mayo 26, 2026

Victoria de Trump coloca en jaque las agendas verde y woke

Victoria de Trump coloca en jaque las agendas verde y woke

Kamala Harris y Donald Trump están en conflicto abierto sobre cualquier tema: Armas, terrorismo, inflación, aborto, inmigración, etc. Ninguno de los dos le teme abordar cualquier tema, hasta los más conflictivos y delicados. Excepto uno: la deuda pública. La palabra deuda nunca fue mencionada por ellos, ni siquiera en el único debate televisivo. ¿Por qué?… 

Mario Lettieri y Paolo Raimondi, desde Roma*

Porque tanto el gobierno de Trump como el de Biden-Harris fueron responsables del crecimiento extraordinario de la deuda pública para cubrir exorbitantes déficits presupuestales. Pero la verdadera bomba no viene solamente del pasado. Ella crecerá a gran velocidad en los próximos años.

La confirmación viene de la Oficina Presupuestaria del Congreso (“Congressional Budget Office-CBO”) órgano independiente y bipartidista cuya misión es estudiar las tendencias económicas y financieras de los EUA. Analiza, en particular, la deuda pública federal detentada por el público, es decir, por bancos y empresas nacionales y por gobiernos y bancos extranjeros. No obstante, omite en su estudio la llamada “intragovernamental holding”, detentada por fondos especiales ligados al gobierno, los cuales valen más del 20% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.

El CBO informa que, en las décadas de 1980 y 1990, la razón deuda/PIB del gobierno federal era de aproximadamente 39%; en 2010, subió hasta 60.6%. Y ha crecido de forma constante y deberá igualar la producción económica agregada en 2025, disparándose hasta 122.4% del PIB en 2034. Hoy, la cantidad de deuda federal es de aproximadamente 28 billones de dólares, con proyecciones para llegar a 42 trillones de dólares en 2054, equivalente al 166% del PIB.

La razón estriba en continuación de déficits presupuestarios cada vez mayores durante décadas

Entre 1974 y 2023, los ingresos fiscales fueron en promedio 17.3% del PIB, mientras los gastos gubernamentales fueron un promedio del 21%. Hasta 2034, el CBO afirma que los ingresos fiscales aumentarán hasta llegar al 18%, pero los gastos públicos rondarán el 24.9%. En particular, se estima que el costo de los intereses de la deuda federal explotará: de los actuales 3.1% del PIB hasta el 6.3% en 2054.

Es importante resaltar que los estimados en cuestión, hechos en la esperanzas de lo lineal en las tendencias, no toma en cuenta ningún choque financiero o geopolítico.

La creciente deuda pública es, por lo tanto, atribuible a los gastos, que deberán crecer más rápidamente que los ingresos. Para la próxima década, se anticipa que tan solo tres categorías de gastos crezcan: seguridad social, cuidados de salud (Medicare) los pagos de intereses de la deuda, que se estima que excedan el presupuesto de defensa ya este año. Para todo el resto, desde el sector militar hasta la educación, de la investigación científica a los parques nacionales e infraestructura, los gastos gubernamentales deberán reducirse.

Por ende, está claro que las reducciones de impuestos son solamente promesas electorales o intentos de “comprar” temporalmente el consentimiento de segmentos seleccionados de la población.

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Cualquier gobierno de los EU o de cualquier otro país del mundo, deparará un gran dilema:

Una opción entre recortes, especialmente en los gastos sociales, en el intento de reducir los desequilibrios presupuestales o seguir con la política de déficits crecientes y, por tanto, con el aumento de su endeudamiento.

Un déficit creciente, con todo, podría llevar a un acentuado aumento de inflación, conduciendo a la Reserva Federal a subir las tasas de interés, con obvios efectos negativos en la estabilidad del dólar como moneda de referencia global.

Según el CBO, cada dólar de aumento en el déficit federal reduce la inversión privada en cerca de 35 centavos. Esto lleva a un menor stock de capital disponible, teniendo también un impacto negativo en los salarios y en los niveles de empleo.

Para evitar los efectos desestabilizadores de los recortes presupuestarios, los EUA solamente tienen un camino: definir una gran reforma interna e internacional del sistema financiero, libre de especulación.

Será inevitablemente necesario regresar a incentivar el desarrollo de los sectores tradicionales e innovadores de la economía real, mediante el relanzamiento de modernas estructuras de crédito productivo. Estas son políticas que ya fueron probadas con éxito en el pasado por los Padres Fundadores de los Estados Unidos. Se trata de producir mayor riqueza en los EUA y en todo el mundo, viendo hacia las necesidades modernas de las poblaciones y a los retos tecnológicos. En lugar de hacia las guerras destructoras de riqueza y de vidas humanas.

* N. de los E.- Este artículo fue escrito antes de las elecciones del 5 de noviembre, MSIA Informa

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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