Sin duda alguna, 2024 fue un año muy especial. No por acontecimientos o situaciones que hayan mejorado al país en los diversos sectores, sino porque los sucesos que pasaron, terminaron por destruir lo poco o mucho que se había avanzado desde hace varias décadas en México.
Mary Sandoval*
Desde que Andrés Manuel López Obrador asumió el poder el 1 de diciembre del 2018, el escenario y perspectivas para México, cambiaron radicalmente. Muchos habían depositado su confianza en un hombre, que se suponía haría el cambio verdadero (como lo dice el falaz slogan de su partido), pero más que un cambio, fue potencializar todos los actos de corrupción de sus antecesores.
Y, peor aun, fue darle manga ancha para que el crimen organizado actuara impunemente. Ahora bien, en las elecciones del 2 de junio del año pasado, se eligió presidente de la República, y en esa ocasión, compitieron dos mujeres, Claudia Sheinbaum y Xóchitl Galvez.
Ambas, a mi juicio, quedaron mucho a deber, no por el hecho de ser mujeres y que tuviesen el derecho de aspirar a la candidatura presidencial, sino porque su experiencia política y acciones, demostraron que les faltan agallas para ser presidenta, con A.
Y en el caso de Sheinbaum, siendo ya titular del Ejecutivo Federal, está haciendo una copia fiel del gobierno de su antecesor López Obrador. Es importante el hecho de que una mujer haya sido elegida presidente de la República, pero eso no es garantía de que pueda hacer un buen gobierno, y eso ya se está viendo en los ya más de 100 días que la presidenta lleva en el cargo.
Claudia ha cometido una serie de errores que, más que buscar un cambio para el país, sólo lo perjudican, y beneficia, eso sí, a López Obrador y su camarilla.
Lo que marcó el año 2024
Principalmente fue la supuesta “elección” (que se hará en el mes de junio del 2025) de quienes se supone impartirán la justicia y por ende, la destrucción del Poder Judicial; la tensa y por momento, ríspida relación de México con Estados Unidos y Canadá con el T-MEC; el nulo crecimiento económico, muy pocos empleos formales se han creado; la salud y educación están por los suelos.
Amén de la destrucción de instituciones como el INAI; las inversiones extranjeras irán a la baja mientras siga habiendo incertidumbre jurídica. Aunque, el principal acto que seguirá marcando a los gobiernos estatales morenistas, incluyendo al federal, es la brutal y genocida violencia, el aumento de los homicidios dolosos, y la impunidad con la que los grupos criminales actúan.

¿Qué nos depara el 2025?
El año que recién inicia será clave para México, con retos importantes en varios aspectos. De acuerdo con el análisis “Panorama económico para los mercados emergentes al primer trimestre de 2025”, de la agencia calificadora de riesgos en servicios financieros, Standard & Poor’s, son varias las fuentes de incertidumbre que están debilitando las expectativas de inversión y crecimiento en nuestro país.
Durante el primer año de gobierno de Claudia Sheinbaum, México enfrentará el enorme desafío de equilibrar acciones inmediatas con soluciones a largo plazo, para mejorar la seguridad pública. La situación va a empeorar, en lo económico, político, en lo educativo y, en materia de salud, ni qué decir.
Y ello será así, porque las políticas públicas sólo van a seguir girando en torno a las locuras y órdenes que esté dando Andrés Manuel López Obrador desde Palenque. Hay quien señala que el tabasqueño no vive en La Chingada, sino que sigue siendo huésped de Palacio Nacional. Y que, como Pepito Grillo, es la conciencia de la señora Sheinbaum y le habla al oído.
Si el 2024 fue un año por demás trágico, este año que ya inició se pronostica más que complicado. Queda claro que mientras la presidenta con A, siga actuando de títere más que como firme titular del Poder Ejecutivo, con un gabinete puesto a modo por el tabasqueño, con secretarios y funcionarios carnales, que sólo buscan un hueso y hacerse de poder, 2025 no se vislumbra nada halagüeño para el país., donde los mexicanos, como el Titanic, nos seguimos hundiendo.


