Politizarlo, lo peor; Redes sociales ¡Cuidado!
Arturo Ríos Ruiz
La muerte violenta de las mujeres por razones de género se tipifica en el sistema penal como feminicidio. La violencia contra las mujeres se origina en la desigualdad de clase, es decir, en la posición de subordinación, marginalidad y riesgo en el cual éstas se encuentran respecto de los hombres.
En 2021, México sumó 3 mil 462 mujeres asesinadas de enero a noviembre, de esa cifra, 992 fueron víctimas de feminicidio. La Secretaría de Seguridad Pública registró 80 en febrero pasado, una disminución del 29.2 por ciento a comparación del máximo histórico en agosto de 2021, cuando se reportaron 113 casos.
El feminicida no tiene un patrón de conducta
Si bien cada caso es diferente; el punto de coincidencia es que se trata de individuos con fuertes carencias afectivas, incapaces de sentir empatía por el semejante, sin sentimientos de culpa y con un profundo odio a lo femenino. El machismo ancestral es uno de ellos.
El triste caso de Debanhi Escobar cimbró al país y allende las fronteras, donde hasta marchas se han registrado en Nuevo León, Jalisco y el Valle de México por colectivas feministas, exigiendo justicia.
Sin que seamos especialistas en el tema tan conmovedor, por sentido común, consideramos que el primer paso es esclarecer y castigar al o los responsables; enseguida, no politizar ningún crimen, que significa acción mezquina y las autoridades, tender redes preventivas desde los hogares, aulas y centros laborales.

México tiene el décimo lugar en feminicidios a nivel mundial
La violencia de género, según reportes de organizaciones mundiales, tiene a nuestro país en el décimo sitio. Cifras alarmante que exigen acciones contundentes para contrarrestarla.
El machismo, es una de las primeras causas del feminicidio, que el ser humano lo hereda desde la creación; lo traemos en los genes, las religiones son machistas y así se desarrolló la humanidad. La mujer, ha luchado en todos los tiempos por ganar espacios en la vida pública con resultados notables por su constancia.
No le falta razón al profesor de la Universidad del Valle de México, Erick de Jesús Olvera Monterrubio que afirma:
Niños, jóvenes y adultos dejaron la vida social al crear una ‘virtual’ en las redes sociales que impactan negativamente; deforman la socialización, tienen más amigos virtuales sin saber si existen o qué personas son.
Es innegable que el desarrollo tecnológico redujo el mundo, en segundos puedes hacer contacto a cualquier rincón del orbe, en tanto en los 70s una carta llegaba a Europa en tres meses cuando mínimo. La diferencia es brutal.
Pero el efecto negativo de la pérdida de valores causados por la libertad convertida en libertinaje, las hacen violentas y accesibles a trastornados o grupos criminales que usan las redes, para buscar jovencitas inexpertas que caen en su engaño con consecuencias mortales.
Los padres son fundamentales; en tiempos pasados entretenían a sus niños con la TV y ya se les responsabilizaba por ello, hoy, el mejor regalo es el celular. El resultado es monstruoso y a soluciones factibles, no se le ve buen puerto.
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