abril 17, 2026

Crece la influencia del BRICS en el sector energético

Crece la influencia del BRICS en el sector energético

Mario Lettieri y Paolo Raimondi, desde Roma*

El pasado primero de enero, cinco nuevos países (Irán, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Etiopía) se unieron al grupo BRICS. Hay otros 40 listos para integrarse, la mitad de los cuales hicieron una petición oficial. Hay varias naciones africanas: Nigeria, Argelia, Túnez, Kenia, Senegal, además otras naciones asiáticas importantes, destacando Indonesia, Filipinas, Vietnam, Pakistán y Kuwait y otras de América Latina. Igualmente, Turquía y Palestina han manifestado su interés en adherirse.

No se trata solamente de números. La perspectiva es el cambio de modelo económico y financiero global y su gobernanza. Además de acelerar el proceso de des-dolarización, con el uso inmediato de monedas nacionales en las relaciones comerciales, el creciente grupo de países será dominante en sectores energéticos y de materias primas, comenzando por las llamadas tierras raras.

El cambio hacia la des-dolarización no tiene que ver solamente con la diversificación de la utilización de la moneda estadounidense en el comercio internacional, sino también refleja, evidentemente, el cambio de los alineamientos geopolíticos en proceso.

En la medida en que el grupo gane más miembros e impulso

Se espera la inauguración de una nueva era de multipolaridad económica, cambiando significativamente las tradicionales estructuras del poder político y financiero dominante de la escena mundial de los últimos años.La población del BRICS hoy representa el 45% del total mundial y el 31% de la superficie terrestre.

El grupo ampliado ya representa casi más del 35% del Producto Interno Bruto (PIB) global y cuando se calcula mediante el método de poder de compra (PPC) sobrepasa al del G-7.

Hoy, los países del grupo representan más del 40% de la producción y consumo de petróleo, 36% de la producción y consumo de gas, 70% de la producción de acero, 65% del consumo del mismo, 44% de la producción de fertilizantes, 46% del consumo del mismo, 57% de la producción y consumo de alimentos y 48% de producción automotriz.

La incorporación de Arabia Saudita, actualmente el segundo mayor productor de petróleo del mundo y mayor actor del mercado energético, con sus 19% de las reservas globales, junto con los EAU e Irán, respectivamente, séptimo y octavo productores mayores, representa un cambio importante en el frente energético.

En realidad, los datos del gobierno de los EUA también destacan que, después de la reciente expansión, la participación del BRICS en la producción global de petróleo aumentó de un19% a un 41%.Y la proyección de su peso no se limita solamente a nuevas adhesiones. Por intermedio de Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, el grupo tendrá acceso ampliado hacia la Gran área de Libre Comercio Árabe.

Foto: Pexels

Con las adhesiones, la influencia del BRICS se extiende todavía más a otras organizaciones regionales

Por ejemplo, el Mercosur, la Zona de Libre Comercio Continental Africana, la Unión Económica Eurasiática y la Asociación de naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). Por desgracia, la Unión Europea se presenta muy rígida en relación al BRICS, pareciéndose más a un mercado cerrado que a uno abierto.

Así, el BRICS puede ser visto por otros países del llamado Sur Global a manera de antídoto para los sistemas de los grupos comerciales occidentales, donde las negociaciones se miden a lo largo de décadas y las condiciones políticas son impuestas a cambio del acceso a los mercados occidentales.

Muchos especialistas estadounidenses resaltan con preocupación de una eventual futura participación de Sudán, por los cual el Mar Rojo sería totalmente controlado por los países miembros del BRICS. Quizá sea por esta razón que en respuesta a las amenazas de ataques de los hutíes en Yemen, los EUA con el apoyo de otros países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), sumieron preventivamente el control militar del Mar Rojo, un centro de importancia estratégica, comercial y geopolítica.

Tal y como ocurrió en el pasado, desafortunadamente, la economía europea será la perdedora del proceso. Por lo tanto, no es fácil comprender la rigidez de la perspectiva de la UE en relación al BRICS. No se intenta comprender que el futuro de Europa también pasa por la dependencia de materias primas esenciales para el trabajo digital y ambiental, cuya producción se concentra en algunos países no pertenecientes al bloque europeo.

En lugar de lamentar la gran globalización, sería mejor tomar nota de la evolución que los nuevos miembros del BRICS traen objetivamente para las cadenas productivas, los activos y las cadenas comerciales del mundo.

Fotos: Alexey_Hulsov/Pexels

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y RP. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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