Arturo Ríos Ruiz
Sigue el tema relativo a la asistencia o no de AMLO a la Cumbre de las Américas; en abril 22, afirmó que asistiría, pero después de estar en Cuba, tras terminar su reciente viaje hemisférico, anunció que, si no iban sus cuates, no acudiría.
Del 6 al 10 de junio, se celebrará la novena Cumbre de las Américas en Los Ángeles, Estados Unidos, y el presidente mexicano condiciona su presencia si no invitan a Cuba, Venezuela y Nicaragua, principalmente.
Vamos al pasado reciente, es ilustrativo, si lo relacionamos con este tema:
Donald Trump en un mitin, aseguró que dobló a López Obrador al imponer el programa Quédate en México, que “28.000 militares” en la frontera frenaran a los migrantes. Lo amenazó con imponer severos aranceles.
Al conocerse ese secreto que guardaban celosamente el mandatario y Marcelo Ebrard, emergió la sumisión del presidente mexicano ante el desfachatado Trump, que falto de ética, lo comentó ante un público de risa burlona, rebajando al doblado, a la calidad de patiño de carpa. El nuestro sólo acertó a expresar: Así es él.
¿Alguien podría dudar que ahora, en el gobierno de Biden, no podría aplicar otra llave con una de las tantas dependencias que tenemos ante los Estados Unidos?
En los encuentros que se perpetran entre funcionarios de países distintos, en las penumbras de sus reuniones, se habla fuerte y decisivo y luego, ante los medios, emplean la diplomacia, con las mismas frases:
Fue un encuentro amistoso, Llegamos a varios acuerdos, Predominó la amistad. Quedó para la posteridad, lo de Trump.
Ayer, el presidente comentó con Ken Salazar, embajador de EU en México, sobre el amago que hizo sobre no asistir a la próxima Cumbre de las Américas.
El titular del Ejecutivo aseguró que ya es tiempo para atender y analizar este tema y “había que ponerlo en la mesa”, pues manifestó que es necesario que haya una integración en el continente para hacer frente a otras regiones del mundo.
Ya le bajó a su tono beligerante:
Le tengo mucho respeto al presidente Biden, fue vicepresidente con Obama fue a Cuba y estuvieron en una cumbre y en la última se invitó a todos y fue organizada por los republicanos. ¿Por qué ese cambio?
Y, con Kent Salazar, también ayer, López expresó:
Nos conviene la unidad, para eso es la política, la diplomacia, de eso hablamos con el embajador, que es una persona respetuosa.
Ahora solo falta conocer las entrelíneas de la charla Kent-AMLO, para conocer el contenido real; la experiencia es que nunca nos han dado la explicación honesta. Al contrario, la han disimulado, peor aún, tergiversado.
El punto es que, ante el respetable, la duda vaga maliciosa en el sentido de que si AMLO irá o no a la cumbre y en una buena parte del vulgo, lo toman como una competencia de barrio. Cuando en el fondo, se juegan verdaderos intereses políticos y económicos, que evidencian claramente existe un choque de ideologías.

