La vida es corta: Cómete una galleta para endulzar tu día
Ivette Sosa
Para conservar las galletas de supermercado frescas por más tiempo, una vez abierto el empaque, lo más importante es aislarlas del aire y la humedad.
El contenedor es vital, así que no las dejes en su caja original abierta, pásalas a un recipiente hermético. Puedes usar botes de vidrio con tapa de goma o recipientes de plástico con cierre a presión. También puedes meterlas en bolsas con cierre hermético, sacando todo el aire posible antes de sellarlas.
Trucos según el tipo de galleta
- Si son crujientes: Pon una servilleta de papel o un pequeño saquito de arroz en el fondo del recipiente, para que absorban la humedad.
- Si son suaves o con chips: Coloca un trozo de pan blanco dentro del bote. Las galletas absorberán la humedad del pan y se mantendrán tiernas.
- No mezcles tipos: Nunca guardes galletas suaves con crujientes en el mismo envase, pues las crujientes se ablandarán más rápido.

Guárdalas en una alacena
- Lejos de la estufa, el horno o la luz directa del sol, que puede derretir rellenos y oxidar las grasas.
- Evita también el refrigerador, pues el frío altera la textura y absorbe olores de otros alimentos, a menos que tengan rellenos de crema muy perecederos.
¿Cómo recuperar las galletas si ya se pusieron un poco blandas?
- En el horno: Caliéntalas a 150°C durante unos 5 minutos. Al enfriarse, recuperarán su toque crujiente.
- En el microondas: Colócalas en un plato por 25 o 30 segundos. Saldrán blandas, pero se endurecerán al contacto con el aire, en un par de minutos.
¿Y si están muy duras?
- Guárdalas en un recipiente con una rebanada de pan blanco o un trozo de manzana, durante algunas horas; las galletas absorberán la humedad y se suavizarán.

