junio 22, 2026

Cuando el destino nos alcance: Covid, Hambruna y Depresión

Cuando el destino nos alcance: Covid, Hambruna y Depresión

Bolivar Hernandez*
El cine estadounidense es muy dado a explotar los temas catastróficos del futuro, transitando en un sendero de la ciencia ficción.
Cuando el destino nos alcance, es una película de 1973, y plantea la historia de un detective del siglo XXI, quien descubre que habrá en el futuro una escasez de alimentos en EEUU, por efectos del cambio climático y el trastorno que el hombre ha ocasionado a la naturaleza con sus actos irracionales.
Los ricos comen alimentos naturales porque son carísimos, y los pobres solamente galletas: Soylent rojo, amarillo y verde. El astuto detective descubre que las galletas verdes están fabricadas a partir de desechos humanos.
La profecía de la película para el siglo XXI
Era una hambruna generalizada por falta de alimentos naturales. Y que nos tendríamos que comer unos a otros, en forma de galletitas. El pronóstico horrible del detective aquel falló, pese al calentamiento global, porque en el mundo actual existe una gran sobreproducción de alimentos a nivel mundial pero mal distribuidos, por eso hay países hambrientos.
El cuadro es aterrador: problemas de obesidad y de desnutrición, conviviendo lado a lado en todas partes.
Este prólogo cinematográfico sirve para discutir un tema más acuciante aún que el tema del hambre en el mundo. Y me habré de referir al mal del siglo XXI: La Depresión.
La manifestación de tristeza aparece en forma particular en el ser humano. Y es ocasional y determinada por razones reales, por un acontecimiento desfavorable, y se expresa con llanto, pesimismo, melancolía, falta de ánimo y baja autoestima.
La Depresión se parece un poco a la tristeza y se confunde con ésta.
La Depresión provoca Anhedonia (incapacidad de disfrutar), tristeza y abatimiento patológico.
La Depresión actual, motivada por la pandemia del COVID, es algo novedosa para los que nos dedicamos a la salud mental.
Desde los años 90
Me he dedicado a la atención de pacientes con depresión y otros males psíquicos. Siempre trabajé en mi consultorio de la Colonia Condesa, atendiendo pacientes de clase media ilustrada. Y ocasionalmente también laboré con pacientes de clase acomodada, quienes sufren las mismas cosas que el resto de la humanidad.
Desde marzo del 2020 hemos observado cómo la depresión se apodera de muchos seres humanos, debido a la pandemia provocada por el nuevo coronavirus y al confinamiento y al temor a morir solos en el hospital.
Los rasgos son diferentes en esta manifestación de la depresión por la pandemia.

¿Qué tenemos ahora?
Pacientes angustiados y deprimidos, en medio de la crisis sanitaria y el confinamiento. Existe una fuerte acumulación de angustia. Tiene una tristeza permanente y un repliegue en sí mismo, crítico y denigrante.
El deprimido de hoy está todo el tiempo pensando en él y se deprime. Y se critica y se denigra constantemente. Está cansado todo el tiempo. Duerme mucho, y se levanta y está cansado. Físicamente cansado y moralmente apagado, sin ganas de hacer algo.
Además, está enojado porque siente que lo maltratan, lo frustran, lo privan de hacer cosas que le gustan. Está enojado con el gobierno por su incompetencia ante la crisis sanitaria.
El deprimido de hoy recrimina todo y todo el tiempo. Echa pestes a los médicos que hablan seguido ante la TV. Los juzga ineptos. El deprimido no cree ya en nada, es un incrédulo ante su realidad. Se exaspera, tiene ataques de rabia, esta enojado con el mundo. Se cansa, se agota fácilmente, además ha perdido toda ilusión y toda esperanza.
El deprimido tiene miedo a la enfermedad, a estar enfermo, y sobre todo a morir solo en el hospital. Morir sin que la familia pueda acercarse a despedirse de él. También tiene miedo de contagiar a un familiar o a un amigo.
La gran desilusión del deprimido
Es que pensaba que el nuevo coronavirus llegaba pronto a su fin, y no es así. La epidemia continúa, se trata hoy de una ola y luego la siguiente, ¿hasta cuándo pues?
Lo que viene es el proceso doloroso de la adaptación al estilo de lo postulado por Darwin, que solo sobrevive el mejor adaptado.
Lo peor es el confinamiento para el deprimido. No se permite estar cerca del otro. O molesta el otro con su presencia en el hogar. Eso no ocurría antes. No hay intimidad absoluta. El otro nos falta o nos pesa su presencia demasiado.
Otra causa de angustia para el deprimido es la incertidumbre económica. Nadie sabe qué va a pasar en la economía local y mundial.
Hay temor a perder el empleo. O a la quiebra de la empresa donde labora. Angustia por falta de un futuro claro, no hay un horizonte visible, no se puede proyectar nada hacia adelante.
Las medidas sanitarias restrictivas tienen una fuerte oposición
Foto: TumisuPor eso los jóvenes organizan fiestas clandestinas en todo el mundo, es una actitud de reto y de confrontación con la ley sanitaria.
Para finalizar, diría que el deprimido está sumergido en el presente, no ve futuro y tampoco puede voltear al pasado. Debemos sacarlo del presente angustioso. Llevarlo en terapia al pasado y tener momentos de reposo en su historia.
La conclusión del porqué de la pandemia actual, a diferencia de las pestes de la Edad Media, o las pestes del siglo XVII o XIX, es que nos hemos globalizado tanto, que millones de seres humanos viajan por todo el planeta llevando virus y otras enfermedades transmisibles.
¿Qué hacer ?
  • Cuerpo sano en mente sana. Mantener la salud del cuerpo físico y mental.
  • Promover la afectividad y el amor entre los seres humanos.
  • Hacer la tarea personal por conservar el planeta habitable.
  • Sentirse esperado por alguien, por alguien que de importancia a su existencia.
Última cosa para no olvidarla: La naturaleza es poderosa
Y nos vamos a defender como mejor lo podamos hacer, con conciencia crítica, y con acciones encaminadas al bien común.
*La vaca filósofa.
Fotos: Syaibatulhamdi/ Pixabay/Tumisu

About The Author

Soy binacional México-guatemalteco, 77 años. Antropólogo, psicoanalista, periodista, ecólogo, ciclista, poeta y fotógrafo.

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