mayo 15, 2026

Aldo Rebelo: “El problema más grave es la desconfianza entre la Presidencia y las Fuerzas Armadas”

Aldo Rebelo: “El problema más grave es la desconfianza entre la Presidencia y las Fuerzas Armadas”

MSIA Informa

El exdiputado y exministro Aldo Rebelo es siempre una referencia de equilibrio en los debates sobre las cuestiones políticas nacionales de Brasil. Tiene una larga experiencia en los poderes legislativo y Ejecutivo, su último cargo fue el de Ministro de Defensa. El 11 de enero, participó en una reunión virtual con otros ex ministros de la Defensa, e inclusive el líder del gobierno del Senado, Jacques Wagner, en respaldo del actual ministro de la cartera, José Múcio Monteiro, bajo fuerte bombardeo de sectores del PT que le atribuyen una corresponsabilidad por los acontecimientos violentos del 8 de enero, cuando un grupo muy bien entrenado se infiltró en una manifestación de oposición al gobierno, causando destrozos en la sedes de los tres poderes en Brasilia, la capital del país. En los últimos días ha sido invitado en repetidas ocasiones a compartir su visión de los hechos. En una entrevista en vivo con UOL, que duró casi una hora, expresó entre otras cosas lo siguiente:   Rebelo, indico que para entender lo que denominó  la “tragedia” de aquel domingo, es preciso analizar la “causa de la situación dramática que estamos viviendo.” Después de descartar la existencia de una “amenaza de ruptura institucional,” señaló la raíz del problema:

La gravedad reside en la inseguridad, en la desconfianza que hay entre dos instituciones fundamentales del poder nacional: la Presidencia de la República, que es la institución más importante, y las Fuerzas Armadas, el poder armado del país. Esa desconfianza de una relación a otra, que muchas veces genera inseguridad, es la que genera esa situación que estamos viviendo en el País. Y Brasil no puede proseguir con esa desconfianza y esa inseguridad. (…)

Para él, el presidente Luiz Inacio Lula da Silva trató de superar esa laguna con la nominación del actual Ministro de Defensa, José Múcio, “un hombre con vocación para el diálogo, preparado, capaz, experimentado,” pero que, sin embargo, “ya encontró una situación de facto, una secuencia de errores que está buscando corregir.” Otro error

Fue el veto de integrantes del gobierno de Lula a la tradicional salva de 21 tiros con los que los nuevos presidentes son recibidos al asumir el cargo:

¿Por qué fue prohibida? En una situación como esa, ya delicada, se hiere en lo ceremonial una tradición de las Fuerzas Armadas. Entonces, otros sectores de la misma base de sustentación del gobierno alimentan en las redes sociales un discurso de animosidad contra las instituciones armadas. (…)

Uno de los entrevistadores, Tales Faria quería identificar “al culpable de los crímenes” del 8 de enero “¿Los militares? ¿El ministro Múcio? ¿El gobierno de Lula? ¿Bolsonaro?” Rebelo contestó:

Muchas veces, más importante que encontrar al culpable es encontrar la causa, porque cuando se encuentra la causa se tiene la tesis para encontrar al culpable. Lo que se tiene que determinar y castigar rigurosamente son los crímenes cometidos el pasado domingo. Delito de violación de las instituciones del País, invasión de las sedes de los tres poderes, delito de violencia contra el patrimonio público con la depredación, que tiene que ser indemnizada por los autores, y delito contra la memoria del País, contra un patrimonio histórico, con la destrucción de obras de arte dentro de esas instituciones.

El gobierno, afirmó, “no puede ser parte del problema, tiene que ser parte de la solución; gobierno que es parte del problema no va muy lejos.” Agregó “parte del PT no puede quedarse viendo a la FFAA creyendo que están preparando un golpe de Estado para mañana, como repitieron en los últimos cuatro años, y las FFAA no pueden mirar a un gobierno de inclinación de izquierda como si viviésemos en 1969 o 1970.”

Tenemos que sepultar el pensamiento de la Guerra fría, ese pensamiento tiene que quedar atrás, recalcó.

Para resaltar la premura de la pacificación, advirtió que “el triunfo de Lula da Silva puede ser pasajero, él tiene que encontrar el camino de la pacificación del país.” Ante la exaltación del entrevistador, que llegó a hablar del “peligro de la guerra civil,” y sobre catalogar de “intento de golpe” los acontecimientos del 8 de enero respondió:

… Creo que calificar aquello que hubo en Brasilia de golpe es una especie de desmoralización de la palabra. Aquello fueron delincuentes que deben ser castigados, pero golpe o intento de golpe como lo conocemos requiere de un aparato de apoyo político, ideológico, intelectual. El golpe de 64 no fue dado por gamberros y delincuentes comunes, fue fruto de una poderosa articulación, que tenía a la Iglesia, a todos los principales periodistas de Brasil, intelectuales…, los empresarios, los gobernadores de Sao Paulo, de Minas, de Rio Grande do Sul, la clase media, la embajada de Estados Unidos, tenía apoyo internacional. ¿Cómo se puede comparar una cosa de esas con los sucesos del domingo, que no tenían ni apoyo de la prensa, ni internacional, ni de los militares, ni de los empresarios? ¿Cómo esa gente va a dar un golpe?.

Para Rebelo, “existe un desequilibrio en las relaciones de los tres poderes y un vacío de los poderes del ejecutivo,” lo que en su evaluación es un factor permanente de crisis.

Imagen: Tumisu

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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