Puede ser coincidencia, pero desde la victoria electoral de Donald Trump, el valor de la criptomoneda más conocida, el bitcoin, aumentó casi 50% llegando a su máximo histórico de casi cien mil dólares, una alza de 130% desde inicios del año. Este boom le llegó a todas las otras criptomonedas; en un mes, la plataforma Ethereum creció 40%; el dogecoin, ligado a Elon Musk, 270%. Las fluctuaciones diarias siguen siendo muy grandes.
Mario Lettieri y Paolo Raimondi, desde Roma*
Trump es responsable de toda esta especulación, en tanto haber prometido durante la campaña electoral transformar a los EUA en la “capital de las criptomonedas del planeta”. También participó personalmente en una conferencia organizada por operadores y promotores del bitcoin. Todavía más: su empresa Trump Media and Technology Group está comprando la Bakkt, una de las principales plataformas de transacciones de criptomonedas.
Lo que todavía es más grave, si se mantiene, es la intención trumpista de acumular una reserva nacional de bitcoin. De ser así, la Reserva Federal tendrá la potestad de apoyar el valor de las criptomonedas si estas se colapsaran. Recordemos que, ya en noviembre de 2022, el valor del bitcoin cayó a 16 mil dólares, cuando unos cuantos meses atrás valía 69 dólares.
La propaganda presenta a las criptomonedas de ser expresiones de una libertad monetaria anárquica, por estar fuera del control del banco central y de las instituciones gubernamentales. Sin embargo, estas no tienen valor de referencia subyacente ni sistemas de garantía. No existe un emisor reconocido y, por ende, en caso de una crisis financiera, no hay cobertura proporcionada por el llamado acreedor de última instancia, para el caso la Reserva Federal para el dólar o el Banco Central Europeo para el euro.
Ellas funcionan como un sistema de pagos y otras transacciones financieras
Entre los participantes que hacen parte del club y no tienen las características de una moneda legal, volviéndose realmente una mediante las transacciones efectuadas por estas. Y ya no representan solamente una rebanada relativamente pequeña del sistema financiero. Hoy, su capitalización se estima en más de 3.4 billones de dólares. Se estima que tan solo en los EUA ocurren diariamente transacciones de criptomonedas por un valor de 30 mil millones dólares.
Así, están asumiendo una dimensión que involucra a todo el sistema financiero en caso de crisis. Y sin red de seguridad alguna. Lo que para los inversionistas, especialmente los menores, es una apuesta.
Por consiguiente, en caso de colapso, el problema no surge solamente para quien participa directamente del mercado, quien pierde todo si ningún reembolso. Lo preocupante es que cada vez más bancos y fondos de inversiones tradicionales estén involucrados, usando todas las herramientas ya existentes para la especulación. Las criptomonedas son utilizadas para generar apalancamiento financiero para operar, por ejemplo, en el arriesgado mercado de derivados de balcón (OTC).

Recientemente, el BlackRock, el mayor fondo de reservas de activos en los EUA y el mundo, obtuvo permiso para operar en la Bolsa de Valores con su fondo ETF (Exchange Traded Fund) de bitcoin. En este caso el ETF replica el desempeño del índice del bitcoin. Los fondos ETF puede comprarse y venderse como si fueran acciones y son altamente especulativos cuando operan como apalancamiento.
Otro aspecto negativo grave es que las criptomonedas no están sujetas a una supervisión del sistema bancario. No están reguladas, a pesar de varios intentos en este sentido. Por eso, las autoridades creen que se usan cada vez más para el lavado de dinero y otras transacciones ilícitas.
La Security Exchange Comission (SEC, equivalente a la CNV mexicana) intentó imponer controles, consiguiendo solamente introducir pequeñas acciones legales sobre cuestiones secundarias, sin abordar el núcleo del problema.
Mientras tanto, con la llegada de Trump, el presidente de la SEC, Gary Gensler, anunció su renuncia, lo que fue visto como una señal de futura flexibilización de los controles y creó una cierta euforia en los mercados de criptomedas.
¿Pero es posible crear riqueza financiera de la nada? Nosotros no le creemos. Si fuese verdad, los criptogénicos serían los nuevos atletas olímpicos, los creadores de un nuevo Edén financiero. ¿Y si fuera lo contrario? La advertencia de Dante Alighieri –Aquel que entre, abandone toda esperanza-se aplicaría a los seguidores de este nuevo culto.
Todo esto acontece mientras muchos temen una burbuja de valores de Wall Street. Por último, recuérdese que el BCE también recientemente alertó de una exuberancia excesiva de los mercados y bolsas de valores, con posibles correcciones repentinas. ¡No es hora de andar brincando con otras burbujas financieras!
*MSIA Informa

