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La 23ª cumbre de la Organización para la Cooperación de Shangai (OCX) celebrada en Nueva Delhi la semana pasada, realizada en formato virtual, reforzó los vientos de cambio que soplan con vigor en el escenario global.
Para empezar, el grupo dio la bienvenida a su nuevo miembro pleno, Irán, y para 2024, se espera la incorporación de Bielorrusia participante como observadora, al lado de Mongolia.
La declaración final del evento señala a un mundo experimentando “cambios transformadores sin precedente y entrando a una nueva era de rápido desarrollo tecnológico, el cual requiere instituciones globales más efectivas (Sputnik News, 4/07/2023)”.
Al mismo tiempo, afirma, las amenazas y retos se vuelven cada vez más complejos, destructivos y peligrosos. Los conflictos existentes se están agravando y surgen otros nuevos.
Una vez más
La OCX enfatiza que la entidad no se orienta contra otros países u organizaciones internacionales. “Los Estados miembro reafirman que la OCX no está dirigida a otros Estados y organizaciones internacionales y está abierta a una plena cooperación con ellos, de acuerdo con los propósitos y principios de la Carta de Naciones Unidas, la Carta de la OCX y el Derecho Internacional, con base en la consideración de intereses mutuos”.
Y el texto resalta el compromiso de la organización con la construcción de un orden mundial más democrático, justo y multipolar.
En el espíritu de los discursos de los líderes de los países miembros y en las conversaciones diplomáticas, quedaron en relieve tres factores claves: seguridad mutua, uso de monedas nacionales en el comercio exterior y desestimular el uso del dólar estadounidense.
El presidente Vladimir Putin dimensionó la medida de tales esfuerzos
Sostuvo que nada menos el 80% del comercio bilateral Rusia-China se hace en rublos y yuanes, así como el 40% de las transacciones con los países del grupo se hacen en rublos.
Empero, una iniciativa sobre la cual se ha especulado bastante, una moneda común de los BRICS del cual tres miembros son igualmente integrantes del OCX), se descartó como algo próximo por el canciller indio Subrahmanian Jaishankar, dejando claro que su país prefiere poner sus fichas en el uso de monedas nacionales, con el énfasis debido en su rupia, y se opone a las negociaciones en curso para integrar semejantes esfuerzos entre el BRICS, la OCX y la Unión Económica Eurasiática (UEE).
En su blog Indian Punchline (06/07/2023), el ex-diplomático indio M-K. Bhadrakumar hace un comentario crítico de la postura de su país:
El mensaje ya está en la pared, con los grandes estados de Asia Occidental moviéndose en línea en la misma dirección tomada por Irán. Así, le guste o no a India, la atracción gravitacional dentro de la OCX apunta ya hacia un mayor uso de monedas nacionales para acuerdos mutuos y la implementación del mapa de ruta de la OCX hacia la transición hacia monedas nacionales en el comercio mutuo; el establecimiento de una infraestructura necesaria de pagos; y el objetivo último de crear un sistema financiero independiente.
Es decir, incluso con el aumento de la utilización de monedas nacionales, la atendencia apunta hacia el establecimiento de una nueva estructura financiera internacional, la cual, tarde que temprano, necesitará de un instrumento con una moneda patrón de referencia, como lo ha propuesto el economista ruso Sergei Glazyev, director de estudios macroeconómicos de la UEE, quien recientemente estuvo en Pekín para discutir el asunto con autoridades chinas.
De una forma o de otra, la cumbre del BRICS en África del Sur a llevarse a cabo el próximo agosto, presenta alguna novedad en esta crucial área.
Regresando a Bhadrakumar, él resalta la relevancia de la OCX y del BRICS en el actual momento global, repitiendo la advertencia sobre la postura en duda de Nueva Delhi, con sus guiños a los EUA:
Rusia y China tienen una especial preocupación en construir una resilencia de la OCX para contraponerla a la estrategia de contención de los EUA contra ellas. Mientras tanto, se puede anticipar que, en la arena internacional, la OCX y el BRICS despuntan como los dos principales vehículos para promover las aspiraciones del Sur global.
Es bastante obvio que China y Rusia asumirán los principales papeles para forjar la unidad del Sur global. Basta dar testimonio de las iniciativas de paz y reconciliación de China en Asia Occidental o los esfuerzos rusos en África y en América Latina o en los trabajos de la OPEP+.
La cuestión es que China y Rusia no están manchadas históricamente como potencias coloniales. Por otro lado, al aferrase en caminar en la solapa estadounidense, India está debilitando sus propias pretensiones como el líder auto-declarado del Sur global. Cuanto más rápido India acierte con esa realidad geopolítica, mejor.

