemente García Moreno, legisladora de Morena, señaló que 5 por ciento de las niñas y niños padecen TDAH, pero llegarán a ser adultos; sin embargo, el Estado no cuenta con un sistema de atención psicológica para la población en general, no hay suficientes neuropediatras, ni un sistema que los albergue para dar atención presencial.
Planteó incidir en que haya políticas públicas que ofrezcan terapia conductual; es decir, tiene que haber un servicio que el Estado brinde de manera presencial o a distancia y que hoy no se tiene en todas partes.
Empatía hacia personas con TDAH
La docente y especialista, Maira Mayola Benítez Carrillo, señaló que con se debe visibilizar este trastorno crónico del desarrollo neurocognitivo para que, por medio de políticas públicas adecuadas, se apoye a las personas que lo padecen y a sus familiares.
Dijo que se requiere que los padres de familia estén comprometidos a proporcionar los diagnósticos de sus hijos como un requisito para su inscripción porque, en muchos casos, los maestros no saben que las o los niños tienen este trastorno. Asimismo, que se cuente con más personal en el área de psicopedagogía.
Al exponer el tema Vivir y sobrevivir con TDA, la maestra en psicoterapia de la Asociación Psicoanalítica Mexicana, Julieta Patricia Graín Jarquín, afirmó que el Trastorno por Déficit de Atención también lo tienen los profesionistas, porque una persona con este diagnóstico necesita siempre estar en movimiento, auxiliarse de colores y estímulos visuales.
No tiene cura, solo se trata, se compensa y se ajusta
Como paciente, indicó que la capacidad cognitiva e intelectual está al cien por ciento, pero organizan el aprendizaje y las relaciones sociales de una forma diferente, aunque desde afuera se ve como una persona mal educada, con poco tacto, fría, sin filtro, que no puede callarse, interrumpe o no sabe cuáles son las normas sociales.
Simplemente es como si tuviéramos un motor interno, por eso necesitamos mirarlo, porque evoluciona y arrasa con todos nuestros vínculos, familia, hijos, matrimonio y amigos.
La especialista y psicoterapeuta Ingrid Sarahi Bautista Pérez, en el tema Educación emocional en el TDAH, argumentó que es necesario empatizar y ser congruentes hacia las personas con TDA y sus familiares, principalmente en la parte emocional, especialmente evitar etiquetarlas con frases como “soy raro, soy monstruo o me siento extraño”.
Añadió que se requiere escuchar a niños, adolescentes y adultos con TDA; las emociones que tienen son intensas, pero temporales y repetitivas.
Necesitamos tener comprensión y empatía hacia las personas con estos trastornos; hay que sensibilizarnos con sus emociones: se debe instalar el autocontrol sin lastimar la autoestima para impulsar la educación emocional en el TDA.
Es necesario tener un equipo multidisciplinario
Vía zoom, Claudia Beatriz Valladares Chávez, fundadora de Leonas México A.C., indicó que este proyecto comenzó hace cinco años en la lucha para sensibilizar, concientizar y visibilizar lo que es este trastorno.
Empezó porque Victoria, mi hija, fue víctima de discriminación en la escuela, ya que la excluían, marginaban y le hacían comentarios ofensivos por tener este trastorno, recordó.
Dijo que para la atención de este trastorno es necesario tener un equipo multidisciplinario.
Para un diagnóstico oportuno sólo se tienen especialistas como un neurólogo, neuropediatra, psiquiatra y paidopsiquiatra; sin embargo, la falta de información puede generar que pongan en riesgo la salud de los menores de edad ya que, en ocasiones, se medica de manera incorrecta.
En su ponencia Discapacidad no visible y TDAH, Aida Djamileht Ramírez Vargas, licenciada en diseño y comunicación visual, enfatizó que este trastorno es un problema de salud pública que afecta la calidad de vida, así como la convivencia directa con las personas cercanas y cuidadores, ya que en el 95 por ciento de todos los casos de discapacidad la madre es la que se encarga de ser cuidadora.
Lamentó que las barreras que impone la sociedad impiden avanzar y es precisamente con lo que se debe luchar todos los días, de ahí la premura de hacer visible lo invisible:
Visibilizarnos es el primer paso, y después de esto lo más importante es la sensibilización y concientización en todos los niveles de la sociedad, que son indispensables para lograr esta integración en el tejido social.
Verónica Vargas, madre de tres hijos diagnosticados con TDAH, mencionó que con el apoyo del Centro Comunitario de Salud Mental de Zacatenco y diversos especialistas pudo conocer más sobre el trastorno, que no es una enfermedad, sino una condición con la que nacieron.
No son personas o menores con discapacidad; hay falta de conocimiento y no hay limitantes para que tengan un desarrollo como cualquier persona, precisó.

