Anno Hellenbroich, desde Wiesbaden, Alemania*
El pasado 7 de abril, tuvo lugar un debate en la ciudad de Frankfurt promovido por la editorial Westend Publishing House. Los expositores fueron dos de sus autores publicados: el Dr. Ulrike Guérot y el Dr. Oskar Lafontaine. La editorial publicó, a comienzos de este año, un libro de cada uno de ellos: El fin del juego de Europa (Endspiel Europa) de Ulrike Guérot, y de Oskar Lafontaine “Ami, es tiempo de irse. Ruego por la autoafirmación de Europa.”
Guérot es un entendido escritor de ciencia política, -entre otras actividades, pasó algún tiempo trabajando de asistente de Jaques Delors-, es profesor de la Universidad de Bonn, de la que recientemente fue suspendido a causa de sus escritos: el otro es Oskar Lafontaine, de ya casi ochenta años, que fue presidente del SPD, en los 1990, ministro de Hacienda en el gabinete del canciller Gerhard Schröder, así como candidato a canciller por el SPD.
Mundo multipolar Ambos autores hablaron de una forma reconfortante a favor de un mundo multipolar, en el que Europa debe encontrar su propio papel. En la revisión de los pasados 70 años de la historia de Europa, con el lema de “Nunca de nuevo una guerra en Europa,” ambos deploraron que con la guerra de Ucrania –“impulsada en gran medida por Estados Unidos (Lafontaine)-, Europa se ha transformado fundamentalmente, lo cual incluye su propia arquitectura de seguridad.
Ahora mismo todos están siguiendo como vasallos los dictados de Estados Unidos (Lafontaine), lo cual significa defender los intereses estadounidenses y no los europeos. Europa sufre económicamente a causa de la guerra: no se ha dicho una sola palabra sobre el estallido de los gasoductos Nord Stream, que según Lafontaine fue hecho por Estados Unidos, aun cuando esto traiciona los intereses económicos de la misma Alemania.
La guerra trata de separar a Rusia de Europa y revolverle los cerebros a millones de personas que han empezado a usar el argumento de un cartel que dice “Cada arma para Ucrania es un acto de amor para tu semejante.
Siguiendo las aberraciones semánticas todo está patas arriba
Ucrania es el “faro de la esperanza” y de la “libertad”, mientras animales e insectos que Europa defiende sus propios valores, aunque en realidad “Zelensky está rodeado de un entorno corrupto” (Lafontaine).
Un autor ucraniano, Serhii (Serguéi) Zhadam (poeta y cantante punk) recibió el Premio por la paz de la Feria alemana del libro, a pesar de que llama a los rusos en varios de sus escritos animales e insectos.
Tanto Guérot como Lafontaine deploraron profundamente que la cooperación estuviera hundida y que Europa esté condenada a luchar contra Rusia. Rogaron apasionadamente por acercar a Alemania y a Francia partiendo de un fuerte “de Gaulle como reflejo” que todavía vive en la política exterior francesa, para que lleven a ucranianos y rusos a la mesa de negociaciones.

