junio 26, 2026

¿Por qué la etiqueta de “terrorismo” asusta más que los crímenes de las facciones?

¿Por qué la etiqueta de “terrorismo” asusta más que los crímenes de las facciones?

Mientras parte de la prensa reduce la posible clasificación del PCC y el Comando Vermelho (las mayores organizaciones del crimen organizado) a la categoría de terroristas como una mera cuestión electoral o diplomática, lo que está en juego es algo mucho más profundo: La reorganización del tablero geopolítico de las Américas.

Observatorio Brasil Soberano*

La reacción inmediata de ciertos sectores del Gobierno y del mercado financiero revela una tensión que se ha evitado durante mucho tiempo en el debate público. Si Estados Unidos clasifica a estas facciones brasileñas como grupos terroristas, la consecuencia no será meramente legal o policial; se tratará de asfixiar su flujo de dinero y logística.

El impacto golpeará el núcleo del sistema financiero, las rutas del capital y la estructura misma de la economía paralela que atraviesa el continente.

Durante años, las élites políticas e intelectuales han abordado la seguridad pública en Brasil como un tema estrictamente electoral. Sin embargo, para la población que convive a diario con el crimen organizado, este siempre ha sido el problema principal.

En muchas comunidades, los grupos criminales controlan servicios esenciales: la distribución de gas, el acceso a internet e incluso, el suministro de energía están regulados informalmente por estas organizaciones, que deciden quién puede o no circular. Si esto no es terrorismo, ¿qué lo es? Mientras tanto, las élites viven protegidas por seguridad privada, aisladas de los impactos reales que sufre la sociedad.

El contraste entre estas dos percepciones explica la creciente inquietud en Brasilia y en ciertos sectores de la prensa ante un posible cambio de paradigma. Clasificar a las facciones como organizaciones terroristas transforma la naturaleza del problema: las convierte en actores de seguridad internacional, lo que abre la puerta a sanciones financieras severas, mayor cooperación en inteligencia y el rastreo global de capitales.

Foto: Pixabay

Aquí surgen los mayores temores de los círculos económicos

La lucha internacional contra la financiación del terrorismo exige mecanismos estrictos de transparencia que podrían exponer las redes de capital que operan en las “zonas grises” de la economía global. En otras palabras, no solo el tráfico estaría bajo escrutinio, sino también las rutas por las que transitan sus recursos.

Para Washington, el fortalecimiento de organizaciones criminales transnacionales es un factor de inestabilidad regional. Los cárteles y facciones funcionan igual que estructuras capaces de mover miles de millones de dólares, influir en territorios y desestabilizar gobiernos. Por ello, este debate trasciende la seguridad pública; se trata de soberanía, control de capitales y el papel de Brasil en el sistema de seguridad continental.

En definitiva, la pregunta es simple: Cuando el crimen organizado deje de ser visto solo como un problema policial y comience a ser tratado como un actor geopolítico, ¿quién teme realmente las consecuencias? A juzgar por las reacciones nerviosas en oficinas y redacciones, la respuesta parece clara.

El temor no es a la violencia en las calles, sino a la luz que este nuevo marco jurídico pueda arrojar sobre los flujos financieros que sostienen el poder en la sombra.

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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