Situada en la constelación de Piscis, la superluna azul se pudo disfrutar en su máximo esplendor entre la madrugada del miércoles 30 a este jueves 31 de agosto.
El cosmos nos regaló una luna llena en formato de Superluna, que se enmarca en la tanda de tres superlunas de la estación y una cuarta que dará la bienvenida al otoño.
Tras disfrutar de la Superluna del Ciervo y la del Esturión, hemos podido observar una majestuosa Superluna Azul, que permitió que el satélite de la Tierra se mirara hasta un 7% más grande y un 15% más brillante de lo habitual en su fase de plenitud.
Ello, debido a que la Luna encuentra en el perigeo, es decir, dentro de la parte de su recorrido alrededor de nuestro planeta más cercana a la Tierra.
Se bautiza como ‘Azul’ a todas las segundas lunas llenas de cualquier mes y a las terceras lunas llenas que, en una secuencia de cuatro, ocurre dentro de una temporada astronómica (luna llena estacional).
La próxima superluna llegará el 29 de septiembre, justo para recibir al otoño.
Resulta excepcional el hecho de que se produzcan dos lunas llenas en un mismo mes, en el perigeo y de forma a una superluna y, por si ello no fuera suficiente, que sea la más cercana a la Tierra de todo el año.
Tal fenómeno astronómico tiene una periodicidad de una década, pero esta vez tardará 14 años en volverse a ver, será hasta el 2037.


