Manú Dornbierer
A los miles – o quizá millones de gringos tontos – que detestan a los migrantes, especialmente a tejanos y ahora a floridos, preguntó el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador: ¿Y ellos, no son migrantes?
¡Claro que lo son!, que se sepa únicos originarios, indios o Pieles Rojas, primeros en este Continente que tienen encerrados en Reservas.
A los ciegos antimigrantes hay que explicarles, como bien decía el gran mexicano José Iturriaga:
Cuando los búfalos pastaban en Manhattan, la Ciudad de México ya contaba con una Universidad en la que se impartían cátedras de teología, humanidades y filosofía; tenía la primera imprenta de América, editaba libros y pocos decenios después, ya disfrutaba de una Academia de Bellas Artes*

